- Pero seguirán en lenguas locales
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El Papa Benedicto XVI aprobó un documento que atenúa las restricciones para celebrar la misma en el latín antiguo usado por la Iglesia durante siglos hasta las reformas de la década del sesenta, informó el jueves el Vaticano.
Benedicto XVI discutió la decisión con altos jerarcas de la Iglesia en una reunión el miércoles y el documento será difundido en los próximos días, indicó un comunicado.
La decisión se registró luego de meses de debate. Algunos cardenales, obispos y entidades judías se han opuesto a todo cambio, quejándose de varias cosas, desde el texto de la misa antigua hasta preocupaciones de que sería el primer paso para desmantelar las reformas aprobadas en el Concilio Vaticano II, que se realizó entre 1962 y 1965.
La llamada misa tridentina, aprobada en el siglo XVI en el Concilio de Trento, fue dejada de lado por la Nueva Misa que siguió al último concilio. Las reformas ordenaron que la misa se realizara en la lengua de cada país, que el sacerdote hablara a la congregación y no al altar, dando la espalda a los feligreses y que pudiera ser usada por seglares.
Para que un sacerdote pueda celebrar la misa en latín antiguo, debe contar con el permiso del obispo local, dice ahora el Vaticano.
Se cree que la acción del Papa tiene como propósito volver a atraer a la Iglesia a un grupo cismático y ultra tradicionalista, la sociedad de San Pío X, del fallecido arzobispo Marcel Lefebvre que fundó la sociedad en Suiza, en 1969 y se opuso a las reformas propiciadas del Concilio Vaticano II. El Vaticano excomulgó a Lefebvre en 1988, luego que consagró a cuatro obispos sin el consentimiento de Roma. También los obispos fueron excomulgados.