- Cartas al Director
Educación
“Donde hay educación no hay distinción de clases”.
Homenaje al Maestro
En memoria del maestro y héroe nacional de Nicaragua se declaró el 29 de junio Día del Maestro nicaragüense. Este día también lo dedica nuestra Iglesia católica a los santos apóstoles Pedro y Pablo que se volvieron maestros predicando las enseñanzas de Jesús.
Quiero saludar con este sencillo acróstico a todos los maestros de Nicaragua, pero muy especialmente a los que contribuyeron y siguen contribuyendo a mi formación humana y profesional, puesto que nunca dejamos de aprender: a mi madre Violeta del Carmen Gómez, maestra de muchas generaciones; a mi padre Julio C. Molina S. (q.e.p.d.), también maestro; y a los abnegados profesores de la Facultad de Ingeniería Química de la UNI con quienes comparto un hermoso proyecto:
Más allá de la ciencia y la técnica comparten con nosotros sus valores.
A veces sin más pago que sonrisas y “gracias”
Enseñando y aprendiendo y trabajando el doble
Soñando que, algún día, todo será distinto…
Todo el amor del mundo se merecen,
Recompensas que llenen dignamente cada necesidad
Orgullosos de los logros de todos sus alumnos
Sigan siendo maestros, pues Dios los premiará.
Luz Violeta Molina
Mensaje al Maestro
Maestra, Maestro, al conjuro de tu mágico nombre, mil imágenes cobran vida y me rodean risueñas y expectantes: caritas pícaras, frescor de risas de riachuelo cándido en la hondonada verde; cabello encanecido, ojos gastados en la diaria y dulce labor de desarrollar al hombre y a la mujer, jóvenes rostros de quienes inician el camino, sin saber que es el mismo del Gólgota.
Maestra, Maestro, sabor a miel, a dulce agua llovida del cielo, a perfume de flores frescas y sencillas; y cultivas rosales espléndidos ¿por qué será que sólo te quedan las hirientes espinas?
Pagan tus estudios y tu presencia diaria… con una limosna. Pero ¿quién pagará tu amor? ¿Tiene algún premio el amor? ¿O siempre estarán en deuda contigo, la sociedad, el Estado y la Patria? Es cierto, tú no produces oro; ni el grano de oro; ni el oro blanco; ni el oro negro…
No eres un deslumbrante economista, ni un astuto político, ni siquiera un guerrero, eres sólo talento y corazón, y eso no se cotiza mucho. En tus humildes manos está, sin embargo, el porvenir.
A tu menospreciada inteligencia se confía el más preciado bien de los hombres: la juventud y la niñez. Cobra conciencia de tu importancia, Maestra, Maestro.
Tú ocupas el lugar más importante en nuestra sociedad; aunque nuestra sociedad no quiera reconocértelo.
¿Te sientes orgullosa de saber que eres el productor de las brillantes ideas de los hombres y las mujeres del futuro nicaragüense?
Siéntete orgullosa; siéntelo así en tu corazón; alza ese rostro humillado y triste y mira hacia el cielo. Si tienes que trabajar tres jornadas para subsistir… ¡No importa! No importa si estás inválido en tu lecho, sin que ningún alumno te recuerde.
Si oyes hablar de personajes sinfín, sin que nadie te rinda el homenaje sincero que merece el héroe y la heroína de todos los días… y de todos los tiempos. No importa…
No te llene el acíbar del resentimiento o de la frustración. Llénate de amor, de fe en ti misma. Reconquista con tu actitud y con tu actuación de maestra, el lugar que ya de hecho posees, pero que nadie reconoce.
Algún día la sociedad comprenderá: que debe asignarte el salario digno para que no corras desalado dejando jirones de tu humanidad, turno tras turno, redoblando esfuerzos para subsistir…
Para que tus hijos coman, se vistan, jueguen y tengan el derecho a tu compañía…
Para que no desmayes del hambre y puedas dar calidad a tu enseñanza.
Algún día la sociedad comprenderá y te dará el respeto y el amor que tú deberás volcar centuplicado sobre sus hijos.
Recibe mi homenaje… ¡Maestra! ¡Maestro!
Betty Sandoval Avellán
Maestra
Día del Maestro
Los promotores de celebrar el día del Maestro nicaragüense los 29 de junio se debe a un grupo de rivenses organizados en el Sindicato de Maestro de Rivas (SMR), fundado el 9 de noviembre de 1947.
Según consta en libro de acta del SMR, acta IX, fechada el 8 de junio de 1949, a propuesta del Secretario General Profesor Gilberto Barrios, la asamblea general aprueba “pedir al Ministerio de Educación Pública se considere el 29 de junio de carácter nacional, día en que se cubrió de laureles el egregio maestro rivense Emmanuel Mongalo y Rubio contra las huestes filibusteras comandadas por el propio Walker y donde se demostró por primera vez que la falange aventurera no era invencible”. El profesor Barrios solicitó a la asamblea hacer publicar la resolución del SMR en los diarios: Novedades, La Estrella de Nicaragua, LA PRENSA, La Noticia, La Flecha y ante la Federación de Maestros de Nicaragua y los sindicatos de maestros de la República.
El Sindicato de Maestros de Rivas, todos los años, el 29 de junio, brindaba homenaje a Mongalo y realizaba conferencia sobre la vida y hazaña del héroe rivense, pero no fue sino hasta el 9 de noviembre de 1977 que la Cámara de Diputados y la Cámara del Senado de Nicaragua declaran Día del Maestro nicaragüense, el 29 de junio de cada año, para conmemorar la gesta patriótica del maestro y héroe nacional, Emmanuel Mongalo y Rubio, del 29 de junio de 1855.
Los pioneros de esa iniciativa fueron los insignes maestros: Gilberto Barrios, Luis Quiroz Cisne, Eloy Canales, Engracia Chávez, Carlos Pineda, Elena Bustos, Concepción Martínez Alberto Vargas, Humberto A. López, Soledad Martínez, Tula Castillo, José Orlando Castillo, José Cruz Muñoz, Eduardo Granja, Socorro Guzmán, Abigail Prado, Leda Fuertes, Josefa Sandoval, Bernardo Pravia y Daysi Sandoval, entro otros.
El Día del Maestro nicaragüense tiene 29 años de celebrarse los 29 de junio y desde esa fecha a la actualidad los planteamientos de los maestros siguen siendo: libertad de asociación, salario digno, mejores condiciones laborales, humanizar la educación y actualmente enfrentar los retos de la revolución de las nuevas tecnologías de la información, para ser aplicadas a la educación y crear nuevos métodos pedagógicos en la relación maestros y alumnos.
Sergio Espinoza Hernández
Periodista.
¿Pertinaces o pioneros?
En la década de los ochenta el FSLN fue el pionero en generar acceso a la educación pública. Aunque entre la postrimería del siglo XIX y umbral del XX el gobierno de Zelaya logró exiguo avance en este tema fue durante el intervalo señalado a priori que se fundó un hito histórico.
Desde el período presidencial de doña Violeta Barrios hasta la fecha se han construido centros escolares en todo el territorio nicaragüense, complementando lo incoado por el FSLN.
La administración actual arroga ser el quijote de los marginados y olvidados. La mejor forma de proteger y emancipar al pueblo es proveerles las herramientas necesarias para que éste se asegure un mejor futuro; aunque uno de esos instrumentos sería una formación académica sólida, con la búsqueda tenaz por estándares de calidad internacional.
Dejar que sólo algunas instituciones académicas privadas ofrezcan calidad en su enseñanza, que a su vez, por tal razón, hace económicamente costoso estudiar en ella; mientras el sistema de educación pública es frágil, casi entibado por ser un requisito de país moderno. Acaso ¿no es ésta una idea capitalista? A la antigua usanza estadounidense, donde sólo los pudientes pueden acceder a las mejores escuelas y universidades. Las instituciones públicas no sólo deberían hacer un trabajo paralelo a las privadas, sino superarlas.
¿Será el nuevo gobierno pionero en esta temática? No basta exponer estadísticas que manifiestan la cantidad de individuos que acoge la educación pública, sino las capacidades, conocimientos y destrezas de aquellos que culminan los planes educativos homologados.
Muchos dicen que la falta de recursos didácticos en las escuelas de educación primaria y secundaria es una limitante inexpugnable para una mejor enseñanza. Pero en realidad, cuando se trabaja con vehemencia y uno ama lo que hace, se pueden estructurar y ejecutar prácticas experimentales sin necesidad de poseer un sofisticado laboratorio. Por supuesto, también se debe estar capacitado, conocer en buena medida la ciencia que se profesa.
Es maravilloso tener un recinto de clases bonito, laboratorios y bibliotecas bien equipadas, el Estado debe de preocuparse por la deserción escolar… pero al final los agentes de cambios son las mentes que se cultivan en las aulas, por lo que no podemos seguir solapando con nimiedades las obligaciones del Ministerio de Educación, exhibiendo como logros los que resultan ser triunfos pírricos.
Franklin Briceño
Profesor