Jinotegano notable, profesor de generaciones, ciudadano emérito, el profesor Douglas Stuart Howey. (LA PRENSA/R. ORTEGA)

Douglas Stuart el raro Quijote de la educación

Parece alquimista en su laboratorio, su larga figura da pasos entre libros, documentos y artefactos raros. Este pequeño recinto es el mundo de Stuart Howey, está en su charco: la antropología social y la enseñanza Algo queda de aquel profesor blanco, espigado, narizón y de ojos grises que conocimos en 1980 en la UNAN, presto […]

  • Parece alquimista en su laboratorio, su larga figura da pasos entre libros, documentos y artefactos raros. Este pequeño recinto es el mundo de Stuart Howey, está en su charco: la antropología social y la enseñanza

Algo queda de aquel profesor blanco, espigado, narizón y de ojos grises que conocimos en 1980 en la UNAN, presto a sumergirse en la filosofía de los epicúreos, ahora es un varón más pausado, consume más filosofía reflexiva. Veintisiete años no han pasado en vano, como dice el tango, “de sólo acordarme me pongo a llorar”.

Comenzamos, como es de rigor, a levar el ancla de las lejanías y al halar la cuerda del tiempo pasado salen como fantasmas los viejos amigos, los tragos que antes no eran “tácticos”, los sueños revolucionarios, las jornadas de alfabetización, las tropelías románticas.

Douglas Stuart es feliz. “Me encanta ser responsable de esta estación social que ha puesto a mis ordenes la UNAN Matagalpa, aquí me relaciono con la gente más productiva en materia intelectual, son amigos muy cercanos Eddy Kühl, Ninoska Chacón, la Carola Brantome, Pablito Centeno, en Managua, y siempre nos comunicamos con Iván Uriarte, Álvaro Urtecho, con toda la camada de poetas y escritores, Raúl Orozco, Guillermo Menocal, etcétera, etcétera”.

¿Se puede decir, genio y figura hasta la sepultura?

Pues sí, este trabajo me permite mantenerme en comunicación con ellos, ahora en forma más rápida por el ordenador. Sigo siendo miembro de una pelota de poetas, gracias a Dios. Yo no soy poeta, sí soy una persona inclinada a pensar y a crear, pero poesía no, tal vez no estoy dotado para eso.

¿Entonces, cuál es tu quehacer en Matagalpa?

Muchas cosas, yo invito a comerciantes, a los autores de libros para que los presenten aquí. Convocamos a la sociedad civil que, dicho sea de paso, tiene una respuesta muy tímida para estas interacciones. Hemos creado un grupo de amigos intelectuales que consiguen becas para estudiantes matagalpinos y a la vez organizan actos culturales para presentarlos aquí o en otros sitios, la otra tarea es organizar foros, talleres, seminarios y cualquier actividad de dinámica de grupos.

Antes -hará unos seis o siete años-, yo tenía bajo mi responsabilidad todas esas actividades, pero ahora está creciendo la grama, ya existe un relevo generacional que propone iniciativas que cuentan con mi apoyo.

¿Pero es que acaso no piensas en el retiro, en ponerte a descansar?

No, eso sería más bien morirse. Te cuento que tuve un problema cardíaco y me retiré por unos años, pero tuve que regresar cuando sentí que estaba trabajando más como jubilado -con las limitaciones que les impone el Seguro- que como profesor de planta.

Regresé, pues, para seguir como profesor de planta, quizá en un par de años me dedique exclusivamente a escribir, investigar y dar consultorías y apoyar a las instituciones.

Me gustaría que conocieras que a esta extensión social vienen dos o tres veces a la semana estudiantes de cuarto o quinto año, e incluso de años inferiores de los colegios, a buscar información, pero no información del cerebro del viejo sino información de mi hemeroteca, de mi biblioteca que es especializada en las áreas de economía, macroeconomía, antropología, historia. Buscan datos que no existen en otras bibliotecas e, incluso, en internet. Ese servicio es gratuito, nosotros lo damos a los colegios como una asistencia, una colaboración de la UNAN. También apoyamos a los profesores jóvenes de nuestra Alma Máter y de otras universidades, aquí vienen muchos que han sido alumnos míos, están trabajando en otros lados porque el país necesita mucha información.

En síntesis, aquí estoy contento, feliz, me encanta ser responsable de extensión social y me relaciono con la gente más productiva en materia intelectual.

Del estado de la educación ¿qué nos puedes decir?

La educación debe estar en el primer plano del interés nacional, hay mucho que decir de las aspiraciones de mi amigo y compañero de lucha Miguel de Castilla, que ahora está en el Ministerio del ramo, que son legítimas y además la aspiración de todos. Pero tiene un valladar inmenso que es la capacidad económica del país para cumplir con esto. En síntesis, se necesita, no solamente construir las treinta mil aulas para meter a todos los niños y adolescentes que están fuera de ellas tomando en cuenta que cada año van a haber más niños y más adolescentes y entonces eso se volvería un cuento de no acabar.

Pienso que hay que construir una cantidad de institutos nacionales igual a la que hay en este momento, para no caer en la jornada única que es el pecado mortal de la educación media. Los muchachos llegan, reciben clases y se van a las calles. Yo creo que los alumnos deben permanecer todo el día en el Colegio haciendo actividades extra curriculares y co-curriculares que son complementarias de la educación teórica. Mientras eso no se consiga, los estudiantes saldrán parcialmente formados y vendrán a dar lástima a la hora de hacer sus exámenes. Recuerda que hace tres años sólo el tres por ciento de estudiantes aspirantes a Ingeniería Industrial aprobaron el examen.

Duplicar el número de Institutos Nacionales, construir más aulas para que se incorporen los muchachos que están fuera de ellas, dotar a los colegios de laboratorios, bibliotecas, gimnasios, si es posible, de talleres para que la formación sea integral como sucede en Holanda, en Bélgica y Estados Unidos donde hice estudios y conocí esa experiencia.

De manera que la tarea es inmensa, nadie puede culpar a Miguel de que no puede caminar rápido, no está en sus manos, ese es un problema de Estado, no es un problema del Ministerio de Educación. Miguel conoce todas estas cosas. No podemos pensar que transformando la metodología, creando nuevos planes y programas vamos a resolver el problema, porque el problema es estructural y es material en gran medida, estructural desde el punto de vista del currículum y material desde el punto de vista de la infraestructura, de manera que hay que apoyar a Miguel para que consiga acelerar el proceso que se presenta como una tarea de años con los pocos recursos que tenemos.

¿Al hablar del currículum te refieres a la poca concatenación que tiene la enseñanza secundaria con la enseñanza universitaria?

Sí, para los bachilleres significa un choque presentarse a la Universidad, por las deficiencias con que llega.

¿Cómo se podría evitar ese choque?

Lo estamos tratando de hacer ofreciendo a los profesores de secundaria la oportunidad de hacer postgrados y diplomados donde se les dan metodologías congruentes con la forma en que se trabaja en la Universidad.

La Universidad misma no tiene una metodología depurada, es esto agrava la situación, los muchachos vienen con una forma de trabajo totalmente inadecuada para tener éxito en los estudios universitarios, y los profesores universitarios hacemos una labor difícil, muy compleja para conseguir que ellos aprueben sus materias porque no están acostumbrados a trabajar con investigaciones constantes, no dominan las técnicas de investigación documental, de investigación de campo y carecen de la disciplina de estudiar por su cuenta, la autodidaxia es una cosa completamente desconocida en la escuela secundaria y bien sabemos que en la Universidad, ese es el eje principal del estudio. Para hacer más congruentes el trabajo de los dos niveles o los dos subsistemas, no basta con que hagamos estos cursos, a los cuales no vienen todos los maestros de secundaria, sino que es preciso generalizar esta transferencia de tecnología educativa que se usa en la Universidad para que se ponga en práctica en todos los Institutos públicos y privados porque también los Institutos privados deben modificar su tecnología educativa para hacerla congruente con la Educación Superior.

La tarea es compleja, el Plan Nacional de Educación trata de conseguir esa conciliación y esa interrelación, pero en teoría no se puede conseguir nada, en el papel pueden haber muchas cosas, pero esto es cuestión de entrenamiento, de los famosos Word School, de la década de del cuarenta y cincuenta, de seminarios constantes y prácticos como los que hacía la UNESCO, que la gente aprenda haciendo. Un poco de pragmatismo no nos hace daño, podemos tener tendencia marxista, podemos tener tendencias conservadoras, pero el pragmatismo siempre es útil porque nos enseña que la utilidad es lo que determina la funcionalidad.

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