Una pequeña familia

Una pequeña familia [email protected] Hace algunos años, cuando Oscar De La Hoya se separó del promotor Bob Arum, el poderoso director de Top Rank, muy pocos pensaron que volverían a verlos juntos en algún momento de sus vidas. De La Hoya y Arum se separaron no como buenos amigos. Lo hicieron de la peor manera, […]

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Hace algunos años, cuando Oscar De La Hoya se separó del promotor Bob Arum, el poderoso director de Top Rank, muy pocos pensaron que volverían a verlos juntos en algún momento de sus vidas.

De La Hoya y Arum se separaron no como buenos amigos. Lo hicieron de la peor manera, criticándose, señalando malos manejos y hasta que el mismo “Golden Boy” no tenía los pantalones bien puestos y se quedó en la lona en su derrota con Bernard Hopkins.

Vaya, pensé en su momento, estas acusaciones son graves. Pero en el boxeo, cuando se trata de negocio, se olvidan muchos insultos y riñas pasadas.

La semana pasada De La Hoya y Arum aparecieron juntos, se dieron las manos y posaron para las cámaras como viejos amigos, con miras a la promoción de la segunda pelea de Marco Antonio Barrera con Manny Pacquiao, anunciada para el mes de octubre.

Sí, los enemigos declarados se estrecharon las manos. No importa que De La Hoya tenga ahora su empresa Golden Boy Promotions, con la mayoría de fechas de televisión reservadas.

De La Hoya tiene una gran sociedad con HBO, la cadena de televisión que más transmite PPV.

Pero no cuenta con todos los peleadores del mercado boxístico. No tiene en su compañía alguien con el prestigio de Pacquiao, del mexicano Erik Morales o del dominicano Joan Guzmán, para que enfrenten a Barrera.

Por eso tiene que unirse a otros promotores. Y asimismo lo vemos constantemente con Don King, Duva, DiBella, Arum y cualquier otro que tenga un peleador taquillero, que le pueda representar un buen espectáculo, porque está obligado a cumplir con la televisión.

Porque de nada sirve tener las mejores fechas y no programar buenos espectáculos. Esto, a su vez, genera grandes bolsas para los contendientes.

Estas negociaciones demuestran una vez más que el boxeo es una pequeña familia. Una industria en la que se encuentra gente honesta y poco honesta.

Pero en algún momento todos se pueden encontrar en el mismo camino, y es ahí donde se producen los grandes espectáculos o peleas para el recuerdo, como la segunda pelea de Rafael Márquez contra Israel Vásquez, ganada por este último, hace poco más de una semana.

Son estos espectáculos los que nos hacen pensar en un Márquez-Vásquez III, ya que son estas peleas las que mantienen con vida al boxeo, ante la escasez de buenos campeones en los pesos pesados y el retiro de figuras como Roy Jones, Félix Trinidad, Julio César Chávez, entre otros.

En Nicaragua vimos esta unión de apoderados y promotores de boxeo en mayo pasado, cuando se realizó aquí el Festival KO a las Drogas, con grandes resultados.

Este jueves 16 se realizará otro espectáculo similar en Panamá, con una nueva edición del festival.

Ojalá que estas experiencias se repitan continuamente y no necesariamente sólo con la presencia de dirigentes internacionales de boxeo, ya que si De La Hoya y Arum se unen para negociar ¿por qué no hacerlo aquí?

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