- Parmalat Centroamérica es una de las mayores empresas lácteas de Nicaragua. Acopia la producción de leche de más de 5,000 productores principalmente del Centro y el Pacífico del país y distribuye sus productos en más de 12 mil puestos de venta. Apuesta a seguir creciendo, pero recuerda que para ello necesita que el Gobierno cumpla su función de facilitador
Cládio Henrique Sales Costa dirige en Managua una de las filiales del gigante alimentario Parmalat que quedaron operando en regiones estratégicas del planeta, luego del escándalo financiero en el que se vio envuelta la transnacional italiana en diciembre del 2003, que superó los 18 mil millones de dólares, y en el que se vio envuelto su fundador Calisto Tanzi.
Pero tras el proceso de reforma encabezado desde ese entonces por Enrique Bondi, quien fue nombrado por el Gobierno de Italia como interventor de la empresa y de la que ahora es su Director Ejecutivo en Jefe, la multinacional apuesta a crecer por todos los frentes. Y Parmalat Centroamérica, sostiene Sales Costa, no es la excepción.
Parmalat Centroamérica es la empresa estratégica para la región, en especial para atender a Centroamérica y Estados Unidos, mercado que apuesta a seguir aprovechando, al igual que el mercado nacional.
Pero para ello, dice en términos claros Sales Costa, la empresa necesita de un Gobierno facilitador que, sobre todo, asegure buenos caminos para que la empresa pueda elevar sus niveles de acopio, así como energía eléctrica para asegurar el buen estado de la materia prima, de los productos terminados y de su comercio en los más de 12 mil puestos de venta que la compañía asegura tener en todo el territorio nacional.
El ejecutivo también reconoce que se debe emprender un proceso de educación del consumidor local, para elevar el consumo de productos lácteos, en especial de la leche.
Este crecimiento de la empresa del que usted habla, sin duda alguna, depende en buena parte de la relación con el productor al que le acopian la leche, la materia prima.
Ahí hay un trabajo de cerca hombro a hombro con el productor, para desarrollar el hato lechero. Como sabemos la productividad lechera en Nicaragua es baja, por decirlo, y lo que pretendemos es desarrollar esta productividad. Famosa la historia que aquí el ganado es de doble propósito, pero nuestra idea es que no tenga doble propósito, que sea lechero por decirlo, porque las características que tiene el país como la extensión territorial y abundante agua, eso nos ayuda mucho. El clima ayuda bastante y tenemos la vocación de ser productores de leche y tenemos que explotar eso más y para hacerlo hay que desarrollar la ganadería lechera obviamente.
¿Y qué se tendría que hacer de parte del sector privado, de los productores, y del Gobierno, para desarrollar la ganadería lechera?
Nosotros veo que de la parte privada, de la empresa, lo que estamos haciendo es acercándonos más a los productores, saber identificar cuáles son las necesidades de este productor para que uno pueda tener un crecimiento sostenible, esta es una palabra que está de moda pero es así. Vemos que primero hay que desarrollar las posibilidades de crecimiento de parte del productor y Parmalat tiene, a través del Bancentro (Banco de Crédito Centroamericano), tiene esa posibilidad. Nosotros ya estamos haciendo mucha sinergias entre Bancentro, Parmalat y el productor, buscando facilitar y optimizar estas inversiones conjuntas, porque es una inversión de todos a favor de aumentar su producción.
Sabes del golpe de leche (aumento de la producción en la época lluviosa), pero creo que es mucho más por desequilibrio. Yo productor produzco más durante el invierno que durante el verano, por dos motivos: primero por la parición de la vaca y segundo la comida (porque el pasto crece). Entonces yo, la empresa, identificando eso tengo que trabajar directamente con el productor para que se cambie eso. Tenemos que producir más leche durante el verano que es donde más se necesita de la leche.
¿Y el Gobierno, que tiene que ser un facilitador dicen, qué le toca hacer en ese campo?
El Gobierno tiene que ser el facilitador, como dices. Hay dos cosas importantes: energía eléctrica y caminos. Si no tenemos energía eléctrica ni caminos, ahí la cosa se complica bastante. La energía eléctrica entiendo está en camino de arreglarse el problema, los caminos también. Parmalat espera que este facilitador, el Gobierno, pueda avanzar lo más rápido posible, porque yo puedo tener producción, desarrollar el hato lechero, pero ¿cómo voy a jalar esta leche si no tengo caminos? ¿Cómo la voy a guardar si no tengo luz? Entonces todo eso muy ligado, muy pegadito.
Y con estos cortes de energía ¿cuál es el impacto que han tenido?
En la planta central (en Managua) no estamos siendo muy afectados felizmente, pero a nivel comercial sí porque la pulpería no tiene su luz y va a comprar menos.
Y han medido este impacto. ¿Cuál ha sido?
En Parmalat hemos tenido un tipo de compensación. Yo perdí un volumen de un determinado producto, pero logré aumentar las ventas de otro. Tenemos la leche fresca y pasteurizada, donde somos líderes en el mercado. Estamos empezando a vender en Managua, porque sí ya lo hacíamos en zonas foráneas, lo que es la leche ultrapasteurizada, que es una leche que tiene una larga duración y eventualmente puede aguantar los cortes de luz. Entonces me bajó la venta de leche pasteurizada porque el pulpero no quiere correr el riesgo, con razón, que la leche se eche a perder, pero he aumentado la venta de leche ultrapasteurizada.
¿Actualmente a cuántos productores atienden, cuál es el nivel de acopio y cuáles son las perspectivas de crecimiento?
Doce mil clientes, que son 12 mil puntos de ventas, y atendemos a cinco mil productores.
¿Pero cuáles son las perspectivas de acopio?
Hemos aumentado el acopio con relación al año pasado en un 20 por ciento y esperamos seguir con ese número en los próximos años. O sea que Parmalat sí quiere seguir creciendo, pese a que el consumo de leche en Nicaragua es pequeño, pero queremos desarrollar el hato lechero y también el consumo. Hoy en día somos exportadores, Nicaragua es exportador de productos lácteos, pero el consumo interno aún es pequeño. Eso significa que podemos crecer tanto la producción por esta vocación (ganadera) y por el propio consumo.
¿El consumo de cuánto es actualmente?
Se estima en 30 litros per cápita al año y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) dice que el número mínimo es de entre 90 y 120 litros per cápita.
Pero elevar el consumo implica educación y mejorar los ingresos de las familias.
Sin duda, veo que es un problema cultural, de que yo no estoy acostumbrado a tomar leche, yogur por ejemplo. Es un trabajo de educación y empieza por el vaso escolar. En la medida en que se pueda ojalá institucionar el vaso de leche en las escuelas, eso empieza y nace ahí la costumbre de tomar un producto básico: leche.
Retomando un poco las perspectivas de crecimiento de la empresa: ¿cuál es el acopio y los planes de crecimiento principalmente de las exportaciones?
Alrededor de 120 mil litros por día (el acopio), pero pretendemos llegar a más. No es sencillo, yo acopio, pero tengo que vender. Yo no tengo cómo guardar la leche por ser un producto perecedero, mi acopio va en función de mis ventas obviamente y como nuestras ventas están enfocadas en lo que es Nicaragua y ahora mirando a los países de Centroamérica, este crecimiento puede ser mucho más rápido. Ya exportamos leche UHT desde el año pasado a El Salvador y hemos empezado hace poco a Honduras y estamos en pláticas con los otros países de Centroamérica, todos, sin excepción, para atender la demanda de estos países siempre con la leche UHT. Pero a la par estamos tratando también de exportar otros productos. El queso, por ejemplo, ya va hace rato (a El Salvador, por ejemplo), tenemos exportaciones de crema a Estados Unidos y pretendemos desarrollar este mismo mercado para otros productos.
¿Y las exportaciones a cuánto ascienden?
Prefiero no hablar de números, prefiero decir que caminan bastante bien, o sea estamos bastante motivados con lo que sería las posibilidad de este mercado (regional), en función de una marca mundial que es Parmalat, que nos abre bastante las puertas, y con la calidad que tenemos, desde la materia prima nicaragüense (la leche), de llenar los estándares internacionales y que podemos cumplir.
¿Y las trabas para exportar, cuáles son, si las hay?
Cada país procura proteger a su industria de alguna forma y siempre el exportador es un problema para la industria local en ese caso. Nosotros específicamente con el caso de El Salvador tuvimos algunos problemitas iniciales para las exportaciones y acudimos aquí al Gobierno para destrabar las cosas, que no deberían en función del libre comercio, después la cosa siguió bastante normal. Lo que existe hoy en día son demora en los permisos, demoras en liberar la carga, que no deberían ser tan demoradas, valga la redundancia, pero que veo soportables. Hay sí demoras, si son a propósito, no sé.
Apuesta a la responsabilidad social integral
Parmalat Centroamérica también está “navegando” en la ola de la llamada Responsabilidad Social Empresarial, lo que según su director general Cládio Henrique Sales Costa, quiere hacer de forma integral, ligando la compañía a la comunidad y no sólo practicarla de forma asistencialista.
“Algunos países han empezado a trabajar más temprano en la responsabilidad social empresarial. Nosotros hemos arrancado este año acá en Nicaragua a través del apadrinamiento de la escuela Santa Clara y nuestros objetivos para nada son económicos obviamente, son mucho más a nivel social”, indica.
La escuela está ubicada a sólo unas cuadras de la empresa, localizada en Carretera Norte, en Managua.
Añade que “no contempla sólo en nuestro caso proporcionar un vaso de leche (alrededor de 700 raciones diarias), pensamos que tenemos que ir mucho más allá a través de la integración de Parmalat con la comunidad. Y cuando digo eso es toda la familia de Parmalat, que serían los empleados, estamos todos involucrados”.
En ese sentido, dice que la empresa tiene un plan para mejorar no sólo la escuela, sino también su entorno y el de la misma comunidad.
“La primera etapa es el suministro del vaso de leche, pero después habrá otras cosas que vamos a desarrollar. No es sólo trabajar con el alumno, sino también con los familiares, todo ellos involucrados dentro de la escuela, que sería una base y de ahí enseñarles lo que se pueda hacer: por ejemplo reciclaje de materiales”, proyecta Sales Costa.
Insiste en que “Parmalat no ve el apadrinamiento de una escuela por un cierto tiempo o sea mientras esté Parmalat pretendemos hacer este trabajo y hay que estar innovando”.
Por ello, insiste el empresario, que “en la medida que tú cumples una etapa hay que pasar a la siguiente. Entonces por ejemplo, para la escuela pensamos en una fase donde sería (facilitar) pizarras acrílicas. Cuando empezamos el proyecto fue la limpieza de la escuela, el medio, las áreas verdes, llegamos e involucramos a los trabajadores, la integración es integrar a la comunidad”, subraya.
“Donar un vaso de leche es lo más sencillo, pero no es objetivo de Parmalat, pretendemos ir más allá en lo social”, insiste.