(LA PRENSA/ARCHIVO/FOTOARTE: BISMARCK RODRÍGUEZ)

Anthony Hopkins en Fracture

El título de estrella de cine le queda chico. Ha interpretado a emperadores, reyes y presidentes. Ganador del Oscar en 1991 y ahora en el thriller, Fracture Llega despacio, sin llamar la atención demasiado, pero el silencio del respeto que genera Anthony Hopkins se siente en el ambiente. No se da por aludido y lentamente, […]

  • El título de estrella de cine le queda chico. Ha interpretado a emperadores, reyes y presidentes. Ganador del Oscar en 1991 y ahora en el thriller, Fracture

Llega despacio, sin llamar la atención demasiado, pero el silencio del respeto que genera Anthony Hopkins se siente en el ambiente. No se da por aludido y lentamente, muy tranquilo, se sienta reclinándose con los dos brazos cruzados sobre la mesa, listo para desenfundar la más jugosa anécdota que requiera el más simple interrogatorio. Ni siquiera quiere que lo llamen ‘Sir Anthony Hopkins’. “Mis amigos me llaman Tony”, dice él muy plácidamente.

¿Qué es lo que le gusta en un thriller como Fracture?

Es como un juego de ajedrez. Cuando leí el guión me pareció inteligente. Hay gente que me pregunta por qué interpreto a tantos villanos, cuando en toda mi vida, apenas si interpreté nada más que dos. No me parece algo importante, no le veo ningún misterio. Supongo que todos los seres humanos tenemos la fantasía de que podemos hacerlo todo perfectamente. Y mi personaje (Ted) Crawford es una de esas personas que siempre tiene la respuesta correcta. La naturalidad humana no es así pero en ficción, los personajes pueden vivir y respirar porque figuran en la mente del escritor. Es lo divertido. Para cualquier audiencia resulta jugoso ver cómo un asesino a sangre fría, tan loco como cualquiera que comete un asesinato, cuenta con alguna posibilidad de no ser castigado, conduciendo incluso su propia defensa, aunque se cruce con un joven abogado que nunca se da por vencido.

¿No encuentra bastante parecido entre los personajes de la nueva película Fracture y Hannibal Lecter en Silence of the Lambs?

Para serte honesto, a mí también me pareció un poco parecido al personaje de Lecter, con ciertas diferencias. En la filmación de una escena donde el Policía llega y se da cuenta que yo asesiné a mi esposa, miré el monitor y dije que la luz estaba muy cerca, se parecía demasiado a Hannibal Lecter. Realmente no me importa si se parecen. Creo que era una idea del director, aunque yo intenté que no fuera así. Primero, porque no hablo en el mismo tono como hablaba Lecter y, a este hombre, le di una forma particular en el sonido de su voz porque hay alguien que conozco en Inglaterra que habla así y da miedo. No pienso entrar en detalles, pero fue la base de mi personaje.

¿Le gusta ser el malo de la película?

Bueno, sólo en la ficción. Hannibal Lecter fue pura ficción, igual que Fracture. Son fáciles de interpretar. No tengo ninguna referencia sobre ellos. No soy para nada como Crawford (en Fracture). Si fuera tan inteligente como él, estaría en otro tipo de negocios. Realmente está todo escrito. Está en el guión. Uno aprende las líneas y apenas si analiza un poco. Cuanto más se aprende, más se siente el contacto porque uno sólo toma información del guión. Quiero decir que no soy exactamente un actor metódico. Tampoco pretendo desprestigiarlo pero no me parece pertinente saber precisamente lo que desayunó mi personaje. No desdeño el método de Stanislavsky porque es como me entrené. Pero al menos para mí sirve aprender el texto lo suficientemente bien como para poder estar relajado sin la necesidad de pensar demasiado. Es como tocar el piano y aprender un instrumento. Si estás relajado, no hay límites. Puedes improvisar o cambiar el ritmo de una escena, entre toma y toma, si se te da la gana. Eso es todo; tratar de mantener la frescura, como si lo hubieras hecho por primera vez. Si filmas una escena dos o tres veces, a la tercera ya vas a traer huellas de la primera toma. ¿Qué te espera en la cuarta o quinta? Es una repetición, a menos que te pares sobre tu cabeza o algo así.

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