Dos hombres armados dispararon el viernes a quemarropa y mataron a tiros al capitán de infantería Alejandro Motiño, guardaespaldas del presidente Manuel Zelaya, informaron las autoridades.
El oficial salía en su automóvil del garaje de su residencia de la Villa Olímpica, al Oeste de Tegucigalpa, cuando los desconocidos le dispararon y huyeron de inmediato a pie. Su cuerpo, que presentaba cinco impactos de bala, quedó dentro del carro.
El militar se dirigía a la Escuela de Comando del Ejército a presentar su último examen para ascender al grado inmediato superior de mayor de infantería.
El presidente Zelaya atribuyó a “sicarios” el asesinato de su edecán y pidió que no se politice el crimen. Zelaya se preguntó indignado “cuál es el móvil de este crimen”, y seguido se respondió diciendo que “no se trata de un hecho de delincuencia común”.
Tampoco puede ser un problema personal porque el capitán Motiño “era una persona sumamente correcta”, acotó.
Zelaya recalcó que la muerte de uno de sus edecanes “tiene altísimas connotaciones” y que “no es un problema del Ministro de Seguridad (Álvaro Romero), es un problema de criminales que hay en Honduras, de gente que es capaz de pagar a otros para mandar a matar y sacarse clavos (problemas) personales”.
El pasado 3 de junio fue asesinado en pleno centro de Tegucigalpa el esposo de la secretaria privada del Presidente hondureño.