Dagoberto Silva, gerente general del Hotel Crowne Plaza, 48 años, Vinicius ocho años y Vitor, cinco años. (LA PRENSA /U. MOLINA)

Dos cenas inolvidables

Seis papás nos cuentan cuáles han sido sus emociones al momento de saber sobre su paternidad y cómo el ser padres cambió sus vidas La noticia de la llegada de Vinicius, tomó por sorpresa a Dagoberto Silva, asegura que iba a cumplir 40 años en ese momento. “Me quedé congelado, mi esposa entró en la […]

  • Seis papás nos cuentan cuáles han sido sus emociones al momento de saber sobre su paternidad y cómo el ser padres cambió sus vidas

La noticia de la llegada de Vinicius, tomó por sorpresa a Dagoberto Silva, asegura que iba a cumplir 40 años en ese momento. “Me quedé congelado, mi esposa entró en la oficina, eran las dos de la tarde, con unos zapatitos de bebé azules, llorando me dijo “usted va a ser papᔠy yo solo dije, “OK, gracias”, quedé por seis meses en estado de shock, no sabía cómo manejar la situación pero su esposa, con tranquilidad y fortaleza, salió adelante”, recuerda.

Expresa que después de los seis meses, empezó a disfrutar del embarazo, compraron las cosas, arreglaron el cuarto del bebé y cuando nació fue una bendición. “Participé en el parto, estuve tomando fotos y llorando por la emoción”.

Recuerda que aunque su estado era de shock, siempre estuvo muy pendiente y acompañó en cada cita médica a su esposa y lo único que pedía era un bebé perfecto, con buena salud. Cuenta que Vinicius fue concebido en una reconciliación, porque fue una semana en la que estaban ligeramente peleados. “Siempre he trabajado en hoteles, íbamos a cenar juntos para conversar, tomar un vino y arreglar la situación, fui a ver en qué habitación estaba y me dijeron: ‘su esposa fue invitada por el gerente general a estar en la suite presidencial’, fui a buscarla y ahí estaba, con una cena muy arreglada, una botella de champagne, conversamos, limamos asperezas y fue de esa noche maravillosa que “nació” Vinicius”, afirma.

Su segundo hijo Vitor, tampoco fue planificado, cuenta que su vida siempre ha sido de muchos viajes, una vez llegó de uno de esos viajes y en otra cena muy especial con un buen vino, fue concebido Vitor. Asegura que con su segundo hijo estaba más preparado, disfrutó mucho más del embarazo y participó desde el primer momento.

Debido a una tradición que hay en su natal Brasil, cuando sus hijos nacieron dieron como presente un poema a los visitantes, el primero escrito por él y el segundo por su esposa.

Asegura que una vez que los bebés nacieron, siguió siendo un papá muy activo y participativo. “Vinicius sufría mucho de cólicos, entonces yo me quedaba con él en brazos, para mí era un placer muy grande. Por mi trabajo yo siempre viajo mucho, por eso trato de que los momentos con ellos sean muy intensos, en el primer año de Vinicius yo viví fuera del país más de 270 días, entonces los días que estaba salía del escritorio y me iba a casa a bañarlo, durante la noche, era mi momento de disfrutar, para mí el descanso era estar con él”.

Afirma que la clave para ser un buen papá es el ejemplo, se debe mantener un clima de amistad, tranquilidad, ejercer autoridad de papá con muchos ejemplos positivos y si tiene ejemplos negativos hay que tratar de arreglarlos y explicarles.

Además, hay que prepararlos para el mundo, mostrarle que hay cosas buenas y malas, no mantenerlos aislados. Eso los prepara para la vida.

Nosotras

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