El argentino Omar Narváez defendió su título anoche ante el nicaragüense Marlon Márquez. (LA PRENSA/ARCHIVO)

NO AGUANTÓ

Márquez patinó en cuatro asaltos ante Narváez [doap_box title=»Va tras marca de Carlos Monzón» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Con la paliza que le propinó anoche al nicaragüense Marlon Márquez, Omar Narváez llegó a 11 defensas de la corona mosca de la OMB, para ocupar el segundo lugar de más defensas para campeones de Argentina. “El Huracán” Narváez […]

  • Márquez patinó en cuatro asaltos ante Narváez
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Con la paliza que le propinó anoche al nicaragüense Marlon Márquez, Omar Narváez llegó a 11 defensas de la corona mosca de la OMB, para ocupar el segundo lugar de más defensas para campeones de Argentina.

“El Huracán” Narváez dejó atrás a Juan Martín Coggi, Víctor Galíndez y Julio César Vásquez que están con 10 defensas, y ahora va tras la marca del gran Carlos Monzón, quien realizó 14 defensas en los medianos.

Con el triunfo, Narváez mejoró su palmarés a 25-0, con 2 empates y 16 nocauts. Márquez, en cambio, desmejoró a 11-3.

De esta manera, Márquez se une a la larga lista de retadores nicaragüenses que aspiran a una corona, pero que no la ganan.

Y aunque no tenía méritos para disputar el título, lo hizo aprovechando las conexiones de sus representantes que lo llevaron simplemente para ganarse la mejor bolsa de su carrera.

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Ocurrió lo esperado. El argentino Omar Narváez apabulló al nicaragüense Marlon Márquez, anoche en el Gimnasio Municipal de Trelew, en Chubut, Argentina, para defensa por ocasión número once de la corona mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Sin experiencia, sin la mejor preparación para una pelea tan importante y sin los suficientes recursos técnicos para pensar en un resultado positivo, Márquez viajó hasta la Patagonia Argentina para tratar de emular a su hermano Eduardo, quien en el 2003 conquistó la corona mínima de la OMB.

Pero anoche, Marlon no pudo ni siquiera imitar por un solo asalto a su hermano mayor.

Narváez no le dio respiro y le propinó una guanteada que llegó a su final apenas en el cuarto asalto, cuando el árbitro Roberto Ramírez decidió suspender la pelea por la amplia ventaja del argentino que no tenía respuesta a su constante ataque en tan poco tiempo de pelea.

Quizás el único asalto frío de Narváez fue el primero, el famoso round de estudio, cuando saltó al centro del cuadrilátero para comprobar qué traía el nicaragüense.

En el segundo, con un poco más de decisión, Narváez comenzó a desplazarse en el ring, a pelear en contragolpe y dominar las accionas.

Márquez comenzó a sangrar de la nariz víctima del constante golpeo del campeón argentino que defendía en su ciudad natal.

En el tercero, Márquez volvió a resentir el golpeo de Narváez, quien ya a esta altura era dueño de las acciones, hasta que en el cuarto tumbó por primera vez al nicaragüense, quien visitó la lona una segunda vez, pero el árbitro puertorriqueño Roberto Ramírez decidió que era un resbalón.

Pero Narváez apretó el acelerador, atacó con insistencia, hasta que Ramírez decidió suspender las acciones a los 2:50 segundos del cuarto asalto, cuando Márquez estaba desarmado, no contestaba el ataque del habilidoso campeón y era cuestión de segundos para que cayera nuevamente a la lona.

“El muchacho (Márquez) estaba respondiendo valientemente. Hasta donde duró la pelea fue bastante competitiva, pero tuve que pararla”, dijo Ramírez después del duelo titular que anoche reunió a unas 3,000 personas en el Gimnasio Municipal de Trelew.

“Cumplí con mi promesa de espectáculo. Hice mi trabajo y estoy agradecido por el público que me apoyó en todo momento”, dijo Narváez, después de su exitosa defensa 11 de la corona de la OMB.

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