- La influencia que han tenido padres como Pedro Joaquín Chamorro, Carlos Pellas, Pablo Antonio Cuadra y Alejandro Serrano en la vida de sus hijas
María Adilia Serrano creció rodeada de libros sobre filosofía y literatura, desde niña conoció la obra de Mozart y Beethoven. Su padre, el filósofo, abogado y compositor, Alejandro Serrano Caldera, se encargó de crear para ella y sus tres hermanos, un ambiente propicio para el amor al arte. Uno de los paseos favoritos que recuerda de niña, es cuando iban a la finca de su abuelo. El doctor Serrano Caldera se llevaba a la finca su máquina de escribir y sus libros.
Siendo María Adilia una adolescente, hubo momentos de choque porque prefería música moderna, además siempre le ha encantado bailar. Sin embargo, en cuanto a música, lo más cercano a moderno que pudo disfrutar en su casa fueron Los Churumbeles de España, cada domingo en su hogar.
Pero toda esa insistencia porque le gustara la música clásica, era compensada por su papá con muchos cariños e imaginación. María Adilia recuerda como uno de sus juegos favoritos cuando su padre le contaba a ella y a sus hermanos cuentos de su propia autoría.
La rica imaginación de su padre y su carácter relajado y muy comprensivo, hacen que el doctor Serrano Caldera sea recordado como un padre que siempre procuró conversar con sus hijos, en lugar de castigarlos.
María Adilia lo describe como un padre muy cariñoso y para nada regañón. Los regaños se los dejó a doña Giovanna, su esposa. Durante su adolescencia y su niñez, a su familia le tocó trasladarse varias veces de país de residencia debido al trabajo de su padre. Esos constantes cambios de colegio y de domicilio provocan inseguridades en los hijos, pero María Adilia afirma que su padre siempre fue el punto de equilibrio. Él se encargó de que en medio de una vida muy itinerante sus hijos tuvieran estabilidad.
Lo que más admira María Adilia de su padre es su coherencia en la vida. Es coherente con lo que cree y con lo que piensa, en su vida profesional, laboral y familiar. La coherencia se basa en llevar una vida en la que se haga lo que se predica. Me siento muy bendecida de tenerlo como padre.
María Adilia siguió los pasos de su padre estudiando Derecho. Como esposo escogió a un hombre que gusta de la música tanto como su padre, sólo que se inclinan por géneros distintos. A su padre le apasiona la música clásica, mientras que su esposo toca música pop y romántica.
El doctor Serrano la llama cariñosamente Maricusa. Cuando María Adilia tenía 12 años, su padre leyó una obra del filósofo don Nicolás de Cusa, y desde entonces la bautizó como Maricusa.