- Anastasio Somoza García impuso mediante el fraude electoral a Leonardo Argüello Barreto, como Presidente de Nicaragua en 1947. Tomó posesión el 1 de mayo, lo derrocó 26 días después. Más de cien oficiales de la Guardia Nacional fueron dados de baja, muchos complotaron desde el exilio, uno de ellos entrenó a Rigoberto López Pérez. Dos murieron en República Dominicana combatiendo a Trujillo, a otros los asesinaron en abril de 1954.
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“No seré, tenedlo por seguro, un simple presidente de turno arrastrado por el manso llevar de la corriente de la costumbre y la tradición”, dijo en su discurso de toma de posesión presidencial, el doctor Leonardo Argüello Barreto, en la Explanada de Tiscapa, el 1 de mayo de 1947.
El rostro del presidente saliente, Anastasio Somoza García, reflejó profunda cólera. El que había gobernado por diez años continuos Nicaragua. El que había renunciado a la reelección para el período 1947-1952, creyendo que el político de 72 años de edad, sería una marioneta más. El que en la Convención del Partido Liberal en León había sacrificado a Lorenzo Gutiérrez Gutiérrez y a Alejandro Abaunza Espinoza para ungir a quien tantos cargos públicos había ocupado.
El domingo 2 de febrero de 1947 fueron las elecciones. El voto no era secreto y se obligaba a los simpatizantes de cada partido a votar en filas separadas. Las filas a favor del candidato de oposición, doctor Enoc Aguado Farfán eran largas, las del doctor Argüello Barreto se veían bien cortas. De nada sirvió la campaña de amenaza y temor de la Guardia Nacional y las ordas de la Nicolasa Sevilla que comenzaban su historial de vejámenes.
EL SECUESTRO DE LAS URNAS
El doctor Aguado Farfán irónicamente era un respetado liberal, había sido Vicepresidente de la República, en el período del general José María Moncada Tapia (1-1-1929 / 1-1-1933). En 1956 cuando ya era un anciano, durante el proceso por la muerte de Somoza García fue torturado, salió de la cárcel casi ciego. La dinastía Somoza nunca le perdonó haber ganado las elecciones de 1947.
Al atardecer del 2 de febrero, patrullas de la Guardia Nacional se presentaron en los cantones de votación, tomaron las urnas y las llevaron a los sótanos del Palacio Nacional, donde concentraron las de todo el país. Pasaron los días, sin dar a conocer los resultados. Hubo protestas que reprimieron a la Guardia Nacional, ya para entonces una fuerza pretoriana al servicio personal del dictador.
A mediados de febrero se informó oficialmente que Argüello Barreto había obtenido 104,804 votos y Aguado Farfán 64,904, el fraude estaba consumado. Se inició una campaña de represión con saldo de muertos, presos, torturados, exiliados y confinados. Se llegó al extremo de que don Horacio Espinosa, un honorable ciudadano de Managua, fue llevado por una patrulla militar e internado en una celda del Asilo de Alineados (Manicomio).
Como era tradición entre los políticos tradicionales, el doctor Aguado Farfán, viajó el jueves 27 de febrero hacia los Estados Unidos de América para denunciar el fraude ante el Departamento de Estado. Salió del antiguo Aeropuerto de Las Mercedes abordo del Clipper EUREKA N° 894 de la Panamerican Airways.
Ya declarado Presidente electo, el doctor Argüello Barreto, se comenzaron a tensionar las relaciones entre éste y Somoza García. A mediados de abril, el diario La Nación de Costa Rica publicó que había anunciado el nombramiento de Somoza García como jefe director de la GN. El doctor Argüello Barreto envió una carta desmintiendo la noticia.
SE VA EL CAIMÁN
EL 1 de mayo de 1947, ante numerosas delegaciones extranjeras, el doctor Argüello Barreto tomó posesión de la presidencia. Desde 1937 Somoza García había detentado el cargo en forma continua, aunque el poder político-militar ya lo tenía luego de asesinar al general Augusto C. Sandino, el 21 de febrero de 1934.
El público había llenado los alrededores de la Tribuna Monumental en la Explanada de Tiscapa, no tanto para vitorear al doctor Argüello Barreto, sabidos que fue electo mediante fraude, sino para ver a Somoza García entregar la banda presidencial. Nadie supo quién comenzó a silbar el popular porro colombiano “Se va el caimán”, lo cierto es que pronto se escuchó por todos lados, ante el enojo de Somoza García.
Somoza García y su familia no asistieron a ninguna de las fiestas y recepciones oficiales. El 4 de mayo se da a conocer un comunicado, nombrando al general Somoza García como jefe director de la GN, sin embargo al día siguiente el Presidente Argüello Barreto, convocó a una conferencia de prensa en la Casa Presidencial de Tiscapa, lee la lista de los oficiales nombrados, según el comunicado, pero sin explicación, omitió el nombramiento de Somoza García.
En el comunicado se daba a conocer entre los nombramientos, el del General de Brigada, Adán Medina, como jefe del Estado Mayor, a la vez jefe de Operaciones e Inteligencia; como secretario de la Comandancia General, al hermano del Presidente, Benjamín Argüello, con el cargo de coronel. El nombramiento de mayor impacto fue el del coronel Luis Balladares Torres, como Comandante del Primer Batallón, en sustitución del mayor Anastasio Somoza Debayle que pasó a ser Comandante Departamental de León, a los 22 años de edad.
La oficialidad de la GN se comenzó a dividir. Los más jóvenes, egresados de las tres primeras promociones de la Academia Militar “complotaban” abiertamente, unos porque Somoza García se fuera del país, otros por respaldar al Presidente Argüello Barreto, conforme la Constitución de la República.
El colmo de la situación es que hasta los periódicos publicaron de una reunión tenida por los militares, en el restaurante Viena. El general Somoza García desde la residencia del jefe director de la GN, conocida como La Curva, hacía sus propios planes. Reunió armas y municiones, puso en puestos estratégicos a sus allegados más fieles, montó un sistema de espionaje que tenía controlado al Presidente Argüello Barreto.
A su vez, el Presidente inició acercamiento con políticos opositores al somocismo, llamó a viejos oficiales como el coronel Policarpo Gutiérrez, implicado directamente en la muerte de Sócrates Sandino Tiffer. El 21 de mayo el “coto” Gutiérrez recibió un documento firmado por el doctor Argüello Barreto, en el que le mandaba a inspeccionar los departamentos de Matagalpa, Jinotega, Estelí, Madriz y Nueva Segovia.
Quedaba instruido a “remover inmediatamente a cualquier oficial que no correspondiera a sus obligaciones militares de lealtad y disciplina que deban a las autoridades constituidas”. Agregaba el documento: “además de las órdenes establecidas aquí, tendrá especial cuidado en el cumplimiento de las órdenes verbales dadas a usted”. Conforme la orden presidencial, debía hacerse acompañar en la misión por el capitán Arturo Artola y el teniente Antonio Orúe R.
Otro elemento que tensionó la situación fue el nombramiento por el Congreso Nacional de los llamados “designados presidenciales”. Somoza García había suprimido el cargo de vicepresidente de la República, a fin de ejercer el control del poder estableció esa forma de sucesión presidencial para garantizar la elección de sus fieles seguidores. El 21 de mayo, el Congreso eligió como primer designado a Benjamín Lacayo Sacasa. El Presidente Argüello Barreto se negó a sancionar la elección.
En la última semana del mes de mayo, el Presidente Argüello Barreto, mandó a llamar al general Somoza García y le comunicó que abandonara el país en 24 horas con toda su familia. Éste aceptó pero pidió tres días para arreglar el estado y cuentas de “algunos negocitos”. Según testigos presenciales, cuando Somoza García llegó a La Curva y relató “la orden presidencial”, se tiró una carcajada que se escuchó en toda Managua.
El 26 de mayo, el doctor Argüello Barreto, decide asilarse en la Embajada de México, sin renunciar a la Presidencia de la República. Ante esa situación, Somoza García reúne al Congreso Nacional. Un anónimo diputado esteliano, Adolfo Urrutia, entra tristemente en la historia al cuestionar la salud mental del mandatario, se logra que el Presidente sea destituido por incapacidad en el ejercicio del Gobierno. Don Benjamín Lacayo Sacasa asume la presidencia a la que renunciaría el 15 de agosto, día en que tomó posesión el doctor Víctor Manuel Román y Reyes.
CASERÍA DE BRUJAS
El derrocamiento del doctor Argüello Barreto desató una verdadera casería de brujas. Muchos oficiales se asilan, otros caen presos o pasan a la casual. En los meses siguientes más de cien oficiales pasan a retiro, dados de baja, mientras los cómplices del Jefe de Estado son encumbrados y promovidos en rango y cargos. También caen presos gran cantidad de opositores al somocismo. Dos de ellos serían asesinados en las cárceles de La Aviación: Luis Scott y Rito Jiménez Prado. Se informó que habían sido liberados y que se marcharon a Guatemala.
El doctor Argüello Barreto comenzó a ser presionado por políticos de los Partidos Liberal y Conservador para que renunciara. A mediados de junio de 1947 reciben autorización de visitarlo en la Embajada de México los delegados Crisanto Sacasa, Eloy Sánchez, Modesto Armijo, Jesús Sánchez y Andrés Largaespada. Insisten en que renuncie. Ante las presiones el doctor Argüello Barreto pide se le proponga a Somoza García que las cosas volvieran a como estaban antes del 26 de mayo, asumiendo él los asuntos civiles y aquél los militares. Somoza García no aceptó.
El doctor Argüello Barreto decidió no volver a tener diálogos, ni renunciar a la Presidencia de la República pese al constante hostigamiento y provocaciones alrededor de la Embajada de México, salió hacia el exilio el 29 de noviembre de 1947. El 15 de diciembre, en horas de la mañana falleció. Días antes Somoza García le ofreció que regresara a su país, no aceptó, sin embargo el Gobierno tuvo el descaro de declarar duelo nacional. Sus restos siguen en México.