- Nuestras abuelas tenían que adivinar si tendrían niña
o niño, en cambio, las mamás modernas son de la
generación del ultrasonido en cuarta dimensión. ¿Cómo ha evolucionado la ciencia para las mamás?
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Hace 72 años, cuando doña María Adilia Solórzano contrajo matrimonio hablar de planificación familiar, saber el sexo del bebé aun cuando estaba en el vientre o detectar alguna anomalía con el bebé, podía parecer una aberración o un pecado; sin embargo, su bisnieta, Gioconda Mongalo-Molina, ya ha podido gozar de las bondades de la tecnología y con los consejos de la abuela y la bisabuela, ha logrado tener dos bebés sanos.
Doña María Adilia tiene 89 años, se casó cuando tenía 17 años, su primer bebé lo perdió y a los 19 años tuvo su primer hijo, dos años después nació su hija Gioconda. Antes no se planificaba, no se acostumbraba eso, se tenían los hijos que Dios quería, mi mamita tuvo 13 de los cuales solo seis sobrevivieron, porque pesaban diez libras y mi papá no quería que fuera cesárea, ni que le hicieran puntos ni nada, salían ahogaditos los niños, recuerda.
Sus partos, al igual que los de su mamá, fueron naturales, en uno de los cuartos de su casa. Con su primer hijo, pasó tres días en el cuarto con los dolores, primero llamaron a una mamá sonta (partera) que lo que hacía era fumar puro y hacer muecas, cuando miraron que el bebé no nacía, llamaron a una partera especialista que la ayudó a traer a sus dos hijos al mundo.
Cuenta que amamantó a sus hijos un año, pasaban del pecho a la mesa. Asegura que a ella nunca le hablaron de sexualidad. Cuando yo me casé no sabía nada, yo me quedé asustada, ahora los niños todo saben, a mi hija tampoco le dije nada pero ya eran otros tiempos y entre las amigas se contaban cosas, señala.
Doña María Adilia se cuidaba muy bien después de sus partos, sus 40 días eran de cuido estricto, incluso los primeros ocho días se la pasaba en cama, sólo se levantaba para ir al baño, tomaba aceite fino, miel de jicote y semilla de jícaro para la producción de leche, lo mismo hacía su hija Gioconda.
Gioconda Estrada de Álvarez, de 66 años, hija de doña María Adilia, se casó a los 14 años, al primer año de casada nació su primera hija, a los dos años, salió embarazada de nuevo pero lo perdió, dos años después tuvo otra pérdida, y dos años más tarde tuvo a su segundo hijo pero tuvo que pasar casi todo el embarazo en cama, ella ya tuvo el cuidado de un especialista.
A diferencia de su mamá, ella fue cesareada en sus partos y debido a los problemas que tenía, su médico la mandó a planificar, pero ella hubiera querido tener de cuatro a seis hijos. Yo comía bien y muy a la antigua, si mi mamá me decía que algo no se podía comer le hacía caso, después del parto, miel de jicote, una señora que era partera me decía que no me meciera en la silla para que no quedara barrigona y le hacía caso, expresa.
Gioconda Estrada amamantó a sus hijos por lo menos ocho meses y mientras lo hacía, se cuidaba de no comer algo que le pudiera causar cólicos al bebé, tomaba mucha semilla de jícaro. Durante los 40 días después del parto señala que no salía ni al portón de la casa, nada de leer, nada de tacones.
Señala que ella sí habló con su hija sobre temas de sexualidad pero a su debido tiempo, por que ahora lo hacen muy temprano, yo con ella me veo como hermana.
Gioconda Álvarez de Mongalo tiene 51 años, es la nieta de doña María Adilia, se casó a los 17 años, antes de salir del bachillerato, ocho meses después salió embarazada, pero ella sí planificó por opción propia y la de su esposo que es ginecólogo. Después de su primer hijo siguió planificando y fue hasta seis años más tarde que tuvo su segunda hija y después dos hijos más, en total tiene cuatro hijos. Ella a diferencia de su abuela y su mamá, que toda su vida han cuidado de sus hijos y de su hogar, logró terminar su bachillerato y la carrera de laboratorio, después de casada, así que además de cuidar su hogar se ha desempeñado profesionalmente.
Gioconda Álvarez cuenta que su primer parto fue cesárea y los siguientes partos por la vía natural, pero sus cuidados también fueron como los de su mamá y los de su abuela, muchos vegetales, se ponía aceite en el cuerpo para que no se hicieran estrías, tomaba te de manzanilla, miel de jicote, semilla de jícaro, es decir una cuarentena muy respetada.
Al igual que su mamá, ella habló a sus hijos sobre temas de sexualidad, con Gioconda somos muy amigas, con los últimos también ya les he hablado claro pero nunca les he dicho eso es pecado, les trato de hacer conciencia de que deben tener mucho cuidado, el error más grande es no hablarles claro, afirma.
Gioconda Mongalo-Molina tiene 26 años, es bisnieta de doña María Adilia, se casó a los 22, tuvo su primer hijo a los dos años de casada y cuando su primer hijo cumplió un año se embarazó de su segunda hija. Ella al igual que su mamá tomaba anticonceptivos.
Debido a una caída su primer embarazo fue de alto riesgo, pasó en cama la mayor parte de los nueve meses. Yo escuchaba los consejos de mi bisabuela, mi abuelita y los de mi mamá, 40 días cuidándome, fajada, tomando semilla de jícaro, miel de jicote, tomaba té de manzanilla, aunque no me gusta, los resultados fueron buenos, quedé igual que antes del embarazo, señala.
A sus hijos, sólo los amamantó dos meses, porque a diferencia de su abuela y bisabuela no fue muy productora de leche. Los dos partos de Gioconda Mongalo-Molina, han sido por cesárea, el primero porque fue de alto riesgo y el segundo porque fue un año después del primero.
Debido a los avances tecnológicos, pudo ver a sus bebés en el vientre, mientras que su abuela y su bisabuela no tuvieron la oportunidad, su mamá sí la tuvo pero con una resolución muy baja, en los cuales no se lograba ver bien al bebé o determinar bien el sexo del mismo hasta ya muy avanzado el embarazo, mientras que ella, a las 14 semanas, ya sabía el sexo de sus bebés. El primero fue en ultrasonidos 3D y la segunda 4D, donde se ve el movimiento del bebé, es impresionante, además lo primero que uno espera es que le digan que el bebé está bien.
Cuidados con los hijos
En cuanto al cuidado de los niños, doña María Adilia afirma que ella lo hizo con mucho esmero, desde que se levantaban hasta que se acostaban. Yo era su china, nunca trabajé fuera de casa, estaba pendiente de sus comidas, me sentaba con ellos para darles de comer, los bañé, hasta la edad de diez años. Las mamás de ahora me dejan asustada, las veo muy descuidadas, la diversión de los niños es el televisor, le arruinan sus ojos y es malo que ven cosas que no deben ver, mis hijos a las seis o siete, ya estaban acostaditos los dos y comían a su tiempo, nada de golosinas, porque así nos cuidaron a nosotros, ahora veo los chavalos que son los diez de la noche y no han ido a dormir, expresa doña María Adilia.
Yo le aconsejo a las madres que cuiden a sus hijos, hay que andar detrás de ellos, aunque sea profesional, debe saber hacer las dos cosas. Levantarse más temprano si es posible, recomendarlo con la mamá, estar pendientes de todo.
En cuanto a los cuidados con sus hijos, doña Gioconda Álvarez afirma que ella nunca acostumbró a que sus hijos anduvieran con la niñera dando la vuelta a la manzana, era en la casa y si salían era con ella. Los horarios para ir a dormir también eran estrictos, si ella salía por la noche con su esposo, salía hasta que ellos estaban dormidos, nunca antes.
Gioconda Mongalo también es una profesional al igual que su mamá y trabaja fuera de casa pero asegura que siempre está cuidando de sus hijos porque no hay nadie mejor que la mamá para cuidarlos.