Salud sin fundamentalismos

[doap_box title=»Cuidemos lo que comemos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Leer las etiquetas de los productos que consumimos puede garantizarnos una mejor alimentación Los alimentos que comemos deben ser saludables y que faciliten una dieta balanceada, es decir, que no excedan los porcentajes diarios de macronutrientes: grasas, proteínas y carbohidratos. Malos embutidos. Los embutidos son ricos y fáciles […]

[doap_box title=»Cuidemos lo que comemos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Leer las etiquetas de los productos que consumimos puede garantizarnos una mejor alimentación

Los alimentos que comemos deben ser saludables y que faciliten una dieta balanceada, es decir, que no excedan los porcentajes diarios de macronutrientes: grasas, proteínas y carbohidratos.

Malos embutidos. Los embutidos son ricos y fáciles de preparar. Sacan de apuro. Sin embargo, tienen muchos colorantes y nutritos para preservarlos y es peligroso porque sea ha demostrado científicamente la relación entre la presencia del cáncer con nutritos. Entonces hay que buscar unos que no tengan muchos colorantes.

Deben evitarse los alimentos con colores, olores y sabores artificiales y preferir los naturales.

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La alimentación orgánica es la que carece de aditivos químicos a lo largo de su producción y preparación. Por ejemplo, la avena que es producida sin insecticidas, abonos químicos ni aditivos.

Consumir alimentos orgánicos significa que va a tener todos sus vegetales, cereales, leguminosas, hortalizas y frutas sin ningún tipo de químico ni siquiera en la industrialización, cuando se añaden colorantes, saborizantes o preservantes.

La alimentación orgánica es una corriente muy fuerte, pero en algunos casos puede ser extremista porque se dan casos de gente que quiere una alimentación orgánica y está en contra de tratamientos como la pasteurización de la leche.

En Estados Unidos hay mucha gente que está alimentando a sus hijos de dos o tres años de edad con leche de vaca sin pasteurizar porque quieren todo natural, lo cual es caer en los extremos por que la pasteurización no es un tratamiento químico sino un tratamiento térmico que lo que busca es la eliminación de organismos patógenos en alimentos como la leche o los jugos.

Hay que recordar que no podemos caer en el fanatismo y muchos menos cuando se trata de alimentación porque puede conducir a patrones que sean nocivos para la salud.

También en los Estados Unidos, que es nuestro patrón de consumo más cercano e influyente, existen supermercados de productos orgánicos donde pueden encontrar desde café, que no es un alimento nutritivo, hasta carne, queso, leche y todo tipo de vegetales orgánicos. Incluso, tienen un área donde se puede consumir comida orgánica ya preparada.

En Nicaragua, estos productos aún son escasos, son pocos los lugares que ofertan productos orgánicos y la variedad de productos es muy escasa. Sin embargo, podemos decir que la alimentación orgánica que es muy saludable, cuando no se llega a los extremos.

Las ventajas de este hábito son variadas. Primero protege a la persona contra residuos de antibióticos, pesticidas y químicos que en muchos casos han demostrado su relación con la presencia de cáncer, la intoxicación de algún tipo o la hipersensibilidad a esos aditivos y de hipertensión.

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