La reserva biológica más importante de América se está muriendo. El mayor pulmón del planeta que constituye el 20 por ciento del oxígeno de la Tierra y la quinta parte del agua dulce en el mundo, perdería el 14 por ciento de su foresta hacia el 2050. Si las normas de crecimiento controlado son burladas, se perdería hasta el 40 por ciento de la imponente Selva Amazónica.
Según un estudio publicado en la revista Nature, reproducido por el diario El Mercurio, de Chile, la destrucción de los árboles para dar paso a carreteras y posteriormente a asentamientos urbanos es inevitable. Lo único que puede hacer el gobierno de Brasil es impulsar medidas para que se creen nuevas áreas protegidas, un crecimiento controlado y se obligue a los propietarios a cumplir el código forestal que obliga a los propietarios rurales a conservar el 80 por ciento de la vegetación original.
Recientemente, el coordinador de Pesquisas en Ecología del Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonia (INPA), Philip Martin Fearnside, dijo que la selva desaparecerá por completo en el año 2080, si se mantiene el ritmo de tala y quemas actual.