El dominicano Pedro Martínez acumula 207 victorias en 16 años en las Grandes Ligas y es junto a Juan Marichal, uno de los más grandes lanzadores latinos de la historia. (LA PRENSA/AP)

¿Quién es el mejor?

Un aporte a un [doap_box title=»¿Juan o Pedro?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Juan Marichal jugó en 16 temporadas y ganó 243 juegos. Para Pedro Martínez esta es su campaña 16 y ha ganado 207. A lo sumo abrirá cuatro juegos más. Si los gana todos, va a llegar a 211 éxitos este año. Así que en el […]

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Juan Marichal jugó en 16 temporadas y ganó 243 juegos. Para Pedro Martínez esta es su campaña 16 y ha ganado 207. A lo sumo abrirá cuatro juegos más. Si los gana todos, va a llegar a 211 éxitos este año. Así que en el mismo período, Juan ganó 36 juegos más.

Marichal se fue con 2.89 en efectividad en 3,507.1 innings. Martínez tiene 2.81 en 2,650.2. Estamos hablando de una diferencia de 857 entradas más laboradas por Juan, quien lanzó 244 juegos completos, por 46 de Pedro, es decir, Marichal completó 198 juegos más.

Marichal fue invitado a 10 Juegos de Estrellas, pero actuó en 8. Tuvo récord de 2-0 y 0.50 en 18 entradas, con 10 ponches y 7 hits. Pedro ha sido invitado 8 veces, pero sólo ha tirado en tres y tiene 1-0 y 0.00 en 4 entradas.

Siento un gran respeto por Martínez. Su carrera ha sido excepcional y el mensaje que ha enviado a los jóvenes al alcanzar el éxito con una estructura física aparentemente endeble es extraordinario, pero mi escogencia es Marichal porque al final, las cifras son tu respaldo.

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Pedro Martínez o Juan Marichal

debate sin fin

Aún cuando Pedro Martínez no necesitaba un ponche más, ni siquiera un out más para estar situado entre la élite del pitcheo latinoamericano, es evidente que su aterrizaje en la pista de los 3,000 abanicados ha acentuado el debate sobre el lugar que ocupa en la historia.

Hasta antes de la genial aparición de este lanzador con medidas por debajo de lo que suelen mostrar los pitcheres de poder en el beisbol moderno, otro dominicano, Juan Marichal, fue siempre el referente a partir del que se medía a todas las generaciones de tiradores hispanos.

¿Acaso ha cambiado eso? A través de una sorprendente carrera, que no sólo se burló de los desalentadores pronósticos que le auguraban un breve recorrido por las Mayores, Pedro se ha dedicado a reescribir la historia, al extremo de suscitar encendidas polémicas al respecto.

¿MARICHAL O MARTÍNEZ?

Responder esta pregunta es tan difícil como decidirse por el vigor y la genialidad de Diego Maradona o la capacidad resolutiva y el carisma de Pelé; el simbolismo que ha rodeado a Babe Ruth más allá de sus cifras, o el legado de Hank Aaron junto a sus 755 jonrones.

Veamos a Marichal. Después de destacar en el equipo de la Fuerza Aérea de su país, Juan fue firmado por los Gigantes de Nueva York en 1957 y el 19 de julio de 1960 se estrenó como big leaguer. Su impacto fue instantáneo. Debutó con una blanqueada ante los Filis.

Hasta el séptimo episodio, Juan estaba lanzando perfecto, pero los Filis salvaron su honor en el octavo, cuando Clay Dalrymple conectó el único hit que Marichal cedió en el juego cuyo marcador fue 2-0, con el adorno de 12 ponches. Al final acumuló 6-2 y 2.66 en 11 inicios.

Marichal mejoró a 13 victorias al año siguiente y para septiembre de 1962, con 18 éxitos, iba camino a la que debió ser su primera temporada de 20 éxitos, pero se lesionó un pie y perdió seis turnos en la rotación. Debió conformarse con 18-11 y 3.36.

LLEGÓ SU IMPACTO

En 1963, Marichal abrió los ojos del mundo del beisbol cuando registró el impresionante récord de 25-8, con 2.41 de efectividad y 248 ponches. Eso le permitió encabezar la liga en triunfos y fue la primera de seis campañas con 20 o más éxitos en los siguientes siete años.

Entre ese 1963 y 1969 no dejó de ganar 20 juegos, con excepción de 1967, cuando afectado por lesiones “sólo” ganó 14 partidos. En ese período, nunca tuvo una efectividad sobre el 2.76, y cerró con broche de oro en 1968, con 26-9 y 2.43, para de nuevo liderar el circuito.

Una temporada después, ganó 21 desafíos, pero sus actuaciones en 1963 (25-8), 1966 (25-6) y 1968 (26-9), le hicieron unirse a Sandy Koufax, como los únicos lanzadores de la era de la postguerra (1944 hasta ahora) en registrar tres campañas de 25 o más victorias.

Su obra maestra fue su juego sin hit ni carreras 1-0 a Houston el 3 de julio de 1963, pero ese mismo año, le ganó uno de los duelos más memorables de la historia a Warren Spahn, de los Bravos, 1-0 en 16 entradas. El juego duró 4:10 horas y ambos pitcheres tiraron completo.

PEDRO, UNA PIEDRA

Pedro venía con el beisbol en sus genes. Su padre, Paulino, fue un destacado lanzador en los años cincuenta en su país y su hermano Ramón, un “as” con los Dodgers, ganó 135 juegos en las Mayores. Se afirma que a los 13 años, Pedro ya hacía zumbar la recta a 80 millas.

Fue firmado en 1988 y pese a lanzar dos juegos en 1992, registró su primera campaña en 1993. Saliendo desde el bullpen, actuó en 65 juegos, y aunque terminó con 10-5 y 2.61, más 117 ponches en 107 innings, los Dodgers no le vieron fondo físico para ser abridor.

LA PEOR TRANSACCIÓN

Urgidos de un camarero y un primer bate, no dudaron en enviarlo a Montreal en 1994 por Delino DeShields, en una de las peores transacciones de la historia. Pedro ganó sólo un juego más, pero a través de los años, fue madurando y en 1997 dio su primer impacto.

Con balance de 17-8 y 1.90 en carreras limpias, más 305 ponches en 241.1 innings, Pedro no sólo logró una de las más grades campañas de los últimos tiempos, sino que atrapó el Cy Young.

Desde 1912, ningún ponchador de 300 registraba menos de 2.00 en efectividad.

A BRILLAR A BOSTON

Como era usual, Montreal no iba a poder pagar su salario, así que lo enviaron a Boston por Cal Pavano y Tony Armas. Y Pedro llegó mandando. En su primer año (1998) terminó con 19-7 y 2.89, mientras al siguiente saltó a 23-4 y 2.07, con 313 ponches en 213.1 innings.

Ahí ganó su segundo premio Cy Young y se unió a Randy Johnson y a Fergunson Jenkins, como los únicos ganadores de ese prestigioso galardón en las dos ligas.

Pero ahí no paró.

Volvió a ganar el premio en el 2000 con 18-6 y 1.74, más 284 ponches en 217 entradas.

Esa efectividad de 1.74, representa la más grande diferencia de todos los tiempos, entre el promedio de un lanzador y el average de la liga. Ese año, la Liga Americana tuvo 4.91 de efectividad de forma global. De modo que hubo 3.17 de diferencia.

Afectado por lesiones en la cadera y rodilla, el trabajo de Pedro se redujo a 18 juegos en el 2001 y concluyó con 7-3 y 2.39, pero al año siguiente regresó al hit parade con 20-4 y 2.26, más 239 ponches en 199.1 episodios. Debió ganar su cuarto Cy Young, pero no fue así.

El galardón le fue adjudicado a Barry Zito, de Oakland, quien cerró la campaña con 23-5 y 2.75, cifras muy meritorias, pero Martínez se convirtió en el primer lanzador que lidera una liga en ponches y efectividad, que no gana el Cy Young, desde que se estableció en 1956.

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