No crean, no todo ha sido malo en la actual liga de beisbol de Primera División, que entra hoy a una etapa decisiva en sus semifinales.
Es cierto, una vez más, las fallas han superado a los aciertos, y el mayor impacto no se ha dado sobre el terreno de juego, sino en las discusiones de directivos.
Y aun cuando no ha pasado inadvertida, tampoco ha significado un evento de enorme atracción como lo era en el pasado, cuando el desborde de fanáticos era un asunto impresionante.
Sin embargo, se está apostando a la Final para lograr ese nivel de repercusión que tanta falta ha hecho. Con la excepción de Granada y un poco Matagalpa, el torneo no fue tan seductor para el aficionado.
Eso podría cambiar con la Final. De hecho, en los años recientes, se ha visto que los fanáticos se interesan más en la definición del campeonato, que en su proceso a través del calendario de la fase regular.
Y no crean que no hubo actuaciones meritorias. Sí las hubo. Diego Sandino se llevó la Triple Corona del pitcheo, Justo Rivas volvió a mostrar su material y Julio Raudez marcó de nuevo distancia respecto a sus colegas, mientras Olman Rostrán disipó todas las dudas sobre la salud de su brazo.
Además, ningún equipo se fue por falta de recursos. Tampoco tuvo que adelantarse la Final entre los únicos que quedaban en pie. Los que vayan a la disputa del título, lo harán por sus propios méritos.
¿Eso podría verse como un avance? Quizá lo sea. En relación a los últimos campeonatos, podría ser. Pero a todos los que nos gusta el beisbol, sabemos que no se está avanzando al ritmo que debería hacerse.
Una vez más, el torneo va hacia su recta final. En dos semanas será historia. El punto, ¿qué nos dejó la liga?, y ¿cuánto hemos aprendido de las fallas?
Todos cometemos errores, pero lo peor siempre, es cerrar los ojos ante las causas que los hicieron posible. Ojalá esta vez no sea así.