Transformers

Dos perros calientes para los descalabrados Transformers Hot Movie Dicen que los Transformers nacieron en la década de los setenta en plena fiebre de la Guerra de las Galaxias, cuando la empresa japonesa Takara produjo unos muñecos conocidos como Diaclones, que eran capaces de cambiar de forma y se vendieron en ese país y posteriormente […]

Dos perros calientes para los descalabrados Transformers

Hot Movie

Dicen que los Transformers nacieron en la década de los setenta en plena fiebre de la Guerra de las Galaxias, cuando la empresa japonesa Takara produjo unos muñecos conocidos como Diaclones, que eran capaces de cambiar de forma y se vendieron en ese país y posteriormente en Estados Unidos.

A inicio de los ochenta entró en el juego la compañía Hasbro y Marvel, que tras el fenómeno de la Guerra de las Galaxias quisieron explotar también el fascinante mundo de estos nuevos juguetes, creándoles toda una historia de sus orígenes para fascinar a los niños de la época con nuevos modelos y producciones de televisión, que culminó con el debut de los Transformers.

Según recuerdo de esos años en los que me pasaba horas viendo a estos robots, ellos procedían de un planeta conocido como Cybertron, donde comenzó una rebelión ganada por el grupo de Megatrón, mientras que el bando de Optimus Prime fue relegado.

Según la historia que nos cuentan ahora, en la Tierra llegó Megatrón y un cubo llamado la chispa universal que les da vida y es aquí que reinicia la batalla de los robot por conseguir este objeto. Lo demás es reciclaje de varias películas y mitos urbanos que hemos visto de otras películas sobre el origen de los extraterrestres.

La película es violenta, cargada de una pornografía suave con una muchacha que se mueve entre el papel de tonta y demasiada lista, un joven con un gen menos y efectos súper especiales supervisados por Steven Spielberg, pero que terminan causando bostezo y considerando que su figura es perniciosa en estas producciones.

Sé que inevitablemente muchos padres de familia se desbocarán con sus hijos a ver cómo se destrozan estos Transformers, acaban calles y docenas de vehículos, pero no se dejen llevar por eso. Ni menos por la nostalgia. Es una película que debido a su falta de contenido utiliza el material del sexo, el humor barato, y efectos especiales abrumadores para pretender mantener a los espectadores interesados.

Y cuidado. Aquí ninguno de los vehículos tiene bolsas de aire, hay una evidente venta de marcas con una travesía entre bases estadounidenses en las zonas de conflicto al Pentágono, donde todos se hacen los tontos y las situaciones a veces recuerdan el desembarco en Normandía y otras, que de pronto, los actores se desnudarán.

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