Modelos: Ligia Martínez de Siézar y Nicolle Siézar Martínez.LA PRENSA /U. MOLINA

La hora de las preguntas

Las mejillas se ruborizan y las manos sudan cuando los niños de la casa empiezan a hacer preguntas sobre su sexualidad pero lo ideal es abordar el tema con confianza y naturalidad [doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Para lograr una buena comunicación con sus hijos, la sicóloga recomienda: Hablar con naturalidad. No lucir apenado. No cambiar […]

  • Las mejillas se ruborizan y las manos sudan cuando los niños de la casa empiezan a hacer preguntas sobre su sexualidad pero lo ideal es abordar el tema con confianza y naturalidad
[doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Para lograr una buena comunicación con sus hijos, la sicóloga recomienda:

Hablar con naturalidad.

No lucir apenado.

No cambiar de tema.

No mentir.

Ilustrarle al niño para que entienda mejor.

Estar informados.

Siempre tener presente que los pediatras y sicólogos son de gran ayuda.

No bañarse desnudos con sus hijos, ya que ello puede provocar alternaciones en cuanto al concepto sexual.

Dejarles claro que nadie debe tocar su cuerpo. Ya que en ocasiones los hijos pueden ser víctimas de abuso.

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Probablemente todo padre o madre recuerda ese gesto de vergüenza o desconcierto que reflejó su rostro el día que su hijo le preguntó algo de sexo. La sexualidad en la niñez y preadolescencia, según los expertos en la materia, debe ser un tema abordado con naturalidad por los padres de familia, ya que es un tópico que le servirá de base para el crecimiento de los hijos.

El día que a Lucía Gutiérrez, egresada de zootecnia y ahora ama de casa, su hija Valeria le preguntó cómo nacían los niños y cómo se llamaban los genitales, esta madre se sorprendió. Dice que no tenía las respuestas en la punta de la lengua, pero sí la confianza suficiente para intentar responder a las interrogantes de su hija, quien para ese entonces tenía 10 años.

“Yo estaba consciente de que algún día me tenía que preguntar”, confiesa Gutiérrez, quien afirma que no sintió vergüenza. Siempre llamó a las cosas por su nombre y jamás inventó una historia para su hija. “Yo le dije la verdad, cómo se llamaban y para qué se utilizaban”, afirma. De paso, aprovechó el momento para brindarle a su hija los consejos necesarios referidos a la sexualidad. “Yo le dije que nadie debía tocarle sus genitales, además que debía de cuidarse”, manifiesta.

¿Cómo abordarlo?

La sicóloga Gioconda Cajina afirma que la curiosidad por la sexualidad empieza desde los tres años. Aunque para muchos padres es común explicarles a sus hijos la concepción con el anecdótico cuento de la cigüeña, la experta dice que ello no es correcto. “No hay que engañarlos. Hay que superar la fantasía. No hay que decirles esos cuentos, ellos deben saber cómo nacieron. ¡Claro! De una manera informada”, asegura la sicóloga, quien dice que no hay fecha ni edad específica para hablar de sexualidad. El momento adecuado es cuando ellos lo preguntan.

Según la especialista, el tema hay que abordarlo científicamente. Incluso, si es posible, con libro en mano, donde aparecen los órganos sexuales dibujados y donde se explica su función.

La confianza e información

Cajina dice que el elemento principal para una relación padre-hijo es la confianza. “No se debe mentir. Hay que hablar con sinceridad y honestidad porque si esto no se hace, el hijo no confiará en uno. En este tema (sexualidad) no deben de haber secretos”, aconseja. Además, recomienda que los progenitores no se sientan avergonzados a la hora de contestar.

Por otra parte, ante la creciente ola de información a la que están expuestos los niños y adolescentes en la actualidad, Cajina dice que es necesaria una regulación. “Es de mucha importancia que los padres tengan cuidado con sus hijos. No se puede permitir que vean todo por televisión”, asegura esta experta quien además insta a los padres a permanecer informados.

“No puede estar en manos de nuestros hijos material pornográfico. Los programas de televisión deben ser controlados, ya que hay niños que por descuido de los padres presentan trastornos y eso es peligroso”, afirma.

Así que los padres de familia deben hablar con sinceridad con sus hijos, contestar las interrogantes y procurar crear un clima de confianza que les permita a ambas partes actuar con naturalidad.

Nosotras

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