- La mejor en fut
modesta rojas
El viento sopla en sentido contrario en las calles del barrio San José, de Diriamba. El polvo abraza la piel morena de Modesta Rojas, una niña de siete años que camina en chinelas acompañada de un balón de futbol. Sus pies marcan el camino envuelto en una mezcla de lodo. Sus rodillas heridas, son dos robles rústicos y fuertes, reflejo de su incansable e increíble ímpetu, alimentado por cada batalla que demuestra en el partido.
Todas las tardes eran iguales, cuando los rayos del sol bajaban su calorífica intensidad, Rojas salía junto a sus amigos del barrio directo a las calles, donde el esférico se hacía rodar hasta el anochecer.
“Desde que era pequeña jugaba en las calles, siempre con varones. Era lógico que el futbol que practicaba en ese entonces era callejero, no tenía técnica, pero participaba en los campeonatos locales de barrios y así fue como empezó todo, jugando sólo con varones”, relata Rojas.
Cuando la oscuridad caía y el frío cobijaba la ciudad, Modesta regresaba a casa que no era una mansión, pero tenía calor de hogar y así la risa retornaba a su rostro cuando miraba a su madre y cuatro hermanos que le apoyaban incondicionalmente, pese a la ausencia paternal, hasta hace poco presente en su vida.
Entre la alegría del futbol, Rojas fue como el pilar de apoyo para su madre Fátima Rojas. En medio de la pobreza encontró una salida, miró que su talento le podía dar una solución y más que eso, un respaldo fuerte para vencer sus dificultades.
“Cuando me dijeron que probara en el Diriangén tenía mucho miedo porque jamás había jugado en un equipo ni mucho menos con mujeres, pero Edward Urroz, quien era entrenador del Diriangén en ese tiempo, me dijo que me ayudaría. Desde que empecé las jugadoras me aceptaron, principalmente Claudia Mojica”, explica Rojas.
De Mojica, una de las mejores jugadoras en la historia del futbol femenino, Modesta aprendió a ser segura de sí misma, a confiar en su talento y a desarrollarlo en la cancha. Dándole una mejor colocación a sus disparos de larga distancia.
“Recuerdo que admiraba a Claudia y ella me ayudó a tener más seguridad en el campo, a disparar al marco sin miedos y cuando anoté mi primer gol, en un partido que enfrentamos a la UAM, Claudia hizo la jugada, pasó a la defensa y me puso el balón en el área, y definí sin problemas. Ese gol nunca lo olvidaré”, recuerda Rojas.
LA MEJOR DE NICARAGUA
Luego de ganar varios campeonatos de Primera División con el Diriangén, el futbol individual de Modesta evolucionó y despertó el interés de otros equipos.
“La UNAN-Managua me insistía mucho, pero yo no quería. Cuando decidí aceptar la oferta de la UNAN, fue cuando terminé la secundaria porque yo quería estudiar en la universidad y ellos me daban una beca completa si jugaba con ellas, así que lo consulte con mi madre y acepté la oferta. A partir de este contrato la UNAN me apoya en lo que necesito”, dice Rojas.
Desde entonces, Modesta Rojas ha dejado su sello en las selecciones femeninas de futbol y en los equipos de Primera División. Siendo líder goleadora en los tres últimos torneos femeninos y llevando a la UNAN a campeonizarse en tres ocasiones consecutivas. Actualmente Rojas es considerada la jugadora más valiosa del futbol femenino en Nicaragua y en la nueva edición del campeonato femenino, cosecha más de 30 goles en tan sólo 14 partidos.
Como toda una guerrera lucha por una vida mejor. A sus 21 años, estudia Informática Educativa en la UNAN-Managua.