Llamas doradas

Llamas doradas—Divertimento— Calcular un amores desasosiego puro,¿cuántos hay detrásde ojos radiantes,caricias sedosas ogemido apenas audible?En la noche no bajola noche, resplandecencuerpos que juegan el juego del fuego:llamas, chispascrepitaciones, trémolosentre amarillos, rojos,azules o verbosidadesboscosas; casi acertadasuñas, dientes de artificioblanqueados al colmo, donde un humor entre perlas destilado,dentífrico, lleva ambrosiao veneno. Y el amante calcula si hay […]

  • Llamas doradas—Divertimento—

Calcular un amor
es desasosiego puro,
¿cuántos hay detrás
de ojos radiantes,
caricias sedosas o
gemido apenas audible?
En la noche no bajo
la noche, resplandecen
cuerpos que juegan
el juego del fuego:
llamas, chispas
crepitaciones, trémolos
entre amarillos, rojos,
azules o verbosidades
boscosas; casi acertadas
uñas, dientes de artificio
blanqueados al colmo, donde
un humor entre perlas destilado,
dentífrico, lleva ambrosia
o veneno.

Y el amante calcula si hay amor.
Leibniz, ¡por favor!,
pero no tiene cuanto quiere
Ese misterio. Eso oculto
en cuerpo radiante,
en sedosa piel que gime.

Se resigna entonces y suicida,
olímpicamente, en clavado,
se lanza hacia las llamas doradas.

Abril, 2007. Managua.

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