(FOTOS: LA PRENSA/J.ORTEGA)

“Tenemos que impulsar la inversión”

A juicio del presidente de Amcham, César Zamora Hinojos, es muy prematuro determinar si hay buena o mala gobernanza en el país, aunque en esta entrevista con LA PRENSA aclara que urge aunar esfuerzos en Nicaragua para impulsar la inversión, tanto nacional como extranjera, en aras de reducir la pobreza El pasado 31 de enero […]

  • A juicio del presidente de Amcham, César Zamora Hinojos, es muy prematuro determinar si hay buena o mala gobernanza en el país, aunque en esta entrevista con LA PRENSA aclara que urge aunar esfuerzos en Nicaragua para impulsar la inversión, tanto nacional como extranjera, en aras de reducir la pobreza

El pasado 31 de enero César Zamora Hinojos, representante de la Empresa Energética Corinto (Enron), asumió la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) con varias promesas de por medio.

La primera fue “ayudar a obtener un crecimiento económico en el país del siete por ciento para reducir la miseria”.

La segunda y la tercera: buscar la unidad empresarial y establecer un diálogo abierto con el Gobierno con una actitud “propositiva”.

Han pasado prácticamente cuatro meses desde entonces, y Zamora deja entrever que sigue creyendo en que cumplirá lo que prometió. Aunque para eso sólo cuenta con un año.

“En Amcham tenemos como tarea, en general, promover nueva inversión en Nicaragua y garantizar que la inversión que se ha hecho en el país continúe con los niveles de confianza, con los que los empresarios han invertido aquí. Por eso es fundamental la confianza entre el sector privado y el Gobierno”, insiste.

¿Qué otras prioridades hay en mente?

Mirá estamos abocados a potenciar la mayor inversión que ha hecho el país que es la firma del DR-Cafta (tratado comercial que Centroamérica y República Dominicana suscribieron con Estados Unidos y que está vigente a nivel local desde el pasado 1 de abril). Con ese acuerdo tenemos al mercado más grande del mundo (Estados Unidos), lo tenemos cerca con mucho potencial, es un mercado que conocemos y por el cual hemos querido tener reglas claras del juego para poder exportar. Además, como Cámara, queremos decirle a los inversionistas que vengan a Nicaragua.

¿A propósito de DR-Cafta, en términos cuantitativos, qué me podría referir sobre los beneficios del tratado a la fecha?

Nosotros hemos visto que los primeros resultados del primer año del DR-Cafta han sido positivos para Nicaragua : se han incrementado las exportaciones (dirigidas hacia el mercado de Estados Unidos) en 150 millones de dólares, lo cual es bien importante. Y estamos viendo mucho interés de inversionistas de venir a poner plantas en Nicaragua, para exportar hacia los Estados Unidos.

¿Cuáles son esas plantas que menciona?

Hay un par de plantas textileras que están viniendo al país, que ya están en procesos de construcción. El gran mercado para Nicaragua en el tema DR – Cafta son tejidos y textiles y el tema de los productos agrícolas como el azúcar . Sin embargo, también hay que lograr sinergias para que lo que traigan esas plantas: los servicios, para que estas compañías puedan trabajar eficientemente y sean los productores o las empresas nicaragüenses las que provean de bienes y servicios a esas empresas textileras. El tema del etanol es un tema que también está en la mesa (de Amcham), hay dos ingenios establecidos en el país muy rentables y muy eficientes, hay otros dos ingenios que deberían consolidarse para mejorar su capacidad de producción, entonces tenemos que impulsar esa inversión para tener mayores niveles de producción en el país, que es el mecanismo que puede ayudar a sacar al país de la pobreza.

¿En días recientes usted mencionó que para mejorar y fortalecer el clima de inversiones en el país hace falta trabajar en la seguridad jurídica, eso qué implica?

Mirá, veamos las oportunidades. Yo creo que hay convencimiento por parte de las autoridades de tener un programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), eso es fundamental para ser viable al país, obteniendo eso tenemos un marco macroeconómico que genera confianza en el inversionista para considerar a Nicaragua como un punto de inversión. Por el otro lado está el tema de generar las confianzas necesarias para que el empresario se sienta cómodo en el proceso de inversión y para ello yo creo que es fundamental tener un diálogo abierto y puntual con las autoridades del Gobierno.

Pero eso hasta el momento no se ha dado.

Yo creo que se ha dado, el Gobierno tiene una estrategia: ha iniciado diálogos con empresarios puntualmente y lo que no ha pasado es que no ha empezado un diálogo a nivel gremial. Como Amcham tenemos una relación formal con el Vicepresidente de la República (Jaime Morales Carazo), a quien se nos asignó como interlocutor, hemos tomado la palabra y hemos tenido un par de reuniones donde hemos analizado cuáles son los temas puntuales que nos preocupan y también hemos avanzado en nuestra discusión con las autoridades del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) y Ministerio de Hacienda. Pero más allá de eso creemos que a lo que estamos abocados es al programa con el FMI. Entonces en ese sentido vemos una posición muy clara y muy definida por parte del presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), con el cual coincidimos plenamente en que el país requiere estabilidad macroeconómica.

¿En general cómo ven al Gobierno, qué es lo bueno o malo que observan en la gestión gubernamental de enero a la fecha?

Lo que vemos es que las relaciones gremiales tienen que ser vistas puramente desde la perspectiva gremial, en ese sentido en Amcham somos claros. Nosotros durante la campaña electoral mantuvimos que nuestro tema es el tema económico y no el político. En ese sentido si nos diferenciamos claramente del Cosep (Consejo Superior de la Empresa Privada), no tuvimos una posición política gremial, como gremio a nosotros lo que nos interesa es que se respete el libre mercado y que las leyes respeten la inversión que nosotros estamos haciendo en el país.

¿Ven avances en eso, digo en lo que va del año?

Nosotros vemos que en lo esencial no se ha tocado.

¿Qué es lo esencial?

Lo esencial es que no ha habido ninguna intervención de ninguna empresa, que ha habido intentos un poco desordenados, pero ya se clarificó que (lo que está haciendo el Gobierno) es ordenando las relaciones con empresas puntualmente, pero que todo es vía negociación. En el sector privado creemos que las relaciones con el Ejecutivo tienen que ser institucionales y que tiene que haber un alto grado de entendimiento y confianza. Ambos: Gobierno y gremios tienen que escucharse.

¿En temas tan polémicos como el de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), que impulsa el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuál es la posición de la Cámara?

La posición es que el Gobierno está en todo su derecho de buscar nuevos mercados para los productos nacionales, y en Amcham somos muy respetuosos de eso y tenemos empresas que quieren aprovechar esos nuevos mercados. Hay apoyo a esa iniciativa.

¿Es decir que no hay temor de que el Gobierno dé más prioridad a Alba que relegue en un segundo plano al DR-Cafta?

Mirá, el Alba tiene muchos retos porque es muy difícil poder exportar actualmente algo hacia Venezuela. La infraestructura no está allí, si uno quiere mandar un producto hacia ese mercado no hay transporte que te lo lleve que no sea con 45 días de tiempo, porque no hay vuelos directos a Caracas, Venezuela, y no hay ningún barco que esté manejando la ruta Nicaragua-Venezuela. Aparte de eso los productos que nosotros producimos tienen una gran desventaja: tienen que competir con los productos colombianos, que tienen más cercanía con Venezuela y son más productivos.

¿En relación con el acuerdo petrolero qué dice Amcham?

Creemos que hay infraestructura ya montada en el tema de comercialización de los productos de hidrocarburos, hay una refinería, hay tres compañías operadoras, cuatro ya con Petronic que ya tienen una inversión en el país y que están dispuestos a participar (en el acuerdo) siempre y cuando se respeten las reglas del juego. En ese sentido vemos bastante madurez de parte del Gobierno, de entrar en un diálogo con las compañías petroleras.

¿En términos de transparencia y efectividad qué visualizan?

El acuerdo ha sido discutido hasta donde tengo entendido en la Asamblea Nacional, y ya la última decisión tendrá que emanar del Gobierno y del parlamento. Pero siempre que sea viable para el sector privado y siempre que la inversión que ya hay en el país sirva como mecanismo como para dar utilidades al país, y que sean éstas utilidades ocupadas para el desarrollo del país, el sector privado va a estar apoyándolo. Aquí rige no sólo pragmatismo sino el sentido de que tenemos que sacar al país de la pobreza.

Optimista con proyecciones económicas

El presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), César Zamora Hinojos, cree que hay que apostar a que el país puede salir de la pobreza.

“No vemos malo ocupar la ayuda que venga al país, ya sea de Venezuela, Estados Unidos, Europa, para beneficiar a la gente necesitada”, dice.

¿Retomando lo de pobreza, el Gobierno pronostica un crecimiento económico del 4.2 por ciento en el 2007 y por encima del cinco por ciento para el 2008 y 2009, consideran ustedes que eso es suficiente para ir reduciendo a pobreza al ritmo que el Ejecutivo espera?

El país creo puede crecer al 7.8 y 9 por ciento, a eso debemos estar abocados. Y no porque haya un Gobierno con claras intenciones de izquierda que no se pueda lograr. Nosotros vemos que Vietnam ¡que pueblo más revolucionario que ese no existe! Es un país que ha apostado a la globalización y tiene niveles de crecimiento económico del 8 y del 9 por ciento. Y eso es lo que hay que emular: para sacar al país de la pobreza debemos tener la convicción de alcanzar niveles de crecimiento del siete al nueve por ciento.

¿Según Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), el actual clima político no ayudará a que el país siquiera alcance en el 2007 un crecimiento del 3.5 por ciento?

No quiero comentar sobre algo que no he leído. En relación con el clima político creo que en el inicio del Gobierno todo el mundo está reconociendo virtudes y defectos. Y nosotros estamos llamados a fortalecer nuestras estructuras de costos como empresarios y a buscar mercados para mejorar nuestras empresas. El tema político es de los políticos y el tema empresarial es de los empresarios. Entonces en ese sentido el clima político tiene que darse, aunque tiene que haber un balance, una oposición y eso es lo que no existe: oposición y te voy a hablar claro , mirá, el tema de salario mínimo en la forma en que se manejó por parte de la clase política deja mucho que desear.

¿Por qué lo dice?

Porque aquí encontramos diputados de la ALN (Alianza Liberal Nicaragüense) proponiendo incrementos del salario mínimo del 25 por ciento y luego el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) proponiendo un 20 por ciento. Y el que resultó moderado fue el del presidente Daniel Ortega con el 15 por ciento, entonces aquí vemos que por intereses políticos están dispuestos a sacrificar la economía del país. Ante esta actitud estamos poniendo no en riesgo el país pero sí a la credibilidad de las fuerzas de oposición en el tema económico, entonces los políticos tendrán que hacer su tarea, de ser políticos, y nosotros concentrarnos en lo que estamos llamados: en garantizar que nuestras empresas sean exitosas.

¿En ese sentido qué incidencia o compromiso tiene Amcham en abonar a que se resuelva la crisis energética?

El tema energético está haciendo hoyos por todos lados y lo más dramático es la falta de profesionalismo en el ente regulador, si queremos atacar los problemas de fondos tenemos que revisar el tema de regulación del país, y la clase política tiene la responsabilidad de revisar el tema de regulación del país que ha sido un desastre.

¿A como van las cosas qué escenarios vislumbran?

Nosotros creemos que debe haber un diálogo, próximamente van a instalarse unas mesas de discusión en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) donde el Gobierno y sector privado van a analizar la situación del país y allí tenemos que empezar a trabajar de manera sistemática para no hacer que estas discusiones sean largas y burocráticas sino que sean sumamente ejecutivas, de modo que salgamos con un planteamiento y con compromisos de los dos lados tanto del Estado como del sector privado.

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