No más palabras

[email protected] Por más de seis meses hemos sido inundados de detalles respecto a los dos señores que hoy subirán al ring del Hotel MGM, de Las Vegas: Oscar De la Hoya y Floyd Mayweather Jr. Los análisis han tratado, desde el lugar que ocupará esta pelea entre los grandes combates en la historia del boxeo, […]

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Por más de seis meses hemos sido inundados de detalles respecto a los dos señores que hoy subirán al ring del Hotel MGM, de Las Vegas: Oscar De la Hoya y Floyd Mayweather Jr.

Los análisis han tratado, desde el lugar que ocupará esta pelea entre los grandes combates en la historia del boxeo, hasta los dramas familiares que han vivido y los duelos verbales que incluso ayer se acentuaron durante la ceremonia del pesaje.

Hemos visto a distancia a un De la Hoya que parece volver oro todo lo que toca, y a un Mayweather Jr. presumido, que tras toda esa fanfarronería, lo único que deja ver es la necesidad de atención y reconocimiento.

Pero esta noche, a partir de las siete, vamos a ver de qué lado se va la historia.

A un extremo estará De la Hoya, el hombre del excepcional currículum, interesado en cimentar aún más su legado, y al otro, Mayweather, el muchacho de la rapidez y la habilidad, que ha soñado con este momento, para finalmente alcanzar la grandeza.

De la Hoya (38-4 y 30 KO) ha capturado siete campeonatos en seis categorías distintas. Se midió a rivales del calibre de Félix Trinidad, Julio César Chávez, Pernell Whitaker, Shane Mosley y Bernard Hopkins, y en la etapa de esplendor de cada uno.

Mayweather ha forjado su historial gracias a sus técnicas defensivas y a su gran velocidad, pero como difícilmente ofrece espectáculo, no ha logrado penetrar en el sentimiento popular. Entre sus víctimas están Genaro Hernández, Diego Corrales y José Luis Castillo. Luego hay muy pocos nombres.

La mayoría de expertos cree que Mayweather va a prevalecer. Su velocidad, técnica y juventud, son sus mejores herramientas, ante un De la Hoya que ha dedicado su adiestramiento a acondicionarse físicamente pero también a reducir las vías de escape de su rival.

Así que no se hable más. Vamos a los hechos. Yo le voy a De la Hoya.

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