- En el auditorio del parque, donde se produjo uno de los ataques,habían unas 500 personas
[/doap_box]
Cinco explosiones casi simultáneas cobraron ayer 36 vidas y causaron al menos 60 heridos en la sureña ciudad india de Hyderabad, donde se teme que sea obra de un grupo terrorista.
“Para ser precisos, cinco artefactos explosivos fueron empleados. Tenemos al menos 36 muertos y 60 heridos”, declaró a la AFP el jefe de la policía de Hyderabad, Balwinder Singh.
Tres de las explosiones tuvieron lugar en el auditorio de un parque, donde se desarrollaba un espectáculo láser y las otras dos se produjeron, aproximadamente al mismo momento, en un restaurante al aire libre situado en otra zona de la ciudad.
De los 60 heridos, 15 se encuentran en condición grave, precisaron responsables.
Un sexto artefacto fue descubierto y desactivado en un cine.
OBRA DEL TERRORISMO
Según el Secretario de Estado federal del Ministerio del Interior, Sriprakash Jaiswal, estas explosiones son obra “de un grupo terrorista (…) cuyo objetivo es destruir la unidad del país y que sin duda está implicado en las explosiones de Hyderabad”.
Esta capital del sureño Estado de Andhra Pradesh, poblado por 6.5 millones de habitantes, de los cuales el 38 por ciento es de confesión musulmana, es conocida por ser un lugar en el que los incidentes interreligiosos pueden estallar en cualquier momento.
TENSIÓN INTERRELIGIOSA
En mayo pasado once personas murieron al estallar una bomba en la mezquita de Hyderabad, del siglo XVII, sin que por ahora la policía detuviera a nadie.
Ayer, tras las explosiones, el primer Ministro del Estado de Andhra Pradesh, donde está la ciudad, Y.S. Rajshekhar Reddy, llamó a la población “a mantener la calma” y adelantó que se trataba del resultado de una “actividad terrorista”.
ALERTA ROJA
Un responsable de la municipalidad afirmó que la policía “ya tenía una pista”, sin efectuar precisiones.
Poco después de los ataques, la policía evacuó las dos zonas. Luego se decretó “la alerta roja” en toda la ciudad, explicó Chandrashekar Reddy, portavoz de Reddy.
CUERPOS DESPEDAZADOS
El auditorio estaba atestado en el momento de la explosión, con unas 500 personas en su interior.
La potencia de las deflagraciones dejó cuerpos despedazados sobre el suelo, cubierto por ropa y zapatos de los desdichados espectadores. Además los heridos yacían sobre charcos de sangre.
Algunos de los heridos eran trasladados a los hospitales en motocicletas, según imágenes transmitidas por televisión.
“Estábamos de pie en primera fila (del auditorio) cuando (…) la gente empezó a huir; algunos estaban ensangrentados”, contó un guarda de seguridad.
“Oímos la explosión y la gente salió corriendo despavorida, muchos de ellos chorreando sangre”, dijo P.K. Verghese, gerente de seguridad del espectáculo.
CONDENA ATROCIDAD
El primer ministro indio Manmohan Singh condenó inmediatamente los ataques, según la agencia oficial Press Trust of India (PTI). El Ministro Federal del Interior, Shivraj Patil, adelantó que viajaría el domingo a Hyderabad.
Hace unos diez días, mientras India celebraba el 60 aniversario de su independencia, las autoridades subieron el nivel de seguridad a raíz de nuevas amenazas de Al Qaeda y de rebeldes separatistas.
En esas fechas los responsables policiales ya admitieron que se tomaban muy en serio dichas amenazas.
Desde hace algo más de un año India es golpeada por atentados con un intervalo aproximado de tres meses entre uno y otro.
CADENA DE ATENTADOS
En mayo una bomba en una histórica mezquita de Hyderabad dejó 11 muertos.
Otras cinco personas murieron en choques que estallaron después de esa explosión, entre fuerzas de seguridad y manifestantes musulmanes indignados, por lo que consideraron falta de protección policial.
Una serie de ataques terroristas se ha venido produciendo en la India en los dos últimos años.
En julio del 2006 bombas en siete trenes de pasajeros de Mumbai (Bombay) mataron a más de 200 personas.
Ese ataque fue atribuido a milicianos musulmanes basados en Pakistán.