- Mientras las críticas sobre el estilo de conducción del beisbol nacional se han multiplicado en los últimos días, Alex Torres se ha dedicado a trabajar con jóvenes y ya recoge los primeros frutos: cuatro prospectos desarrollados en su programa en el Valle de Sébaco, ya han sido firmados por organizaciones de las Grandes Ligas
Alex Torres, Dirigente del beisbol nacional
Alex Torres estaba en el estadio Minute Maid de Houston, la noche del 28 de junio de este año, cuando Craig Biggio conectó el hit número 3 mil de su carrera en las Grandes Ligas.
Y formó parte de los 42,537 fanáticos que se pusieron de pie para ovacionar durante cinco minutos a Biggio, luego que el dinámico camarero dio su salto en dirección a la historia.
Pero Torres también se entusiasma con los “leñazos” que conectan los chavalos del equipo de Río Viejo, o de Carreta Quebrada, en el municipio de Sébaco, Matagalpa.
Igual puede dirigir a la Selección Nacional mayor o a la infantil. Y en más de una ocasión, ha recurrido a su billetera cuando los equipos flaquean por falta de recursos económicos.
“Al que le gusta el beisbol, le gusta, y no anda reparando si es un estadio con todos los ‘fierros’ como los de las Grandes Ligas, o en terrenos pedregosos como los del campo”, afirma.
Quizá eso explique el hecho de que este hombre, graduado de agrónomo en la Universidad Politécnica de California y exitoso en los negocios, esté siempre vinculado al juego.
¿Por qué lo hace Alex?.. “Por placer”, señala Torres, para agregar que “hay quienes gustan de ir a pescar o gastan su dinero en viajes. A mí me gusta el beisbol y trato de ayudar”.
Alex es una opinión autorizada sobre el beisbol nacional. Después de jugar en el campo, viajó a estudiar a Estados Unidos y regresó para militar en el equipo de Estelí de los años setenta y luego en la Selección.
Más tarde se desempeñó como entrenador y mánager, tanto en la Primera División como en la tropa nacional, y además, labora como scout para los Gigantes de San Francisco desde hace ocho años.
Torres se encuentra actualmente en México como mánager de la Selección Nacional Juvenil, que participa en un torneo panamericano clasificatorio para el Mundial del 2008.
LA PRENSA habló con él antes de partir sobre la crisis del beisbol nacional, y Alex no sólo no acepta que el beisbol esté en peligro de extinguirse, sino que además propone un plan para desarrollarlo aún más.
¿Cuál es tu percepción sobre el beisbol nacional actualmente?
La verdad, no lo veo mal. Creo que está en una etapa difícil como lo está todo en este país, que es muy pobre y en el cual los gobiernos no ayudan como se debería, pero pienso que se está caminando.
Lo de la crisis que señala el periodismo, ¿creés que es infundado?
No diría que sea infundado, pero a menudo centran sus críticas hacia Carlos García y la Feniba, cuando el beisbol es mucho más que eso. El beisbol nos pertenece a todos, pero todos deberíamos ayudar para que se desarrolle. Si cada uno hace la parte que le corresponde, podemos sacar adelante el beisbol.
No hay que pegarle ninguna sacudida al sistema entonces…
Sacudir las ramas siempre es saludable, pero no hay que sacudir las ramas para excluir a nadie, sino para que nos unamos todos y si en efecto nos interesa el beisbol, pues debemos aportar nuestro granito de arena.
Alex pero no ves crisis en la falta de apoyo al beisbol menor…
Las cosas no están como quisiéramos, pero como te dije, este es un país pobre y los que ayudaban probablemente ya no lo hacen, pero te voy a decir algo, pocas veces he visto a tanta gente involucrada con el beisbol juvenil como ahora.
Nosotros en Sébaco hemos hecho un buen trabajo y ya se ven los resultados. En La Trinidad igual. El American College está produciendo jugadores, lo mismo que varias de las universidades. Julio Montenegro hace beisbol menor, lo mismo que la gente de la 14 de Septiembre. Yo creo que en eso se ha mejorado, pero claro, falta apoyo y sobre eso tenemos que trabajar todos a los que nos gusta el beisbol.
¿No ves el beisbol amenazado por el entusiasmo que genera el futbol?
No veo al beisbol bajo ninguna amenaza. Existe la percepción que el futbol se está jugando más, con más equipos, pero lo que hay es chavalos pateando un balón, lo que no necesariamente significa que se esté desarrollando más.
Pero se está jugando más futbol…
Tal vez en Managua, y eso pasa por varias razones: primero, es más barato, y segundo, necesitás menos espacio. Los útiles para el beisbol son caros y necesitás un campo con las medidas correctas. El futbol lo jugás en media cuadra. Pero si vos te das una vuelta por las ciudades fuera de Managua, y sobre todo te vas al campo, vas a ver que el beisbol sigue siendo el rey.
El entusiasmo por el futbol da la impresión de ser mayor ahora…
Siempre ha sido igual. Yo jugué futbol cuando estudié en el Pedagógico de Diriamba. Los hermanos cristianos, futbol era lo que apoyaban y todo mundo jugaba futbol, pero como nunca se ha logrado nada en futbol, los chavalos después de pasan al beisbol.
UNA PROPUESTA
El otro día hablabas de un proyecto para mejorar el beisbol, ¿cómo es eso?
Mi propuesta es que cada alcaldía contrate a un entrenador. Se le pueden pagar unos cinco mil córdobas mensuales y que se dedique a buscar prospectos en su municipio. En Nicaragua hay más de 150 municipios (154). Supongamos que cada entrenador saque un prospecto al año, ahí tendríamos más de 100 en todo el país…
¿Serían prospectos para jugar aquí o para el beisbol rentado?
Para las dos cosas. Digamos que de esos 100 o más, se firmen 40 ó 50, ahí tendríamos una buena producción. La clave es poner entrenadores que entiendan bien lo que se busca, es decir, jugadores con el prototipo correcto y que lo desarrollen. Esta sería una medida alternativa, debido a que no se atiende como debería el beisbol menor.
¿Realmente creés que ese plan funcione?
Estoy seguro. Me ha funcionado a mí. Yo le pago a Julio Reyes (coach de pitcheo) para que entrene jugadores que entre los dos buscamos y después de tres años, cuatro peloteros, instruidos por Reyes, han sido firmados para el beisbol profesional (Wilmer y Jorge Bucardo, Elvin Orozco y Juan López).
Hay quienes piensan que los scouts desangran el beisbol al firmar a los mejores talentos jóvenes…
Al contrario, ayudan al beisbol. El jugador que firma, puede llegar a las Grandes Ligas y emociona al país entero, pero el que no llega, aprende a jugar técnicamente el beisbol y viene a ayudar a mejorar a los que están aquí. Si vos te fijás, de los 22 jugadores de la Selección Nacional Mayor, al menos 16 han sido firmados y son jugadores con buen nivel. Así que eso que dicen algunos sobre los scouts, es una percepción equivocada.
¿Creés que las alcaldías verán atractiva tu propuesta?
Eso no lo sé, pero hay alcaldías que se les denuncia que tienen sueldos fantasmas y demás. Ojalá tenga un poco de conciencia sobre la necesidad de ayudar al deporte y vean su importancia para hacer mejores ciudadanos y jóvenes alejados de los vicios. Es una lástima que los gobiernos no ayuden, pero si se respalda al deporte, todos salimos ganando al final de cuentas.
-¿Le augurás entonces larga vida al beisbol en la cima como pasatiempo nacional?
Claro que sí. El beisbol lo llevamos en la sangre, y si cada uno de nosotros hace su parte, va a seguir convertido en el deporte que más emociones nos da a los nicaragüenses, aun con las fallas que puede tener, como todo en este país.
No necesitamos de Feniba para hacer beisbol”
El entusiasmo del beisbol a Alex Torres le fue alimentado por su madre, doña Corina Gilchrist, una nicaragüense nacida en Kansas, Estados Unidos.
“Mi mamá se boleaba conmigo y siempre me apoyó en mis deseos de llegar a jugar beisbol. Eso mismo hago yo con mis hijas, Nicole y Johannita, quienes espero que lleguen a ser buenas jugadoras de softbol”, asegura Torres.
Alex estuvo en meses recientes de vacaciones con su familia en Estados Unidos. Antes había ido a una gira por varios países de Europa. Pero nada parece entusiasmarlo más que el beisbol.
Sin su ayuda, Nicaragua no habría enviado a una delegación a la Feria del Beisbol en Puerto Rico hace apenas unas semanas. Tampoco se habría ido a México al torneo panamericano juvenil donde se juega actualmente.
En Sébaco, tiene a más de 400 niños jugando en ligas que organiza con sus recursos y el aporte de Baseball Tomorrow Fond. También tiene el programa que conduce con Julio Reyes y que está produciendo prospectos.
“Muchos se han preguntado por qué ando en el beisbol, y la verdad es que lo hago porque la mejor retribución que recibo es la sonrisa que se le pone en la cara a los niños cuando reciben un guante o un bate para jugar. Esa misma sonrisa me la pusieron a mí cuando me dieron la oportunidad de jugar. Tenemos que involucrarnos más con los niños. Ahí está el futuro del país”, asegura Alex.
Aun cuando algunos tienen la percepción de que Alex es partidario de Carlos García, él señala que es sobre todo un beisbolista.
“Aquí hace ligas juveniles la Feniba y participamos. Hace torneos la gente de la Liga Profesional y también participamos. El beisbol no tiene color ni le pertenece a nadie en particular. Es decir, no se necesita de la Feniba para hacer beisbol. Lo que pasa es que hay gente que critica y no hace nada”, asegura el ex seleccionado nacional.
Y para asegurarse que los niños seguirán sonriendo al recibir un utilaje para jugar, Torres ha involucrado a su esposa, Johanna, en el respaldo a las pequeñas ligas en Sébaco.
“Mi esposa siempre me ha respaldado y eso me alegra porque significa que habrá gente dispuesta a ayudar a los chavalitos incluso cuando yo ya no esté. Mis hijas también tienen mucho entusiasmo, se sientan a ver los juegos conmigo y hasta se ponen celosas porque ando con los niños y no me boleo con ellas, y tienen razón, y como aquí no vivimos como los talibanes, debemos abrirle más espacio a las mujeres”, reflexiona Alex.
En una ocasión, Torres dijo que el beisbol era su oxígeno. Y el pasado miércoles, mientras la Selección Nacional Juvenil era abanderada en el Estadio Nacional Denis Martínez, Iván García Matus, el maestro de ceremonia en la actividad, presentó a Alex como un hombre que respira y transpira beisbol.
Y ciertamente no estaba exagerando.