Con un discurso directo y sencillo, Otto Pérez Molina logró borrar la ventaja de 17 puntos que su rival Álvaro Colom le llevaba hace meses y hoy ambos son favoritos. (LA PRENSA/AFP/O.SIERRA)

El “general de la paz” promete mano dura

Militar retirado explotó el fuerte deseo popular de seguridad y orden GUATEMALA/AFP y AP Conocido como el “General de la Paz”, por firmar en nombre del Ejército el fin de la guerra de 36 años en 1996, Otto Pérez Molina busca ganar este domingo la Presidencia de Guatemala con la promesa de aplicar “mano dura” […]

  • Militar retirado explotó el fuerte deseo popular de seguridad y orden

GUATEMALA/AFP y AP

Conocido como el “General de la Paz”, por firmar en nombre del Ejército el fin de la guerra de 36 años en 1996, Otto Pérez Molina busca ganar este domingo la Presidencia de Guatemala con la promesa de aplicar “mano dura” contra la pobreza, la corrupción y las pandillas juveniles (maras).

Su polémico discurso ha despertado temores en sectores sociales de volver a un pasado oscuro, como sucedió durante la guerra, aunque ha encontrado importante eco en una clase media cansada de la violencia que pide mano dura contra los delincuentes, que tienen de rodillas a la población.

Con la mirada fija en la cámara, el rostro tenso y con un tono alto de voz el candidato presidencial del Partido Patriota, muestra ante la audiencia televisiva la imagen de hombre de “mano dura”.

“Sé que algunos delincuentes y miembros del crimen organizado me están viendo, y quiero que sepan que el 14 de enero vamos a enfrentarlos”, dijo Pérez Molina al referirse a una eventual victoria y la toma de posesión a principios del 2008.

Pérez Molina contrató al experto tico Danilo Morales, el asesor de imagen que empleó el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en su campaña.

DIRIGIÓ TEMIBLE CUERPO

Con 56 años, el tono recio e inexpresivo de Pérez Molina se ha forjado a lo largo de una carrera militar que inició en 1966 cuando tenía 16 años, al ingresar como cadete en la Escuela Politécnica.

Aunque sus seguidores destacan su “disciplina, rectitud, inteligencia y liderazgo”, sus detractores le recriminan haber dirigido el temible pero ya desaparecido Estado Mayor Presidencial, un cuerpo élite del Ejército acusado de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones durante la guerra, a pesar de que su función era brindar seguridad al presidente del país.

También le acusan de haber fraguado un apagón durante las elecciones que ganó el ex presidente Álvaro Arzú en 1995, el último año que estuvo a cargo de ese cuerpo de Inteligencia del Ejército (1993-1995).

Al dejar ese cargo, el nuevo gobernante lo nombró Inspector General del Ejército en 1996, lo que le permitió firmar por parte de las Fuerzas Armadas los Acuerdos de Paz que pusieron fin, ese mismo año, a una guerra fratricida de 36 años.

“Sentarme ante una mesa para alcanzar un acuerdo con la gente con la que nos anduvimos buscando en la montaña con un fusil en la mano, fue una etapa que me dejó marcado. Eran sentimientos encontrados, sobre todo, durante las primeras reuniones”, confesó al diario Siglo XXI.

Pérez Molina estudió en 1987 en la Escuela de las Américas, un centro de adiestramiento contrainsurgente en Estados Unidos para militares latinoamericanos.

Como militar activo, Pérez Molina realizó estudios superiores de Defensa Continental en el Colegio Interamericano de Defensa, con sede en Washington, y fue jefe de la Delegación de Guatemala ante la Junta Interamericana de Defensa en la capital estadounidense de 1998 a 2000.

En enero del 2000 se retiró del Ejército después de que el entonces presidente, Alfonso Portillo, dio marcha atrás en su intención de nombrarlo Ministro de la Defensa, a lo que se oponía férreamente el ex dictador y cacique del partido oficialista, Efraín Ríos Montt.

Su ascenso en la política ha sido vertiginoso. Al dejar el Ejército formó su propia agrupación política, el Partido Patriota, con la que ganó en 2004 una curul en el Congreso tras formar una alianza con el partido gobernante, la Gran Alianza Nacional (GANA, derecha), de la cual se retiró por una pugna interna.

En los pocos meses que estuvo con el gobierno de Oscar Berger fungió como Comisionado Presidencial de Seguridad y la Defensa después de que el mandatario creara una figura de superministro encargado de coordinar las operaciones de las carteras de Gobernación (Interior) y Defensa.

Su paso fugaz por esa dependencia le acarreó serias críticas, toda vez que fue incapaz de coordinar un buen proyecto y la delincuencia creció. Él dice que el presidente Berger no le dio el apoyo suficiente.

Para acabar con la delincuencia promete usar al Ejército y fortalecer la Policía además de operativos concretos en los 12 municipios más violentos.

Dice que la violencia deja unos 5,000 muertos por año y lo atribuye a que “después de la firma de la paz se desmantelaron los mecanismos que de forma directa o indirecta colaboraban en seguridad como los comisionados militares, las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) y las zonas militares, espacios que fueron ocupados por las pandillas, el crimen organizado y el narcotráfico”.

Pérez Molina dijo que buscará opciones para reactivar esas entidades.

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