El boxeo es un asunto de familia en el caso de José Alfaro Gazo, el muchacho nacido hace 23 años en Managua y que es conocido popularmente como “Quiebra Jícara”, un apodo que le puso Alexis Argüello desde que comenzó a entrenar en el Gimnasio Róger Deshón, del barrio San Judas.
La madre de Alfaro, Zeneyda Gazo, es prima de Eddy Gazo, el ex campeón mediano júnior de la AMB y segundo nica en conquistar una corona del mundo.
Así que Gazo es su tío y uno de sus más atentos seguidores, porque ha visto la mayoría de sus peleas ya que es miembro de la Comisión Técnica de la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional.
“Después de la victoria sobre Corley, mi tío Eddy me apretó tan duro que sentí que me tronaron todos los huesos del cuerpo. Se puso muy contento en el camerino, abrazándome, besándome y muy satisfecho por el trabajo que había realizado su sobrino”.
“Todos mis familiares estaban contentos por mi victoria. Mi papá siempre anda activo en mis peleas, escuchando todos los puntos de vista y tratando de hablar siempre bien de mí”, indica.
Alfaro es el octavo de nueve hijos procreados por la pareja formada por Fernando Alfaro y Zeneyda Gazo. Está casado con Elba María Vega y tiene una hija de 4 años, María Fernanda, quien ya asiste a las presentaciones boxísticas de su padre.
“Mi hija se alegra mucho cuando obtengo una victoria. Ella también recorta el periódico, está en el segundo nivel de preescolar y se pone muy contenta con sus amiguitas cada vez que gano. En realidad, me imagino que está orgullosa de tener a un padre boxeador que ha llegado a este rendimiento”, explica.
¿Económicamente qué te representó la victoria?
No mucho, simplemente fue como una vitrina para que me viera la gente de la AMB y gente de otros lados. Gané poco menos de mil dólares.
¿Lástima que el pago fue poco?
Me imagino que en Estados Unidos pude haber ganado 30 ó 40 mil dólares, pero acá no fue así. Ojalá que venga una pelea de esa altura algún día.
¿Pero hubo algún premio?
El único que me dio un premio fue mi apoderado Silvio Conrado. Creo que merecía algo bueno y Silvio me incentivó con dinero.
Con su victoria sobre Corley, el “Quiebra Jícara” mejoró sus registros a 18 triunfos, 3 derrotas, con 17 despachados por la vía del nocaut.
Va rumbo a los 24 años, por lo que considera que al menos tiene una década para seguir destacando en el boxeo profesional y luchar para conquistar el sueño de todo boxeador: un título del mundo.
“Tengo un buen récord y me gustaría que saliera algo bueno para mi vida”, dijo este joven, cuya popularidad subió drásticamente ahora.