El Gobierno de Brasil anunció ayer una reforma total del sistema de aviación civil, a partir de los aeropuertos de la ciudad de Sao Paulo, donde además será construido una nueva terminal alejada del casco urbano, y con participación privada.
La ministra de la Casa Civil (Secretaría), Dilma Rousseff, y el de Defensa, Waldir Pires, señalaron en rueda de prensa que las medidas fueron aceleradas tras el desastre aéreo del martes en el que murieron unas 200 personas en el aeropuerto paulista de Congonhas, cuyo uso será en adelante reducido.
“Es una acción política de aviación civil” que determina que en un plazo de 60 días la terminal de Congonhas sea destinada solamente a vuelos directos “punto a punto”, explicó la ministra.
De esa forma el aeropuerto de Congonhas, el más importante de Brasil hasta ahora, no podrá ser utilizado como punto de conexiones, escalas o distribuciones de vuelos, aclaró la funcionaria.
“Las medidas apuntan a aumentar la confianza en el grado de utilización de Congonhas”, dijo la ministra.
La resolución del Consejo Nacional de Aviación Civil señala que “en los nuevos acuerdos bilaterales multilaterales e internacionales” la autoridad aeronáutica tendrá que asignar puntos de aterrizaje y despegue “fuera de la terminal de Sao Paulo”.