- Arnold Harberger es para muchos el “padre” de la generación de economistas de los años setenta y ochenta, conocidos como “Chicago Boys”. En esta entrevista habla, entre otros temas, sobre la posibilidad real de que los países concreten sus pretensiones de dejar el FMI. Rusia, potencia exportadora de petróleo, sigue en el organismo, ejemplifica
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Notas Relacionadas > Ha sido denominado como el padre de una generación de economistas de los sesenta y ochenta, conocida como los “Chicago Boys” por provenir de la Universidad de Chicago, en el Estado de Illinois, Estados Unidos.
Se trata de Arnold Harberger, quien trabajó durante 34 años en esta alma máter y cuyos egresados latinoamericanos llegaron a ocupar los más altos cargos de los gabinetes económicos de sus respectivos países, considerados por muchos como los impulsores de la nueva corriente liberal conocida como “neoliberalismo”.
Incluso en una entrevista en marzo pasado el actual presidente de Ecuador, Rafael Correa, se autocalificó como un “Chicago Boy”, pues es egresado de la Universidad de Illinois, y dijo que cree en el rol del mercado, pero sometido al Estado.
Harberger es un fiel defensor del Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual considera como una gran escuela para muchos economistas. Sostiene que los países gobernados por presidentes de izquierda pueden ser exitosos si mantienen los principios que rigen las ciencias económicas.
No ve tan fácil salirse de un programa con el FMI, como ha anunciado el presidente Daniel Ortega, ya que los países que están dentro de estos tratos tienen necesidad de recursos externos, a través de préstamos y donaciones, y para obtenerlos es necesario contar con un aval de este organismo. No obstante reconoce que hay países que han sido exitosos en sus políticas económicas.
Rechaza las acusaciones contra el FMI en el caso de la crisis Argentina, ya que considera que la misma fue el resultado de una serie de medidas adoptadas desde 1991, cuando se emitió la Ley de Convertibilidad (abril de 1991) que “amarraron” al país sin dejarle muchas opciones de maniobrar, hasta que finalmente explotó la crisis. Según Harberger esta crisis fue una acumulación de factores que no tienen nada que ver con el FMI, organismo al que perteneció como asesor por muchos años, lo mismo que al Banco de Desarrollo de Asia y a la Organización de Estados Americanos (OEA).
Sus aportes a la investigación económica han estado principalmente en el campo de las finanzas públicas, en el análisis de costos y beneficios, en la economía internacional, en el análisis de la inflación y en la economía política de los países en desarrollo.
Harberger habló con LA PRENSA durante su visita a Managua la semana pasada. Su encuentro con Nicaragua no es nuevo, ya que la primera vez que visitó este país fue en 1972, año del terremoto que destruyó Managua. Cuenta que cuando iba a conocer el edificio del Banco Central sucedió el terremoto. La siguiente vez fue en 1990 cuando el país estaba en un proceso de transición.
¿Cómo ha sido su encuentro con Nicaragua y cómo ha evolucionado el país en los diferentes momentos que le ha tocado visitarlo?
Es difícil para mí tratar de acordarme de detalles, de una visita tan lejana en el pasado, pero obviamente el Producto Interno Bruto del país se ha más que duplicado en términos reales en este período (desde 1990 a la fecha) y mientras en esa ocasión (1990) había mucho sentido de desorganización, el país estaba en un proceso de transición del viejo gobierno al nuevo gobierno y las cosas oficiales andaban medio confusas. La impresión visual que tuve en el país en ese momento fue muy triste, ahora en comparación con ese momento es bastante emocionante.
¿Si le tocara regresar dentro de diez años, cómo cree que el país puede estar si las cosas siguen este mismo rumbo?
Hemos tenido crecimiento en esta economía, pero relativamente poco aumento de la productividad. Pienso que eso se va a cambiar en la próxima década con base en lo que uno ha visto en otros países. Y en este caso si se mantiene la alta tasa de inversión que se ha visto en este último período, uno puede tener un período de auge de crecimiento bastante impresionante en el futuro.
En el caso de Nicaragua ¿cuál es su recomendación en cuanto a políticas macroeconómicas, tomando en cuenta lo que se ha hecho actualmente?
Los detalles de una política sana económica son múltiples. Pero creo que la ciencia económica ha producido una jerarquía de cosas que es importante que los gobiernos traten de hacer. Yo hablaba del marco general de políticas económicas, de seguir las sugerencias que salen de las ciencias económicas y no ir a cada rato desviándose de ellos. Muchas veces dicen que, por presiones sociales y presiones políticas, fuerzan a que hagamos una cosas que es contrario a las lecciones de economía. Y yo no tengo nada, no voy a negar las presiones, pero digo que quien cede a esas presiones un poco, paga en una tasa de crecimiento menor, quien cede mucho, paga también con una tasa de crecimiento todavía mucho menor y quien cede enormemente a esas fuerzas termina generalmente con tasas de crecimiento negativas. Ese es el precio que uno paga de las lecciones de economía.
¿Hablamos de presiones sociales?
O políticas, militares o lo que sea.
Algunos cuestionan al FMI por el caso de Argentina, cuyas autoridades se dice siguieron al pie de la letra todas las políticas dictadas.
La explosión (de la crisis argentina) no tuvo nada que ver con esas cosas, la explosión vino a raíz de la crisis económica que tuvo que ver con la imposibilidad de hacer una devaluación, ya que tenían la Ley de Convertibilidad, del año 1991. Entonces , la Ley de Convertibilidad en su momento era una cosa forzada por la historia. Habían tenido como cinco intentos de estabilizar la inflación con un tipo de cambio fijo. Cada vez el Gobierno prometía establecer un tipo de cambio, afirmando que nunca lo iban a cambiar, pero cada vez, en seis o siete semanas cambiaban.
Entonces la gente no creía en ninguna nueva declaración de “vamos a tener un tipo de cambio fijo esta vez y para siempre”. Por eso es que (Domingo) Cavallo (ex Ministro de Finanzas) tuvo que tener una ley del Congreso firmada por el Presidente fijando las leyes de convertibilidad una por una (el peso argentino) con el dólar. Y fue la dificultad de cambiar lo que produjo el fenómeno de la crisis y que últimamente condujo a la devaluación de la moneda.
¿Por qué se enfilan entonces los ataques contra el FMI y lo responsabilizan de la crisis en Argentina?
¿Cómo? Yo nunca he oído eso.
Es una afirmación de muchos economistas internacionales y lo señalan como el gran culpable de la crisis.
Ha habido ese tipo de crítica contra el FMI. Es común y generalmente no viene de los profesionales, normalmente viene de políticos que siempre están quejándose de alguna cosa. Obviamente los países quieren siempre más fondos y menos condiciones y la idea de una entidad prestamista de simplemente acceder a todo lo que quiere cada prestatario, eso no suena. Tiene que hacer condiciones de un tipo u otro, si las condiciones que impone el Fondo han sido malos resultados, no veo dónde.
En un estudio que hizo una entidad evaluadora dentro del Fondo, y que se formó a raíz de esta ola de quejas, salieron varios documentos. Conozco uno especialmente en el que han tratado todos los préstamos stand by que el Fondo había otorgado a lo largo de 30-40 años. Mira la tasa de crecimiento del país, en el año después, comparado con el año antes. Y siempre crece más y no lo comparamos con antes, porque eso pudo ser una situación mala que dio lugar al stand by (en suspensión temporal). Comparamos el promedio de la década anterior. Una vez comparado el período inmediatamente después, el préstamo del Fondo con la década anterior, vemos que el crecimiento es mayor. Es obvio que los países siempre quieren más y los que negocian terminan con esa queja que no obtuvieron más.
Los países siempre han hablado de independizarse del FMI. Venezuela por ejemplo, pero pese al discurso fuerte contra ese organismo sigue en él. La pregunta es ¿cómo salirse o liberarse del FMI?
Debe tener… (hace una pausa). Tomemos Rusia, en el cambio de régimen en Rusia la economía estaba aplastada, los problemas de la transición eran enormemente difícil y no cabe ninguna duda que ese país necesitaba del Fondo y requería todos los recursos, no sólo consejos sino también recursos. Ahora con el petróleo a 70 dólares el barril y Rusia como uno de los principales exportadores de petróleo del mundo, este país es rico, sigue siendo miembros del Fondo, pero no están pidiendo nada y el Fondo no interviene en esos casos. Pero es cuando los países se encuentran en dificultades es que piden dinero. Liberarse es cuando uno no necesita la plata.
Pero Venezuela tiene plata…
Tiene plata ok. Pero podría independizarse, creo si quisiera, pero es difícil salir. Eso quiere decir quebrar el acuerdo definitivamente con el Fondo y condenar a futuros gobiernos (venezolanos) que van a tener que comenzar otra vez para tratar de formar esa relación nuevamente.