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“Por mi defensa me han entrenado para jugar en cualquier posición del infield y creo que esa es una ventaja porque puedo ayudar en cualquier sitio”, señala Castro.
Por su escaso poder, Ofilio no pudo desarrollarse como un jugador de esquina. Tampoco es veloz para ser adiestrado únicamente como un short, un camarero.
Su fuerte es el guante, mientras trabaja para ajustar su bateo, algo que mejoró considerablemente al cierre de temporada, al elevar su promedio desde .230, hasta .254.
“La mejoría fue gracias a que trabajé bastante. Siempre llegué temprano a los juegos y dispuse de tiempo para hacer ajustes bajo la recomendación de Tim Raines”, dice Ofilio.
Justamente Raines, fue quien dijo a los periódicos de Pensilvania, que Castro tenía una defensiva al nivel de Grandes Ligas, pero que necesitaba ser más consistente con su bate.
“Creo que él tiene razón. Hay juegos en los que luzco bien bateando varios hits, pero luego paso otros partidos sin conectar ni siquiera uno. Eso es algo en lo que tengo que trabajar”, admite Castro.
Hoy día no se llega a las Grandes Ligas teniendo únicamente una buena defensa. Hay que batear y Ofilio lo sabe mejor que nadie.
“Si recibo contrato, como espero, el próximo año, probablemente voy a seguir en la misma categoría. Así que con la experiencia que he acumulado ahora, espero comenzar a demostrar que puedo batear”, sostiene.
El jugador asegura que hay días en los cuales las cosas no salen bien en el juego, y las dudas sobre si vale la pena seguir, comienzan a asaltarte.
“A todos los jugadores debe pasarles eso. Que hay días en los cuales están en un slump y creés que nunca vas a salir y si sos débil de la mente, te podés desanimar y ahí te arruinás”, considera el torpedero.
Castro consiguió reducir esos espacios de dudas gracias a la Biblia, dice textualmente.
“Este año conocí al big leaguer Tony Batista y durante un campamento que la organización hizo, me enseñó las ventajas que traía leer la Biblia. Lo hice y me ha funcionado”, asegura el infielder.
Ofilio dice que viene de una familia católica, pero nunca había tenido una experiencia como la que vive ahora tras el contacto con Batista.
“Leer la Biblia todos los días ha sido una gran experiencia. Me ha fortalecido y voy a tomar lo que Dios tenga para mí”, aseguró Castro.
Defensiva de Grandes Ligas
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