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Tres y medio perros calientes para una boda con final incierto Licencia para Casarse Hemos visto variaciones de su propuesta y desde Hugh Grant hasta Robert De Niro nos han deleitado con actuaciones fuera de serie. La mayoría de veces tenemos este tipo de películas después de Navidad tras haber recorrido medio mundo, haberse vendido […]

Tres y medio perros calientes para una boda con final incierto

Licencia para Casarse

Hemos visto variaciones de su propuesta y desde Hugh Grant hasta Robert De Niro nos han deleitado con actuaciones fuera de serie. La mayoría de veces tenemos este tipo de películas después de Navidad tras haber recorrido medio mundo, haberse vendido pero jamás agotado en DVD y ser pirateadas hasta en Katmandú. Usualmente son comedias y la mayoría de veces de muy mala calidad, pero esto no debe desanimarnos.

Aclaro que tampoco estoy dando un cheque en blanco ni incitándolos a que corran a ver este filme en el que trabaja la linda Mandy Moore, pero es refrescante tenerla en las pantallas de los cines para darnos un buen rato de diversión entretanto Zodíaco, Crimen Perfecto y Paranoia, con lo que uno termina hasta con pesadillas.

Por quien vale la pena ir a ver esta cinta es indudablemente Robin Williams, quien protagoniza a un reverendo quisquilloso, mal hablado, preguntón, metiche y que husmea hasta detrás de las puertas para saber si las parejas que lo buscan para casarse están realmente enamoradas y se aguantarán toda la vida.

Y le toca el turno a Sadie y Ben pasar el curso intensivo del reverendo Frank y su asistente, un MiniFrank que también hará la vida imposible a la futura pareja que vive en concubinato y al margen de las leyes de Dios.

No es una historia en la que terminaremos destornillados de risa, pero es lo suficientemente aceptable para pasar un buen rato riéndonos de las ocurrencias del reverendo Frank para hacer ver a Sadie y Ben que el matrimonio es algo más que darse el “sí”.

Las diferencias comienzan desde la proposición matrimonial porque Sadie quiere una boda en la iglesia donde se casaron sus madres y Ben una ceremonia en Jamaica bailando reggae, tirándose unos chuu… no es cierto, pero quiere algo menos conservador.

Y de los consejos, el reverendo Frank no anda tan perdido ni los amigos de Ben, pero los dos deberán hacer las pases para lograr que el matrimonio se lleve a efecto. Es una lástima que el reparto no estuviera a la altura de Robin Williams pero eso a como ustedes también concluirán, era demasiado pedir.

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