CORRESPONSAL/CARAZO
Las campanas de la basílica San Sebastián, de Diriamba, doblaron tristes la tarde del lunes para despedir a José Esteban Ramos Potoy, de 86 años, considerado por los diriambinos el máximo exponente en el rescate y sostenibilidad del baile de calle El Güegüense.
Ramos se destacó también tocando el pito y el tambor del baile El Gigante, tras ser fundador de esta danza que caracteriza a las fiestas de esta ciudad.
El histórico bailante fungía desde hace varios años como padrino de El Güegüense, según explicó Marvin Alemán, presidente de la Asociación Cultural El Güegüense, tras informar que esta entidad lo declaró Héroe Cultural de Nicaragua, luego de su fallecimiento como un reconocimiento al legado que deja en su pueblo natal.
Esteban Ramos falleció el domingo a consecuencia de un paro cardíaco y fue sepultado el lunes en la tarde luego de una misa de cuerpo presente en la basílica San Sebastián, templo al que por muchos años entró para saludar al patrono de Diriamba, durante sus fiestas. Habitaba en una humilde vivienda de tablas y piso de tierra.
A su edad todavía se dedicaba a trabajar al machete para ganarse el sustento. Su figura pequeña y sus pies descalzos forman parte de la memoria que tiene Diriamba en cuanto a sus raíces culturales autóctonas.
“Murió pobre, mantuvo El Güegüense y El Gigante por su propio empeño, pues nunca hubo un apoyo sustancial para esta figura cultural”, dijo Alemán. A criterio de Marvin Alemán, Diriamba pierde con este deceso a un hijo valioso por sostener el baile en medio de sus pobrezas.