- El matrimonio es un lazo de amor entre una pareja que desea unir sus vidas y para garantizar su éxito, ambos deben compartir la visión del camino que recorrerán juntos
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Antes de organizar la boda, repartir las invitaciones, caminar hacia el altar y dar el sí, los novios deben conversar sobre la vida que van a compartir.
El psicólogo Antonio Aburto, experto en temas de familia y adolescencia, asegura que el matrimonio debe ser un acuerdo entre la pareja antes de unir sus vidas, para mantener esa relación, según los intereses de ambos.
Conversar sin temor
Aburto reconoce que la idea de sentarse a conversar sobre la relación que se quiere cultivar y la familia que se quiere formar puede aterrar a los novios.
Si estas intenciones no se han discutido en la pareja, puede surgir en uno la idea de que el otro se sentirá presionado por platicar estas condiciones, admite.
Sin embargo, el experto asegura que no debe de existir ningún temor y que el compromiso es el mejor momento que tiene la pareja para discutir el futuro que van a compartir, porque comprender que uno de los novios o los dos se han equivocado cuando el matrimonio ya está en marcha es un error.
Compartir metas y responsabilidades
Aburto afirma que una de las primeras situaciones que debe discutir la pareja es dónde van a vivir: si ya tienen una vivienda, si van a comprar o alquilar una casa o un apartamento, cómo se mantendrán o si vivirán en la casa de alguno de los padres y por cuánto tiempo, porque lo ideal es que el matrimonio viva solo y forme su propio hogar.
El dinero es un asunto importante en la relación. Es un tema que a veces no se quiere abordar, pero es importante hacerlo. Si uno o los dos van a trabajar debe discutirse y si sólo lo hará uno esto nunca debe ser una medida de chantaje o presión para el otro, indica.
A veces -indica Aburto- los matrimonios son precipitados por embarazos no planificados y la pareja, generalmente joven, se ve obligada a acomodarse en la casa de los padres de uno de ellos. Pero, el experto advierte que en estas condiciones la participación de terceros en la relación es inevitable y puede propiciar desacuerdos en la nueva pareja.
También, debido a que el matrimonio es la base de la sociedad, Aburto subraya que es importante que los novios conversen y acuerden cuántos hijos quieren tener e incluso cómo los van a educar, sobre todo si los novios pertenecen a distintas religiones.
Respeto y fidelidad
Un acuerdo que no debe olvidarse es el principio y garantía de la fidelidad. Debe comprometerse el respeto y la fidelidad entre la pareja, pero también deben definirse cuáles pueden ser las consecuencias de romper ese compromiso, enfatiza.
Para Aburto, este compromiso depende básicamente de la comunicación.
Según Aburto, el rompimiento de un matrimonio daña a la pareja porque se pierde la relación, pero también daña a la sociedad porque, cuando hay hijos de por medio, estos se crían en la soltería de alguno de los padres y ese grupo ya no progresa como tal, por diferentes carencias y complicaciones.
El matrimonio sentencia el experto- es un acuerdo básico que tal y como se fortalece con otros acuerdos se daña al faltar a alguno o varios de ellos, sin importar cuál de los miembros lo haga.
Según el especialista, comprometerse implica comprender que el matrimonio es un compromiso para la vida y debe asumirse y celebrarse con una actitud responsable.
Charlas prematrimoniales
La Iglesia católica ofrece a los novios un conjunto de charlas prematrimoniales que luego son requisito para recibir el sacramento del matrimonio.
El padre Guillermo Blandón, párroco de la Iglesia Espíritu Santo, de Granada, explica que estas charlas consisten en la formación de los novios para el matrimonio.
Esta preparación inicia unos tres meses antes del matrimonio y en esta el sacerdote aborda con los novios el significado y finalidad del matrimonio, las obligaciones que contrae la pareja, y los fundamentos del amor, respeto, convivencia, entrega y fidelidad, entre otros.
El padre Blandón agrega que en estas charlas también participan otros matrimonios activos en la Iglesia que comparten con los comprometidos su experiencia matrimonial.