En Bellísima la venganza empieza, Julia y Victoria tienen todo fríamente calculado y André, al parecer, está mordiendo el anzuelo. No sé si por la ambición que ve en Victoria o por su belleza pero está cayendo. Pero Julia no quiere sólo recuperar su fortuna, quiere venganza y sigue su investigación; además, convocó a una reunión de accionistas para proponerles su servicios y representarlos en la junta directiva y tuvo muy buena aceptación, así que muy pronto estará haciéndole la guerra a André, él ni se imagina lo que está pasando y cree que es el único que puede tomar las grandes decisiones.
Ahora tiene planeado retomar el proyecto de Bía de construir la nueva sede de Bellísima en el barrio y él cree que Victoria será su aliada; además, visita a Murat y lo chantajea con el idilio que él tuvo con Bía. Por supuesto, Murat se enfurece y lo echa de la casa pero las cosas no van a quedar ahí. André promete sacarlo y ya sabemos cuáles son sus métodos.
El susto de la semana se lo llevó la traidora de Karen porque Rebeca le propuso comprarle sus acciones en la agencia y ella, pensando que tenía todo controlado con Splendor, no la pensó dos veces y vendió, el susto se lo llevó minutos después cuando le avisaron que ya no iban a abrir la agencia en Brasil , entonces la muy cínica quiso echarse para atrás en el negocio; incluso, lloró, imploró pero Rebeca fue implacable y le hizo saber que siempre supo de su traición y de su envidia, la muy descarada primero negó todo pero luego su envidia salió a flote.
En asuntos del corazón nadie anda bien en esta telenovela, porque o andan confundidos o son unos traidores. Giovanna le hace un escándalo a Mateo porque no se resigna a perderlo pero tampoco quiere aceptar lo que siente, así que tendrá que aguantarse.
A otro que le va muy mal por sus indecisiones es a Pascual, no puede tener cerca a Safira porque pierde la cabeza; entonces Victoria casi lo agarra con las manos en la seductora Safira pero lo único que encuentra es una media y el olor de ella, así que arma tremendo escándalo y termina su relación con Pascual. Él, por supuesto, niega todo y hasta le pide a Safira que interceda por él ante Victoria. Ella termina aceptando pero por temor a perder su imagen de señora y madre respetable pero todo es inútil: Victoria no le cree nada y hasta le quita el trabajo de decoradora.
Por su parte, Cemil sigue sufriendo, busca la manera de aclararle todo a Mónica pero como siempre todo le sale mal y ella decide aceptar a Alberto de una vez por todas y pronto se casará con él.