(Alberto Gonzales, secretario de Justicia de EE.UU., primer hispano en ocupar el puesto.)

Gonzales abandona a Bush

Tras meses de estar en el fuego por el escándalo del despido de varios fiscales por supuestos motivos políticos, renuncia el Secretario de Justicia [doap_box title=»Su récord» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Secretario de Justicia es un amigo de Bush de larga data. En una ocasión se estudió su designación como juez de la Corte Suprema. Es […]

  • Tras meses de estar en el fuego por el escándalo del despido de varios fiscales por supuestos motivos políticos, renuncia el Secretario de Justicia
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El Secretario de Justicia es un amigo de Bush de larga data. En una ocasión se estudió su designación como juez de la Corte Suprema.

Es el cuarto miembro del Gobierno en abandonar su cargo desde noviembre del 2006, tras la victoria de los demócratas en las elecciones legislativas. Donald H. Rumsfeld, un arquitecto de la guerra en Irak, renunció como secretario de Defensa un día después de las elecciones. Paul Wolfowitz, previamente subsecretario de Defensa, aceptó en mayo abandonar el cargo de presidente del Banco Mundial tras ser señalado de nepotismo. Y el principal estratega de Bush, Karl Rove, anunció este mes que se iba.

En enero del 2002, siendo asesor legal de la Casa Blanca, Gonzales redactó un memorándum explicando que la Convención de Ginebra sobre tratamiento a prisioneros de guerra no se aplicaba a los talibanes y miembros de Al Qaeda capturados durante la invasión a Afganistán. Según la comunicación de Gonzales, el lenguaje de la Convención de Ginebra, que prohibía someter a los prisioneros a tratamientos “inhumanos”, pues representaban un “ultraje a la dignidad personal”, era “impreciso” y “curioso”.

En sus dos cargos en el Gobierno, Gonzales siempre intentó ampliar los poderes presidenciales, incluida la autorización de espiar a los ciudadanos. Además, intentó limitar los derechos legales de los detenidos en la prisión militar norteamericana de Guantánamo.

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Funcionario justificó legalmente polémicos tratos a prisioneros de la guerra contra el terrorismo

El controvertido secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto “Al” Gonzales, anunció este lunes que deja su cargo, luego de varios meses en el centro de un escándalo político por la destitución de fiscales federales presuntamente por razones políticas.

“Ayer (domingo) me reuní (en Texas, sur) con el presidente (George W.) Bush y le informé de mi decisión de concluir mi servicio con el Gobierno como secretario de Justicia de Estados Unidos el 17 de septiembre de 2007”, dijo ayer Gonzales en un breve anuncio a la prensa en el Departamento de Justicia.

Gonzales, de origen mexicano, no aceptó preguntas de los periodistas. Es el primer hispano que alcanzó el puesto en un Gobierno estadounidense.

La partida de Gonzales es para Bush una más en una verdadera sangría de cercanos colaboradores que sufre su administración, que a principios de agosto asistió al anuncio de la salida de uno de los “cerebros” del Gobierno, Karl Rove.

BUSH LE DEFIENDE

El presidente George W. Bush, defendió una vez más el lunes al controvertido secretario de Justicia y criticó a sus rivales políticos.

“Al Gonzales es un hombre íntegro, decente y de principios, y acepté con renuencia su renuncia, con gran aprecio por el servicio que prestó a nuestro país”, dijo Bush antes de abandonar su rancho en Texas (sur).

“Es triste que vivamos en una época en la que se impide que una persona calificada y honorable como Alberto Gonzales cumpla una tarea importante porque su buen nombre fue enlodado por razones políticas”, dijo Bush en una declaración a la prensa en Waco, Texas.

La cadena CNN dijo que Gonzales, también bajo fuego por su papel en los maltratos a los detenidos en la “guerra contra el terrorismo”, espionaje doméstico y acusaciones de haber engañado al Congreso, será reemplazado por el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff.

Mientras tanto, el procurador general Paul Clement ocupará provisoriamente el cargo de Fiscal General que abandonará Gonzales en septiembre, hasta que el Senado confirme al próximo titular de Justicia.

DEMÓCRATAS CELEBRAN

La oposición demócrata que controla el Congreso celebró la renuncia de Gonzales.

“Con este Fiscal General y este Presidente, el Departamento de Justicia sufrió una severa crisis de liderazgo que permitió que nuestro sistema de justicia sea corrompido por influencia política”, dijo el presidente del Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy.

“Ningún Departamento de Justicia debería poder convertirse en un brazo político de la Casa Blanca, sea que esté ocupado por un republicano o un demócrata”, añadió.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo por su parte que Gonzales “nunca fue el hombre correcto para el trabajo”.

El escándalo que envuelve la partida del secretario de Justicia está centrado en la destitución el año pasado de ocho fiscales, algunos encargados de investigaciones muy delicadas para el Gobierno, una medida legal pero contraria a la tradición estadounidense.

Gonzales era, además, desde hace tiempo, blanco de críticas de asociaciones de defensa de las libertades civiles y de numerosos legisladores demócratas, que lo consideran uno de los principales responsables de los excesos de las políticas antiterroristas estadounidenses durante la administración Bush.

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