- Padilla golpeado, pero no doblado
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Hay un momento, en la película Prueba de Fe, en que se cierran las ventanas de la casa donde vive Hilary Swank, todo se oscurece siniestramente en un día soleado y cuando abre la puerta miles de langostas tienen sitiado el lugar.
Así de alterado debe sentirse Vicente Padilla después de haber atravesado por un abril grotesco. La desesperación, aunque sepamos que es dañina y tratemos de ocultarla, es inevitable.
El pitcher, de 33.75 millones de dólares por tres años, no pudo ganar en seis intentos desde la colina de los Rangers, perdió cuatro veces, registró una inefectividad de 5.66 recorriendo 35 entradas con 22 carreras limpias permitidas, fue atacado con 34 hits entre ellos 8 jonrones, ponchó a 14 y cedió 20 bases.
¿Quién imaginó un abril tan tenebroso? ¡Por Dios, si todos estábamos tan entusiasmados esperando el despegue de lo que podría ser una gran temporada para Padilla, que todavía nos resistimos a creerlo! De pronto, Nietzsche tiene razón. Fue él quien dijo perversamente “la esperanza es el peor de los males”.
Uno piensa, aún con el optimismo siendo carcomido por los resultados, que cuando un pitcher ha logrado dos temporadas de 14 triunfos y una de 15 y la gerencia de un equipo le ha entregado 33.75 millones por su futuro durante tres años, no puede sentirse destruido por 4 derrotas sin victoria, sobre todo, cuando ha carecido de apoyo.
Sólo siendo Sandy Koufax o Bob Gibson se podía ganar con un soporte de dos carreras, porque ellos, como fenómenos, no permitían “tantas”.
Cierto, hasta hoy, un mal despegue ha sido grave para el “Pistolero” derecho pinolero. Las dos veces que perdió 3 juegos en abril, tanto en 2004 como en 2005, Vicente se hundió, en cambio, cuando consiguió tres victorias en abril durante 2002, 2003 y 2006, impresionó con sus tres mejores rendimientos sumando 43 triunfos.
En junio del 2002 registró su único mes de 4 éxitos y en busca de recuperar parte del tiempo perdido, necesita algo así lo más pronto posible. ¿Nos sorprendería si lo lograra? Por supuesto que no. Lo consideramos capaz, no por ser de los nuestros, sencillamente porque ha demostrado que puede hacerlo.
Chequeen esto: con 5.35 en carreras limpias, un promedio tan deteriorado como el de Padilla, el zurdo de los Marlins, Dontrelle Willis, ganó 5 veces en abril. Claro, la diferencia está en el soporte. Willis tan abandonado como Vicente, no hubiera podido ir a ningún lado, excepto al rincón de los desesperados.
Importa arrancar bien, aunque una temporada de 162 juegos no sea para sprinters, sino para maratonistas.
Padilla es lo único que tenemos en el mejor beisbol del planeta y todos estamos tan o más preocupados que él. Contradiciendo a Nietzsche, seguimos aferrados a la esperanza de su recuperación.
Ojalá pueda espantar langostas y vuelva a ver salir el sol lo más pronto posible. Él está siendo sometido a una prueba de fe en sus facultades, su madurez y su crecimiento. Se encuentra golpeado, no doblado.