Hugo Chávez. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Idea de trabajar menos pega

Sondeo en Venezuela La reducción de la jornada laboral a 36 horas semanales, incluida por el presidente Hugo Chávez en su proyecto de reforma constitucional, cambió la actitud de rechazo inicial de los venezolanos en una de aprobación, dijo a la AFP un directivo de la firma de encuestas Datanálisis. El analista Luis Vicente León […]

  • Sondeo en Venezuela

La reducción de la jornada laboral a 36 horas semanales, incluida por el presidente Hugo Chávez en su proyecto de reforma constitucional, cambió la actitud de rechazo inicial de los venezolanos en una de aprobación, dijo a la AFP un directivo de la firma de encuestas Datanálisis.

El analista Luis Vicente León confió que cuando ahora preguntan a los encuestados “qué es lo primero que te viene a la mente con la reforma constitucional, la mayoría responde: La jornada laboral de 6 horas”.

Antes del anuncio de Chávez el 15 de agosto, 49 por ciento de los encuestados rechazaban la reforma constitucional porque la identificaban con la reelección indefinida del presidente, propuesta conocida antes del anuncio, según una encuesta de Datanálisis finalizada el 7 de agosto en 1,293 hogares y con un margen de error de 2.73 por ciento.

La popularidad del Presidente supera ahora su promedio histórico de 65 por ciento, indicó León.

Chávez necesita consolidar su poder en Venezuela para avanzar en sus proyectos políticos en América Latina. “Venezuela es la base doméstica de un proyecto continental”, afirmó León.

En el plano interno, Chávez busca la “permanencia de la revolución en el tiempo”, “la consolidación del poder en sus manos dado que él representa a esa revolución” y de “la relación directa del líder con las masas, donde el respeto a las instancias intermedias es inexistente”, explicó León.

La clave de esto es la reelección presidencial sin límite y la elevación del período presidencial a 7 años, de 6 actualmente y 5 cuando Chávez fue electo por primera vez en 1998.

Considera León que la “existencia de un actor con la posibilidad de reelegirse indefinidamente y que además controla todos los resortes del Estado, minimiza la democracia como concepto y vicia al sistema político”.

“La imperfecta democracia venezolana tenía en la alternabilidad presidencial obligatoria un seguro de vida contra el caudillismo y el abuso de poder. Ese seguro se está perdiendo”, explicó.

León estimó que Chávez también busca con la reforma “darle algo de legalidad a lo que hoy hace de facto” y consideró que la nueva Constitución “no va a tener tantos impactos empíricamente, aunque políticamente sí”.

“En lo ideológico rebotó, por el rechazo al modelo cubano, y se ha concentrado en el aspecto nacionalista contra Estados Unidos”, expresó.

“Chávez es popular por una razón utilitaria, aunque a él le encantaría poder moverse a una relación ideológica, donde la gente esté dispuesta a hacer sacrificios”, concluyó.

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