Cuba continuará con su programa de modernización de destilerías para fabricar etanol, aunque le dará usos no combustibles.
La isla planea modernizar 11 destilerías de las 17 existentes, con una capacidad instalada de 180 millones de litros anuales, indicó Conrado Moreno Figueredo, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba.
Moreno participó en la sesión inaugural de la V Conferencia Internacional de Energía Renovable y posteriormente ante periodistas destacó que el etanol generado a partir de la caña servirá para nutrir la demanda interna en el área de salud, para la cocción de alimentos y para la composición de bebidas como rones.
“Ese etanol no va a ser para combustible ahora”, comentó Moreno. “Dentro de cuatro o cinco años veremos”, agregó.
Sin embargo, reconoció que en algunas “comunidades aisladas” este producto podría ser una oportunidad de desarrollo.
El debate sobre los biocombustibles se desató en semanas pasadas tras una visita del presidente estadounidense George Bush a América Latina, en la cual llevó en agenda la idea de convencer a sus vecinos para que dedicaran cosechas de maíz y caña para producir sustitutos del petróleo.
Brasil se sumó a la iniciativa, pero varias naciones y en especial organizaciones campesinas denunciaron esta alternativa como un intento de Washington de mantener el consumismo de los países desarrollados en detrimento de la alimentación de los del tercer mundo. El presidente Fidel Castro, quien convalece de una operación, se metió de lleno en la polémica oponiéndose radicalmente a la fabricación de biocombustibles.
El especialista en derivados de la caña Luis Gálvez dijo en el 2006 que Cuba iniciaba un programa para alcanzar en el 2010 los 500 millones de litros por año de etanol, que incluía la modernización de plantas y la creación de otras siete nuevas refinerías. Ahora ningún funcionario especificó si este proyecto de instalaciones se mantendrá.