(FOTOS LA PRENSA/M. LORÍO)

“Mi aspiración es ser coach en grandes ligas”

Denis Martínez colocó a Nicaragua en la geografía de las Grandes Ligas como lanzador. Ahora espera hacerlo como coach de pitcheo, labor que desempeña en la organización de los Cardenales de San Luis, pero la gran meta de su vida asegura que es ayudar a la transformación total del beisbol en nuestro país Denis Martínez, […]

  • Denis Martínez colocó a Nicaragua en la geografía de las Grandes Ligas como lanzador. Ahora espera hacerlo como coach de pitcheo, labor que desempeña en la organización de los Cardenales de San Luis, pero la gran meta de su vida asegura que es ayudar a la transformación total del beisbol en nuestro país

Denis Martínez, coach de los Cardenales en ligas menores

La determinación es una cualidad del carácter que nos capacita para realizar nuestras metas. Denis Martínez lo supo desde muy joven y la utilizó como su punto de apoyo para escapar de la mediocridad.

“Vos podés tener talento, pero si no tenés determinación, no tenés nada”, dice Martínez, a través del teléfono, mientras hace una pausa en sus labores como entrenador de pitcheres de Ligas Menores con los Cardenales de San Luis, en Júpiter, Florida.

Denis había determinado que quería ser big leaguer cuando decidió abandonar la universidad para unirse a los Orioles, tras la firma de un bono de tres mil dólares en 1973. Y permaneció así durante 23 años, mientras alcanzaba la excelencia con su brazo.

Pero este hombre, que recién dobló la curva de los 50 años, que lanzó un Juego Perfecto, que ha ganado más partidos que cualquier otro latino en la historia (245) y que capturó lideratos en varios departamentos en las Ligas Mayores, aún no se rinde.

“Yo siempre tengo mis metas. Y una de ellas es llegar a ser coach de pitcheo en las Grandes Ligas en un máximo de tres años. Al menos, ese es mi plan y mi determinación”, agrega Denis, con palabras que suenan tan firmes como lucen sus cabellos.

LA PRENSA dialogó con Martínez sobre su trabajo, sus planes, el beisbol de Nicaragua, y por supuesto, su Juego Perfecto ante los Dodgers, el imperecedero recuerdo que parece cobrar más vida a través de los años, y que logró un 28 de julio de 1991.

EL JUEGO PERFECTO BAJO ANÁLISIS

¿Qué tan a menudo recordás el Juego Perfecto?

Eso no lo puedo olvidar y creo que los aficionados en Nicaragua y en el beisbol mismo, tampoco. Yo no ando diciendo que lancé un Juego Perfecto o cosa por el estilo, pero la gente me habla del tema y yo se los agradezco porque eso significa que les quedó grabado en el corazón.

¿Has visto el vídeo del juego últimamente?

Fijate que el día que se celebraba un aniversario más (el 28 de julio) fue retransmitido por ESPN y lo vi. Y mis alumnos en el equipo de los Cardenales en la Liga de la Costa del Golfo, me pidieron que se los trajera, que lo querían ver. Así que se los traje y voy a verlo con ellos. Estos son muchachos jovencitos que no habían nacido cuando yo empecé a jugar y como luego me retiré, no saben mucho de mí. Así que vamos a verlo juntos.

¿Aún te emociona el vídeo?

Claro que sí. Son cosas que uno vivió, que sintió. Es un recuerdo para mí muy grande, y sí, cuando lo veo es inevitable emocionarme. Lo voy a ver con los chamacos a los cuales enseño en los Cardenales y además, lo vamos a utilizar como material didáctico para ver qué pueden aprender ellos del juego.

Cuándo lo ves, ¿no te da por decirte a vos mismo: eso no lo hubiera hecho así, me arriesgué mucho con ese pitcheo, o lo ves simplemente como es, perfecto?

Sí, lo veo perfecto. Y cada vez que lo veo, me remonto de nuevo a como lo ejecuté en aquel momento. Y aquel día, yo no vacilé en nada. Cada lanzamiento que solté lo hice con la seguridad que era lo mejor que podía ofrecer en ese instante. Y eso es lo que estoy tratando de desarrollar en los jóvenes a quienes enseño. Les digo que no tienen que vacilar, que tomen decisiones por ellos mismos, que deben tener control del juego en un ciento por ciento, que no tengan miedo de cometer errores, que de esos errores es de donde aprendemos a ser mejores.

“YO NO ME BASO EN MIS ESTADÍSTICAS PARA ENSEÑAR”

Te percibo entusiasmado por tu rol de entrenador. Además, con tu historial, debe ser más fácil enseñar, ¿no?

Yo no me baso en mis estadísticas para enseñar. Me baso en mi experiencia y en la habilidad que pueda tener para transmitir los conocimientos que he acumulado. Una vez que hablo con ellos (con sus alumnos) les pregunto y ellos me dicen que tiene sentido lo que les he dicho, y eso quiere decir que el trabajo causa un buen impacto.

¿En qué consiste tu trabajo?

En desarrollar el talento que los jóvenes tienen para jugar beisbol. Mi trabajo es teórico y práctico. Enfatizo bastante en el aspecto mental porque todo comienza en la cabeza. Los ayudo sobre la forma en que tienen que prepararse, cómo tienen que correr, cómo deben tirar en el bullpen y luego durante el juego. Les hablo sobre qué aspectos tienen que tener pendientes. Los ayudo con su mecánica, su estrategia y con todo aquello que ellos no entienden aún porque son jóvenes recién “drafteados”.

¿Fue cómoda la transición a entrenador tras haber sido atleta?

La misma longevidad te permite tener el conocimiento y dominio del juego, mediante la relación que desarrollás con los mánagers y los compañeros que has tenido. Y tu habilidad para asimilar y procesar ese conocimiento, es lo que da el fundamento a tu capacidad. Entonces uno va juntando todas esas piezas del uno y del otro, para definir tus propios métodos y tu estilo al enseñar.

LA META: LAS GRANDES LIGAS

Personalmente, ¿cómo valorás tu trabajo?

Yo estoy satisfecho. Veo la evolución de los muchachos con los que trabajo y la relación que se ha establecido, y creo que todo va bien. Incluso, desde que comenzamos, han promovido a cinco lanzadores con los que he trabajado y eso significa que se está produciendo.

Y los Cardenales qué piensan de tu trabajo. ¿Están satisfechos?

Pues deberían estarlo, aunque aún no me lo han dicho, pero aquí se te juzga por los resultados, y estos ahí están, a la vista. Así que supongo que todo marcha bien. Incluso, los coordinadores de área que recorren todo el sistema de Ligas Menores me han expresado su satisfacción con mi trabajo. De modo que todo marcha bien.

¿Qué viene después?

Hombré, mi meta son las Grandes Ligas. Yo no me metí a esto para estar toda mi vida en las Menores. Mi aspiración son las Grandes Ligas, a las que espero llegar en un máximo de tres años. Yo espero que el próximo año, pueda estar en Clase A fuerte, por ejemplo, y luego continuar desarrollándome para llegar la cima. Ese es mi plan.

Cuando firmaste para jugar, te tomaste tres años en llegar a las Mayores…

Precisamente por eso creo que en tres años yo puedo estar listo para ser coach en las Mayores. Ese es un tiempo prudencial en el que uno puede demostrar si tiene material o no. Yo trabajo duro cada día para ganarme ese ascenso.

¿Y la gente de San Luis tendrá esos planes con vos?

Eso yo no lo sé, además no lo puedo controlar. Lo que puede mantener bajo control es mi trabajo y lo que yo pueda producir, pero no sé qué tendrán en mente los Cardenales, aunque como aquí se me ha tratado bien, pues yo quiero que todo este proceso se dé en esta organización.

¿Si no, buscás otra?

No sé, aún no estoy en ese escenario y no sería ético de mi parte hablar en ese sentido. Yo sólo espero producir, para ganarme una oportunidad de cumplir mi nueva meta.

“Tenemos que cambiar el beisbol”

Muchas personas consideran que el despegue del beisbol nacional, necesariamente tiene que pasar por Denis Martínez, el nica más capacitado sobre este deporte.

Pero otras, y algunas de las cuales tienen poder para tomar decisiones, no han hecho otra cosa que cerrarle las puertas al ex big leaguer.

“Nunca he creído que sin mí el beisbol nicaragüense no va a mejorar, pero me entristece que no se me considere como alguien que puede ayudar”, lamenta Denis.

¿Siempre has estado dispuesto a ayudar al beisbol nacional?

Siempre, y a vos te consta, y jamás he cobrado un centavo. Más bien he puesto de mi plata para ayudar, sin embargo, siento que no se valora nada. Pero también sucede, que hay gente que no le guste que la critiquen, entonces, mejor salen de vos y siguen con su desorden.

¿Dónde radica el problema?

En el hecho de que yo caigo mal porque le hablo de frente a las personas. A mí no me gusta la politiquería ni la bola escondida. Yo soy un profesional al ciento por ciento y me gustan las cosas claras. No estoy pidiendo nada, pero sí sé que en mi país no se ha tomado en cuenta lo que yo he hecho y eso sí me da mucha tristeza.

¿No te sentís apreciado aquí?

No diría eso, pero siento que no se me ha aceptado como soy. Yo los he aceptado a ustedes como son, así que sólo quisiera una relación similar, respetuosa para beneficio de todos. Ahora, yo sé que por mi forma de ser puedo caer mal, pero te pondré un ejemplo: en Argentina, a Diego Maradona lo quieren por encima de cualquier error que cometa. No me estoy comparando, quiero decir, que debemos aceptarnos como somos.

¿Y esa situación de frialdad con vos, afectará los planes que tenés?

De ninguna manera. Yo tengo la meta de llegar a ser coach en las Grandes Ligas. Estar ahí unos años y después, con toda esa experiencia, ir a Nicaragua para ayudar a cambiar el beisbol. Ese beisbol tenemos que cambiarlo y yo voy a ayudar a que eso suceda.

¿Aunque no te busquen?

Aunque no me busquen. ¡Si nunca me buscan! Yo soy el que llega para ayudar. En Nicaragua prefieren pagarle a alguien como Jorge Fuentes, que a mí, con todo y que soy nica, y todo lo que he hecho por mi país, pero eso no me quitará el entusiasmo por ayudar a cambiar el beisbol, que está viciado y afectado por todos lados. Pero sé que un día lo vamos a transformar.

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