Modelos: Alfredo Siézar Morales y su hijo Alfredo Siézar Martínez.LA PRENSA/U. MOLINA

Cartas sobre la mesa

Antes de castigar a su hijo por mal comportamiento revise cuál es la causa y analice si sus reglas están claras [doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La confianza y comunicación son la clave Comprender la conducta del niño. Las reglas empiezan a ponerse desde el primer momento. Desde que el niño comienza a controlar esfínteres, ya […]

  • Antes de castigar a su hijo por mal comportamiento revise cuál es la causa y analice si sus reglas están claras
[doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La confianza y comunicación son la clave

Comprender la conducta del niño. Las reglas empiezan a ponerse desde el primer momento. Desde que el niño comienza a controlar esfínteres, ya empieza a darse cuenta de que en este mundo vivimos con reglas.

No convierta a sus hijos en robots, en obedientes a todas las reglas que los adultos imponen. Lo mejor es establecer una buena metodología, saber cuándo premiar y cuándo castigar. Puede hacer una lista de las conductas del niño que desean modificar y asignarle un premio o un castigo.

Siempre mantener una relación afectiva, darle confianza, evitar las etiquetas y no estigmatizarlos. Nunca usar castigo físico ni amenazarlos.

Evitar que otras personas como tíos, abuelos, se involucren en la educación porque pueden contradecirse y el niño encuentra aliados para refugiarse y obtener lo que quiere.

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Vivimos en un mundo lleno de leyes, reglas, normas y responsabilidades y desde que somos bebés empezamos a respetarlas o irrespetarlas, según nos hayan educado.

La sicóloga Adriana Trillos, del consultorio Roble, afirma que en cada hogar al igual que en la escuela y los diferentes contextos en que nos desarrollamos, hay un régimen disciplinario y cuando no es cumplido surgen los problemas porque los padres y profesores tienen sus reglas y esperan que los niños las cumplan pero no siempre es así.

“Alrededor de los cinco años, los niños empiezan a cuestionar ese régimen y no están de acuerdo con las reglas que le imponen pero muchas veces es por la forma en que se las imponen”, dice Trillos.

Uno de los errores de los padres es ejercer una autoridad totalitaria sobre sus hijos, con el fin de que sean disciplinados, ya que ellos van a oponerse y dependiendo de su personalidad, van a presentar más problemas de comportamiento.

Otro problema que puede darse cuando en casa viven un régimen totalitario es que en otros contextos compensen lo que no pueden hacer en la casa. Pero si también ahí se encuentran con la misma metodología de disciplina, entonces el niño se opone a esas reglas o se reprime.

Trillos aconseja a padres que tienen hijos con problemas de disciplina, revisar sus métodos de corrección y aceptar nuevas formas de hacerlo. “Lo primero es comprender la conducta del niño porque el comportamiento tiene una razón y hay que encontrarla, entonces antes de evaluar y criticar la conducta se debe comprender la razón y el porqué de esa conducta”, señala la sicóloga.

La especialista también afirma que el error muchas veces está en los padres, “son ellos quienes están teniendo dificultad para corregir, deben aceptarlo y trabajar en ello, pero muchas veces creen que el problema es sólo del niño y que es a él a quien hay que corregir”.

Todo niño que tiene problemas de conducta y de disciplina y que es menor de ocho años, reaciona así como una respuesta al trato que recibe o a las formas de corrección y de educación, después de esa edad su personalidad esta consolidada, lo hacen por decisión propia, ya tienen sus propios estilos de comportamientos.

Nosotras

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