Tres perros calientes para el Potter adolescente
Harry Potter
Fue en 1990 durante un viaje en tren, que la escritora británica Joanne Kathleen Rowling comenzó a crear a su personaje, el mago Harry Potter y su lucha contra el malvado Lord Voldemort.
Siete años después, tras intentarlo con doce editoriales, publicó la primera saga que tiene seis historias más provocando a su paso una marea de lectores niños y jóvenes con 350 millones de copias vendidas y ha sido traducida a más de 60 idiomas más el lucrativo espacio del cine que ha triplicado su fama.
Sí, demasiado vértigo para una historia que se hizo en cafés, en años de crisis económicas, noches sin calefacción, problemas de publicación, pero que ahora se ven recompensados con este sinfín de personas que quieren leer o ver los episodios de su mago preferido.
Claro, siempre hay algo qué reprochar, como el limitado manejo de la lengua de Shakespeare con una prosa pobre y redundante, pero en el fondo debemos aplaudir a esta escritora que hace unos años sobrevivía gracias a ayudas sociales, porque incentivó a los niños a adentrarse en el mundo de la lectura y también, por qué no, aplaudir su rotundo éxito al lograr más de mil millones de dólares de ganancias con la serie.
Antes del éxito era una mujer divorciada con una hija de cuatro meses y estaba entristecida por la muerte de su madre, pero fue ese trance que la inspiró para crear a personajes como los Dementors, que guardan prisión en Azkaban.
Yo sigo manteniendo lo que dije hace unos años cuando fui a ver Harry Potter y el Cáliz de Fuego, que merece ser leída antes de ser vista. Se pierde demasiado en una cinta que trata de resumir el cúmulo de sentimientos y descripciones que transmite la autora y de pronto, nos queda un mal sabor de la adaptación que en sus pasadas entregas ha mostrado a un niño de lloriqueos, quejas y suspiros.
Yo no dudo que los libros sobre Potter sean interesantes pero llevados al cine, pierden demasiado, no hay fidelidad con los escritos y queda en entredicho su calidad. Yo creo que el apuro con que se ha actuado para llevar al cine a Potter, ha influido en que quede bastante mal la película.
Esto no beneficiará a la industria del cine, pero podría ser una oportunidad para que mejor leamos los libros.