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Afirmar que el futbol es un negocio, no sorprende a nadie en países donde la tradición y la pasión por los clubes y selecciones es capaz de mover multitudes a los estadios.
Pero en Nicaragua el futbol es simplemente un referente entre los deportes minoritarios que no compiten con el arraigo y la tradición del beisbol, aunque no se puede negar que en los últimos años ha despertado un mayor interés entre los aficionados.
Sin embargo, una buena parte de ese interés, más que centrado al futbol pinolero, se ha dirigido por la enorme influencia de los medios, las figuras y su calidad de juego, en las principales ligas del mundo como la española, la inglesa y la italiana, entre otras.
No obstante, la oportunidad de los nicas de ir a prepararse a la academia de los Tigres do Brasil no sólo podría servir para el futuro de cada uno de ellos, sino que también podría contribuir en crear los primeros ejemplos a seguir para cientos de niños y jóvenes.
“Desde que habló en los medios, Miguel Larios (dueño de la academia de los Tigres do Brasil), que ésta sería una oportunidad para la juventud y la niñez para mejorar su vida, comenzaron a llegar y llamar a la federación muchos niños y jóvenes porque quieren ser parte de este proyecto”, explica Florencio Leiva, director de selecciones de Fenifut.
Para el federado, el viaje de estos ocho nicas a Brasil ayudará a comercializar el futbol en Nicaragua, porque éstos y otros jugadores, de acuerdo con su trabajo en la academia y mejor si logran firmar para un club, podrían convertirse en héroes del futbol.