Oscar De La hoya está listo para volver a la acción este sábado. (la prensa/archivo)

SIEMPRE ELECTRIZANTE

Oscar de la Hoya intenta seguir impactando [doap_box title=»Ha hecho de todo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] De la Hoya ha sido fajador, medio-distancista, con habilidad para manejarse en las sogas, valiente hasta la temeridad tomando riesgos, púgil de fina esgrima con un jab zurdo de gran penetración, sin temor a que las peleas se alarguen, capaz de […]

  • Oscar de la Hoya intenta seguir impactando
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De la Hoya ha sido fajador, medio-distancista, con habilidad para manejarse en las sogas, valiente hasta la temeridad tomando riesgos, púgil de fina esgrima con un jab zurdo de gran penetración, sin temor a que las peleas se alarguen, capaz de simplificar como lo hizo con Mayorga, desbordante y agobiante a ratos y con una buena recuperación que le ha permitido levantarse de la lona.

Sus mejores peleas según el ranking de World Boxing, la resonante victoria sobre Fernando Vargas por nocaut en 11 asaltos, en septiembre del 2002 en Las Vegas, y la fulminante victoria en sólo dos rounds noqueando a Rafael Ruelas en 1995, cuando se proyectaba.

Sus triunfos sobre Julio César Chávez y Oba Carr, el sometimiento de John John Molina y la forma en que superó las múltiples dificultades planteadas por Pernell Whitaker, indican que sabe resolver diferentes propuestas. Lo más parecido a Mayweather entre sus rivales, es Shane Mosley, con quien perdió dos veces.

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Estaba escrito que sería una figura cumbre del boxeo mundial, diría Diógenes.

Oscar De la Hoya no ha necesitado estarse reinventando para permanecer como una figura imponente entre las cuerdas y fuera de ellas.

Lo es, desde que comenzó a proyectarse como un probable ganador de medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona, lo confirmó con su ruidoso debut en el boxeo profesional y lo sigue siendo después de 15 años en cartelera.

De la Hoya, con 34 años, ha administrado convenientemente su larga trayectoria boxística, y después de mostrar señales de resurgimiento frente a Ricardo Mayorga, pretende continuar impresionando neutralizando al dificilísimo Floyd Mayweather.

Hay dos momentos que mostraron la inmensidad boxística y el corazón guerrero de Oscar, y fueron los cierres con Ike Quartey, saliendo del infierno con una impetuosidad imborrable, y su descarga de 14 golpes, en un ataque frenético y preciso terminando con Fernando Vargas.

¿De qué tamaño ve De la Hoya a Mayweather, después de haber estado encerrado con “Tito” Trinidad, Julio César Chávez, Shane Mosley, Pernell Whitaker y con un golpeador tan feroz como Bernard Hopkins?

Obviamente, De la Hoya no puede ser el mismo, como no lo era Emile Griffith cuando enfrentó a Carlos Monzón, pero no se encuentra en estado de deterioro como el de Alí cuando retó a Larry Holmes, o el de Joe Louis atreviéndose a cambiar golpes con Rocky Marciano.

Mayweather es más pequeño, con menor alcance y menos fortaleza, pero no es el caso de “Mantequilla” Nápoles con Monzón, porque el más grande estaba en su mejor momento, que no es el caso de Oscar y el más pequeño comenzaba a transitar por el terreno del declive, que no es el caso de Floyd.

¿Qué tan comparable es este De la Hoya con aquel Leonard que enfrentó y fue azotado por Terry Norris? Se tiene la impresión de que físicamente Oscar luce mejor y que Mayweather, aun siendo un boxeador más rápido y de mayores recursos que Norris, no es capaz de ser tan dañino superado en tonelaje.

De la Hoya ha sido siempre electrizante. Incluso se las arregló para ganarle unos rounds a Hopkins antes del desenlace, emocionando a la clientela y dándole forma a ciertas esperanzas.

Ojo con esto: ¿quién le quitó brillantez? Pernell Whitaker, un experto en mañas con mucha consistencia. Lo enredó a ratos y supo complicarlo aunque no vencerlo. Mayweather es más flexible que Whitaker, pero no acostumbrado a un golpeo de 160 libras como el que estará soportando, ni capaz de construir tantas telarañas. Frente a un boxeador limpio, De la Hoya se sentirá liberado.

Funcionando siempre como un garante del espectáculo, De la Hoya, sólo ensombrecido durante los últimos asaltos con Trinidad, va contra Mayweather descartando que pueda ser desvanecido como “Tito” ante Wright.

¿Podrá volver a impactarnos? Esa es la gran atracción.

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