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Empresarios del sector azucarero, cañero, agropecuario de Bolivia coincidieron en la necesidad de reavivar la tramitación de la normativa para poner en marcha la producción de biodiesel como sustitutivo orgánico de los combustibles fósiles, no sólo para el mercado interno, sino para la venta al mercado externo.
La oportunidad económica nuevamente salió de manifiesto durante la realización de un foro organizado por la Cámara de Industria y Comercio y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior, que analizó las razones que hacen viable la apuesta al combustible orgánico, a partir del aprovechamiento de aceites vegetales derivados de la soya, maíz, palma, piñón y otros en una mezcla porcentual con el diesel.
La evaluación develó que la demanda de biocombustibles no sólo está centrada en el mercado interno, que tiene un alto déficit de diesel y condiciona al país a la importación de 250 mil barriles mensualmente, sino que hay una demanda creciente en el mercado externo mundial y que apuesta a consolidar una nueva matriz energética, pero a partir de productos de la naturaleza que irá a paliar el impacto negativo que genera el calentamiento global.
Según Miguel Barba Moscoso, especialista de empresas energéticas, Sudamérica se perfila como uno de los principales abastecedores mundiales de biocombustibles por su potencial en tierras y mano de obra.
“Es una nueva oportunidad para los países con potencial agrícola del mundo y en especial Bolivia, que tiene a su favor grandes extensiones de tierras y condiciones productivas, para expandir su actividad hacia productos ricos en aceite”, puntualizó.