El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) manifestó su temor de que “nuevamente ocurran confiscaciones”, como en los años ochenta al reiterar su preocupación por la reciente toma de las empresas Solka S.A y la Marina Puesta del Sol.
En un comunicado, la cúpula empresarial, integrada por 11 cámaras dicen que “este tipo de señales (la toma de las empresas citadas) deja entrever nuevas reglas del juego, temiéndose que nuevamente ocurran confiscaciones”.
LA PRENSA intentó obtener mayores detalles sobre las preocupaciones manifestadas en su comunicado. Sin embargo, un miembro del Cosep aseguró que hoy la presidente de la Cámara Nacional de Turismo, Lucy Valenti, se referirá a la situación planteada.
En el comunicado, el gremio empresarial recordó al Gobierno que “los inversionistas buscan Nicaragua porque ven en el país una apuesta rentable a largo plazo”.
Por esta razón, hacen un llamado a las autoridades nacionales a “solucionar la toma de la Empresa Laboratorios Solka S.A. y la Marina Puesta del Sol”.
En reacción al pronunciamiento emitido por el Cosep, ayer el Vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, dijo a la agencia de prensa AP “ que son precipitados esos temores, pues afirmó que el Gobierno respalda y apoya la libre empresa y que los casos a que se refiere el Cosep (la toma de la empresa Solka y la Marina Puesta del Sol) son pleitos de naturaleza privada”.
Indicó “que las partes que se sienten afectadas deben recurrir a los tribunales de justicia” como lo han hecho ambas empresas que mantienen conflicto interno con sus trabajadores.
LA TOMA DE LAS EMPRESAS
Desde hace varios meses la farmacéutica Solka se encuentra tomada por sus trabajadores, por supuestos incumplimientos al convenio colectivo por parte de directivos de la empresa, según denuncian sus empleados.
Solka S.A. fue confiscada en los años ochenta por el entonces y actual presidente Daniel Ortega, la cual fue recuperada posteriormente en parte por sus propietarios, la familia Solórzano Marín.
Entretanto, la Marina Puesta del Sol es un proyecto turístico millonario construido en Chinandega y el cual se encuentra tomado por campesinos de la zona aledaña a la obra.