(LA PRENSA/INFOGRAFÍA/BISMARCK RODRÍGUEZ)

A sembrar cabello

El hombre de hoy se preocupa más por su imagen. La calvicie es un signo de experiencia para algunos y un defecto para otros que ven en el injerto de cabello un alivio para sentirse atractivos Para algunos hombres es una etapa natural de la edad, para otros un defecto que hay que disimular. Hay […]

  • El hombre de hoy se preocupa más por su imagen. La calvicie es un signo de experiencia para algunos y un defecto para otros que ven en el injerto de cabello un alivio para sentirse atractivos

Para algunos hombres es una etapa natural de la edad, para otros un defecto que hay que disimular. Hay quienes en cambio afirman que constituye un atractivo sexual para las mujeres y están dispuestos a lucir su calvicie aún a costa de comentarios burlescos por parte de los demás.

José Brockman, cirujano plástico, explica que la calvicie no es meramente una tendencia genética, se debe más bien a que los folículos pilosos conocidos, como hebras de cabello, son más sensibles a cambios hormonales. Además existe la calvicie provocada por el estrés, por intoxicaciones, por radiaciones químicas o debido a la alopecia, que es de causa desconocida.

Una gran cantidad de tratamientos prometen optimizar el crecimiento de cabello, pero uno de los métodos más eficaces es la cirugía de injerto o trasplante de cabello.

LA CIRUGÍA

El procedimiento consiste en retirar una faja de cuero cabelludo de la parte posterior de la cabeza, la cual se procesará para formar pequeños injertos que pueden tener de una a cuatro hebras de cabello, dependiendo del área donde se vaya a trasplantar.

Para realizar esta cirugía no hay ningún cuidado especial previo a la intervención. Sin embargo, hay que analizar el tipo de cabello del paciente y ver si se pueden cubrir las expectativas. Existen casos que ameritan tres o más intervenciones porque el primer procedimiento no va a cubrir el área calva. Se debe esperar al menos un año para repetir la operación si es necesario.

La cirugía dura hasta seis horas, se realiza con anestesia local y sedación. Un dato interesante es que los injertos se hacen de cabello propio, no puede existir un donante, aunque también existe cabello sintético, pero este no ha mostrado la eficiencia deseada.

Después de tres meses, el cabello que se injertó se cae y luego de cuatro meses comenzará el crecimiento del nuevo cabello, se trata de sembrar el cabello para que este vuelva a crecer. No existen tantos cuidados después de la intervención, solamente mucha higiene y el uso de algún champú antiséptico.

Preguntamos tanto a hombres como a mujeres si se harían injertos de cabello, la mitad de ellos afirma que si tuvieran la posibilidad se lo harían sin pensarlo, los demás consideran que de estar quedando calvos preferirían raparse completamente pues les parece bastante sexy.

La mayoría de las mujeres no está de acuerdo con que sus parejas se realicen la operación, dicen que los prefieren “peloncitos”, que les parece bastante atractivo; sólo unas pocas apoyarían a sus parejas en esta decisión. Pero como afirma el doctor, es algo personal del hombre, aunque no está de más que exista un acuerdo entre la pareja.

TODO POR LA IMAGEN

La tendencia del hombre está siendo guiada por las exigencias de la moda y el sexo femenino reclama más en cuanto a la apariencia de sus parejas. “Se trata de algo más instintivo, si mirás dentro del reino animal, como en el caso del león y el pavo real, son los machos quienes cargan con la belleza de la especie”, puntualizó.

Además, Brockman cree que la autoimagen es muy importante en el mundo moderno, no sólo para la mujer, sino también para el hombre y aunque la moda ha impuesto los cráneos rapados como una tendencia, eso es una cuestión de gustos. Considera que si la calvicie va a disminuir la seguridad de un hombre, porque le da un aspecto de envejecimiento, el injerto sería una buena opción para solucionar el problema.

Si la gente le dice “pelón pelonete, cabeza de cohete” y está pensando en el implante de cabello, tome en cuenta que cada injerto cuesta entre un dólar y un dólar y medio, es decir esa cantidad por cada pelito que se siembre.

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