(La Prensa/René Ortega)

el “Shaolín” de Camoapa

Vive en una humilde casa donde parece no alcanzar su rubicunda alegría. Ahí ha instalado su despacho de abogado para “desfacer los entuertos y agravios” que sufre la gente humilde. Por eso y por su incesante actividad, sus coterráneos le llaman, “El Shaolín de Camoapa” [doap_box title=»Refranes camoapeños» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] A este cipote lo veo […]

  • Vive en una humilde casa donde parece no alcanzar su rubicunda alegría. Ahí ha instalado su despacho de abogado para “desfacer los entuertos y agravios” que sufre la gente humilde. Por eso y por su incesante actividad, sus coterráneos le llaman, “El Shaolín de Camoapa”
[doap_box title=»Refranes camoapeños» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

A este cipote lo veo mulado

Caballo y mujer, al ojo se ha de tener

El ojo del amo engorda la vaca

El que con leche se quema hasta la cuajada sopla

“Esta”, dijo Ñurga

¡Julepe, fuera de aquí!

Metido como piojo de perro

Quedó lista y empericuetada

Si esta Romelia hablara

Sos peor que tapa de chilero

Todo colado llega a concejal

Sos peor que garrapata de danto

Gente inolvidable

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Los camoapas no debemos olvidar a personajes populares como La Queta, Culeyita, Las Barbudas, La Tella, Simioncito, don Pedro Loco, Tután, Cacao Mani, El Panadero, doña Pancha Amador, La Chimila, doña María Café, Limones Alegres, Chentillo, Juan Ronco, Danielito Guevara y Absalón Lira, dice el Lic. Julián Andrés Mendoza Bravo

Campechano, alegre, jovial, sencillo y llano son sinónimos y calificativos que se deben aplicar al intentar definir la personalidad munificente del doctor Julián Andrés Mendoza Bravo, ciudadano dilecto de Camoapa, investigador incansable, escritor, historiador y, sobre todo, soñador.

Es el doctor Mendoza un contumaz escritor de artículos de opinión que envía a los diarios de Managua. Abogado, maestro de educación media y superior, un lector tenaz, obsesionado por la literatura y para ponerle el tapón al frasco, poeta de musas campiranas sabias que lo visitan de cuando en cuando.

Su lado flaco es la cultura y la historia y por ahí le toco el flanco.

Las costumbres muertas

¿Cuál es el estado de la cultura en esta su Camoapa natal?

Me preocupa eso que llaman globalización que es como un pulpo que viene de afuera, absorbe y mata lentamente toda nuestra cultura o la somete a una crisis destructiva permanente. A ese deterioro contribuye que no existan estudios que nos permitan conocer la magnitud de esos daños y cuánto hemos perdido de nuestra identidad cultural.

¿De qué cuantía podría ser esa pérdida?

Podemos hablar de costumbres ya extinguidas, de costumbres en agonía, de costumbres muertas y de costumbres ya olvidadas. Por ejemplo, aquí murió la costumbre que tenían nuestras mujeres de entrar al templo de “chalina” y nuestras ancianas de “tapados negros”. Eso en el ambiente costumbrista, pero es innegable que han desaparecido también muchos valores cívicos y morales, el apego a la verdad, la palabra de honor, el respeto a las mujeres y, sobre todo, a los mayores.

¿Qué decir de las costumbres muertas?

¿Qué puedo decir? Los juegos infantiles de ayer apenas han quedado como una referencia nostálgica de los abuelos. Esas cosas ya no volverán, ya no volveremos a ver el juego de “cuepas”, los paseos a La Loma del Mico, al Cerro Bonito, San Isidro, Mombacho, Matamba, a la enigmáticas Cuevas de Salinas y las Pozas del Patacón, Los Limones, Las Paridas y Las Pencas.

Otra tradición en agonía es la de guardar “luto” cuando ocurre el deceso de un ser querido. El luto comprometía a los deudos a vestir de negro durante meses o años según el afecto que tenían por el difunto. Viudas hubo que guardaban luto no por un período específico sino durante toda la vida y es más, esas viudas acompañaban el luto con la promesa de no asistir a cualquier actividad festiva. Todo eso murió, el luto se extinguió. “El muerto al hoyo y el vivo al bollo” es la explicación jocosa.

Eutanasia cultural

Pero es normal doctor que las cosas nazcan, viva y mueran.

De acuerdo pero los cambios que nos trae la globalización han llegado de un modo tan brusco, repentino y violento que parece que nos estamos practicando una eutanasia cultural.

En otras palabras, la velocidad de la misma vida, la capacidad tecnológica, el reordenamiento de las fronteras simbólicas y físicas de los pueblos y naciones, la transformación de los parámetros ideológicos, la secularización de la vida, nos pone en un escenario complejo que debemos resolver ahora si pretendemos salvar lo poco que nos queda de identidad cultural.

Por tanto, la transformación de la cultura debe ser un tema vigente y urgente para todos y no sólo para los especialistas en antropología, psicología, economía o sociología. Este problema debe verse no sólo en al ámbito de Camoapa sino a nivel nacional.

Un poco de historia

¿Qué podría decirme de la historia de Camoapa?

Camoapa es un nombre náhuatl y quiere decir Tierra de los Camotes, un tubérculo que hoy en día está tratando de regresar a la mesa de los nicaragüenses. Unos historiadores sostienen que los primitivos camoapas procedían de la meseta de Anahualt, otros afirman que venimos de los pueblos Macro Chibcha o sea del sur de Nicaragua. Durante la conquista fueron llamados Chontales y caracterizados erróneamente como un pueblo bárbaro.

Según las investigaciones que hemos hecho, los camoapas descienden de la tribu Yalasanes, subgrupo de los Ulwas, llamados Chontales o Caribises, que, junto con los Taisigües, Mangues o Chorotegas, que procedían de la región de Masaya, lograron agruparse en este sector entre los ríos Codorniz y Cacla, en lugar de internarse en las zonas selváticas de nuestra región central.

Los informes más antiguos de Camoapa datan de 1568 y se conocieron al ser creado en 1608 el Corregimiento de Sébaco y Chontales. Los misioneros franciscanos mercedarios que evangelizaron esta zona decidieron llamarla “San Francisco de Camoapan” y así lo notificaron a la corona española en 1680.

Méritos de los chontales

De los chontales y caribises se ha dicho que eran pueblos salvajes…

Todo lo contrario, nuestras investigaciones han demostrado que no eran simples cazadores sino que se trataba de un pueblo muy laborioso: construyeron un mundo simbólico lleno de esperanzas y de misticismo, desarrollaron el arte de trabajar la madre tierra, eran expertos artesanos en cerámica, grandes tejedores de fibras naturales y con el tiempo aprendieron a trabajar el cuero, los metales y la madera. Que eran muy inteligentes lo demuestra el acuerdo que hicieron con el cura Francisco de Rivera, en cuanto aceptan ser cristianos con tal de no pagar ninguna gabela a la corona española.

Entre los sucesos tristes en la historia de Camoapa está el ocurrido el 22 de diciembre de 1749 cuando un contingente de miskitos y zambos, azuzados por los ingleses, asaltan, saquean e incendian San Francisco de Camoapan, secuestraron a las mujeres y los sobrevivientes huyeron a refugiarse en San Bartolo de Comalapa. Estas personas intentaron establecerse frente al monolito de Quizaltepe, sin embargo, el cuatro de enero de 1767 fueron atacados por los llamados “montañeses”, lo que generó otro éxodo hacia el nuevo asentamiento de San Francisco de Asís, sitio que fue escenario de milagros y apariciones.

El San Francisco renuente

¿Cómo ocurrieron esas apariciones?

Por ejemplo, dicen que la imagen de San Francisco, que estaba en Pueblo Viejo fue traída a Camoapa por un sacerdote cuando inauguraron la ermita, terminada la fiesta se la volvieron a llevar a su lugar pero la imagen un día desapareció. La vinieron a encontrar aquí en la iglesita de Camoapa. Tantas veces se la llevaban, tantas veces regresaba. Dicen que en una de tantas la imagen se volvió tan pesada que no la podían cargar, así demostró San Francisco que quería estar en Camoapa y no en Pueblo Viejo, y aquí se quedó.

¿Otros hitos importantes de Camoapa?

Camoapa comienza a entrar a la historia cuando pasan por aquí diferentes personajes. Bajando de La Libertad por aquí pasó Byron Cole, el contratista de filibusteros que informa en 1856 a William Walker que las tierras de Camoapa son similares a las de Virginia: tierras ricas y fáciles de conquistar. Importante es destacar la actuación de los flecheros de Camoapa durante los movimientos independentistas de Centroamérica y la actuación heroica de los camoapeños durante la guerra contra los filibusteros.

Dilemas de la chontaleñidad

Dejemos ahí el tema histórico porque es imposible tocarlo en un espacio tan pequeño. Hábleme de la chontaleñidad.

En 1935 el municipio de Camoapa fue segregado del departamento de Chontales a espaldas de sus pobladores para que fuera parte de otro departamento que debería llamarse Larreynaga y que, por confusión y localismo, lleva el nombre de Boaco. Para nosotros aquello fue dañino pues todo el desarrollo y atención de los gobiernos se centraron en Boaco, cabecera del nuevo departamento, en detrimento de Camoapa y los cinco municipios restantes que parecían meras referencias geográficas.

Después de los años ochenta las cosas han cambiado, cada territorio municipal está alcanzando el lugar que le corresponde acorde con sus propias características sociales, económicas, políticas y culturales.

Siempre he pensado que la chontaleñidad trasciende la simple división geográfica que nos hicieron los políticos de turno. La chontaleñidad es más que eso: es un modo de vida, es la forma, la costumbre, la tradición, la familiaridad. Por ejemplo, en lo personal, mi madre es chontaleña y no boaqueña.

Existen personas que sostienen que se necesita crear una conciencia boaqueña pero yo digo que eso se puede conseguir en Santa Lucía, Teustepe, San José pero en Camoapa quién sabe. Como municipio de Boaco siempre hemos sido marginados, por eso desde los años ochenta, los camoapas hemos tomado nuestras propias decisiones, tocamos nuestras propias teclas en Managua sin pasar por las de Boaco. Bueno, eso ha molestado a los boaqueños pero a nosotros nos ha permitido tener Universidad, centros de desarrollo infantil, institutos de primaria y secundaria, un hospital y otros avances importantes. Eso nos hace ver que podemos salir adelante y que también podemos resolver nuestros problemas por nosotros mismos.

Este año, en que celebramos el 81 aniversario de haber sido Camoapa elevada a ciudad, debemos reconocer el trabajo de personas que han aportado al desarrollo en general de Camoapa, entre ellos el pintor Donaldo Luna, la profesora Virgenza Sotelo, al maestro músico Belarmino Flores, al artesano del acero Jorge Isabel Solórzano y a tantos distinguidos coterráneos que sería prolijo enumerar. También debemos decirle al sector ganadero, al sector productivo: basta ya de despalar nuestro municipio, tecnifiquemos la tierra, cuidemos nuestros recursos hídricos, estimemos, amemos el lar que el Señor nos concedió.

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