Estamos claros pues que Ricardo Mayorga y Fernando Vargas se enfrentarán hasta el 23 de noviembre venidero en el Staples Center de Los Ángeles, California, después de una enfermedad (anemia, según su propio doctor), que sufrió el boxeador estadounidense.
Sin embargo, de lo que no estamos claros aún es qué tanto aprovechará Mayorga esta posposición de la pelea, conociendo su forma de ser, su reiterado desinterés por entrenarse como todo un boxeador de primer nivel.
Mayorga no es para que lleve tres derrotas en sus últimas cinco peleas. Es un peleador que debería estar en el “Top Ten” del boxeo internacional, ganando combates, títulos y bolsas millonarias que le permitan vivir con la mayor comodidad posible.
Pero Mayorga ha descuidado mucho esta parte de la preparación.
A diferencia de otros campeones, que se reconcentran hasta tres meses en sitios alejados del bullicio de las ciudades, con miras a peleas importantes, Mayorga se prepara con mucho menos tiempo, toma las cosas a la ligera, y ya vimos los resultados con Cory Spinks, Félix “Tito” Trinidad y Oscar De La Hoya.
Incluso en su victoria contra Michele Piccirillo, cuando ganó la corona súper welter del CMB, el nica no lució en lo mejor de sus condiciones.
Aunque se impuso a Piccirillo, Mayorga tuvo que pelear los 12 asaltos con un discreto peleador que debía noquear desde muy temprano si hubiera estado tan bien preparado como en sus peleas con Vernon Forrest o Andrew “Seis Cabezas” Lewis.
Esta pelea con Vargas está colocada como un festín para Mayorga.
Enfrentará a un peleador que acaba de sufrir un cuadro anémico por el supuesto sangrado en su estómago, después de tantos combates.
Vargas, si en realidad enfrentó esta enfermedad, podría llegar un poco mermado en sus condiciones, y esa ventaja debería ser aprovechada al máximo por Mayorga.
Vargas, además, planea retirarse del boxeo después de este combate con el púgil nicaragüense. Mayorga, en cambio, necesita seguir peleando para solventar su situación económica, por eso es que necesita trabajar al máximo para pagar una serie de deudas que le impiden regresar a Nicaragua.
Ojalá aproveche esta oportunidad de enderezar su carrera. A Mayorga le urge ganar, y no puede seguir tomando sus preparaciones a la ligera, porque de lo contrario sería una especie de bocón útil en el boxeo y no alguien respetado al que desean enfrentar en combates importantes.