Dontrelle Willis es uno de los pocos lanzadores de los Marlins que han escapado a las lesiones. (fotos la prensa/ap)

¿Y LOS MARLINS?

AFECTADOS POR LESIONES DESDE FLORIDA Bueno, ¿hay o no hay un equipo de los Marlins campeonable? El año pasado los Peces terminaron en medio de la Liga Nacional en ofensiva y en sexto lugar (entre 16) en pitcheo. Claro, todo mundo pensó que si se hizo eso con cuatro lanzadores novatos ganando diez o más […]

AFECTADOS POR LESIONES

DESDE FLORIDA

Bueno, ¿hay o no hay un equipo de los Marlins campeonable? El año pasado los Peces terminaron en medio de la Liga Nacional en ofensiva y en sexto lugar (entre 16) en pitcheo.

Claro, todo mundo pensó que si se hizo eso con cuatro lanzadores novatos ganando diez o más juegos, algo que nunca había sucedido en la historia del béisbol de Grandes Ligas, ya con un año más de madurez y sin las aperturas de aquellos pítcheres que no dieron la talla, o sea Brian Moehler y Jason Vargas, pues en 2007 nadie anotaría ante el “team” de Florida.

Por otra parte, se sabía que no había un buen jardinero central, que el “right field” sería una interrogante y que el supersustituto Wes Helms había partido. O sea que la quinta parte del bateo se había esfumado…

Sobre todo eso sobrevolaba la “maldición del segundo año”, que podría afectar no solamente a los “Cuatro Magníficos” (Josh Johnson, Scott Olsen, Aníbal Sánchez y Ricky Nolasco), sino a la sorprendente y maravillosa llave de “doble play”, Hanley Ramírez y Dan Uggla.

Ya se sabe que la mitad de los lanzadores se lesiona cada año, resultado natural de esa actividad tan antinatural… para el brazo. Pero lo de los Marlins ha sido una mala suerte excepcional. O tal vez no tan excepcional, tomando en cuenta que los Yanquis de Nueva York y los Nacionales de Washington también pertenecen al club de las escopetas muertas.

Solamente Dontrelle Willis y Olsen se han salvado de figurar en la lista de los lesionados; han iniciado 11 y diez partidos de los primeros cincuenta. Se esperaba que los otros 29 estuviesen repartidos entre Johnson, Sánchez y Nolasco. En vez de eso, solamente cuentan con diez aperturas entre ellos.

Y los relevistas parece que se montaron en una máquina del tiempo y participaron en la batalla de Verdún… pocos han sobrevivido.

La salvación de la rotación ha sido Sergio Mitre (8 juegos iniciados), cuyo “sinker” está tocando a las puertas de la fama alcanzada solamente por los de Carlos Silva (pero de hace dos temporadas) o Chien-Ming Wang.

Luego, los Marlins han dependido de Wes Obermueller, Byung-Hyun Kim y Henricus vanden Hurk… En realidad, depender no es la palabra; han jugado a los dados. Contra mafiosos.

Por otro lado, la ofensiva ha pasado de mediana a espeluznante, algo inconcebible en un equipo que juega la mitad de sus partidos en Miami, paraíso de los lanzadores por su altura a nivel del mar (y a veces parece que más abajo, como Holanda… vive saliendo Holanda en este artículo, directa o indirectamente) y su humedad ambiental, convertida a menudo en gotas de agua de verdad. Lluvia, vamos.

Los Marlins son líderes de la Liga Nacional en dobles, triples y total de bases y terceros en carreras anotadas, muy cerquita de los líderes Cerveceros de Milwaukee y a una de los Bravos de Atlanta.

Por lo tanto, creo que lo que va a suceder con los Marlins es que su ofensiva va a decrecer un poco, su pitcheo abridor va a mejorar bastante cuando los heridos vayan siendo dados de alta, y su cuerpo de relevistas no recibirá los últimos auxilios solamente porque Rick Kranitz y los encargados del pitcheo hacen milagros.

Con lo que quiero decir que seguirán peleando un lugar en la postemporada con gran ferocidad (pregúntenle a los Filis). Aparte de que es divertidísimo verlos jugar.

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