- Visitar el “campo de hielo” es un paraíso visual donde encontrará bosques, montañas, picos nevados, glaciares y una exótica fauna
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ESPECIAL PARA LA PRENSA
Si comparáramos los destinos de viajes con museos, los galápagos serían un museo de historia natural; Egipto se convertiría en uno de arqueología y Alaska tendría que ser un museo de arte con espectaculares lienzos de paisajes de glaciares nevados.
Su nombre, Alaska, viene de una palabra nativa, “Alyeska”, que significa “La gran tierra”, según la guía práctica de Alaska de Rough Guides.
Un estupendo itinerario es el Crucero a Alaska y al Glaciar Hubbard, de siete noches del barco Mercury de Celebrity. Partiendo de Vancouver, una bella e interesante ciudad canadiense, resulta ser un viaje precioso, comenzando con las vistas de inefable belleza del Pasaje Interior, esa carretera marítima bordeada de bosques y montañas con picos nevados y glaciares.
Los puertos de la travesía incluyen a Ketchikan, donde se pueden ver a artesanos en centros culturales trabajando en postes totémicos, o pasear en canoa, bote de excursión o balsa por parajes donde la naturaleza reina en todo su esplendor. Una nueva excursión que ahora se puede disfrutar en Ketchikan es deslizarse colgando por cables o “zip lines” en los bosques de la región para verlos como a vuelo de ave, una experiencia inolvidable, durante la cual hace ola la adrenalina.
Juneau, la capital de Alaska, es otra parada que puede explorar por helicóptero, avioneta o barco sus “campos de hielo” en los alrededores y el Parque Nacional de Glacier Bay, con su multitud de glaciares con hielos a veces de tono azul tenue, y también tomar excursiones en pos de ballenas encorvadas, orcas y osos.
Otra oportunidad para explorar —muy divertida— es tomar el funicular Mt. Roberts Tramway al tope del Monte Juneau para disfrutar de vistas de la ciudad, una presentación sobre las gentes nativas de Alaska y comprar souvenirs.
Después de las visitas a los puertos nos esperaba un club de salud en el Mercury, con tratamientos al estilo europeo y una estupenda piscina bajo techo. Teníamos también todo tipo de actividades organizadas a bordo incluyendo juegos de cartas, clases de baile y torneos deportivos; y deliciosas comidas incluidas en el elegante comedor, el Manhattan Restaurant.
Seleccionar un barco como el Mercury para explorar Alaska es importante según los expertos, pues este buque está equipado con amplios salones con ventanales del piso al techo y cubiertas abiertas para ver las vistas de Alaska tanto desde fuera como desde adentro del barco (que viene muy bien si hay frío o lluvia).
CONTINÚA EL RECORRIDO
Skagway, otro de los puertos en el itinerario, cuenta con paseos por el tren White Pass & Yukon, que lleva a ver panoramas de bosques, saltos de agua y montañas y lo empapa de la historia legendaria de los mineros que llegaron en búsqueda de oro a la región durante el Klondike Gold Rush de 1898.
También puede tomar una excursión por trineo tirado por perros. Esta aventura comienza con un vuelo en helicóptero para disfrutar de bellos panoramas en los alrededores de la localidad.
“Es divino”, exclamó Julia Warner, una turista de Los Ángeles, cuando el helicóptero volaba sobre un glaciar. “Esperemos que no todo se derrita con el calentamiento global”, exclamó.
El helicóptero aterriza en un glaciar cubierto de nieve para explorarlo; entonces se continúa la aventura en trineo halado por perros. Es súper excitante explorar al son de ladridos de los perros y con el viento en el rostro, los parajes que lucen sacados de bellas pinturas de panoramas de paraísos invernales.