Oscar De La Hoya perdió dos veces con Shane Mosley, actualmente su socio en el boxeo. (LA PRENSA/ARCHIVO)

EXPECTACIÓN ENLOQUECEDORA

Ya veremos si el combate responde a las expectativas [doap_box title=»El pronóstico» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Uno piensa que Mayweather puede construir una laboriosa victoria por puntos, sacando provecho de su vitalidad y velocidad, siempre y cuando logre ser lo necesariamente agresivo, no abiertamente elusivo, convirtiendo el combate en una persecución policíaca tratando de enfriarlo. La gran […]

  • Ya veremos si el combate responde a las expectativas
[doap_box title=»El pronóstico» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Uno piensa que Mayweather puede construir una laboriosa victoria por puntos, sacando provecho de su vitalidad y velocidad, siempre y cuando logre ser lo necesariamente agresivo, no abiertamente elusivo, convirtiendo el combate en una persecución policíaca tratando de enfriarlo.

La gran posibilidad de Oscar está en la búsqueda del nocaut. Todo va a depender de su astucia, insistencia y capacidad de agobio, las veces que consiga apretar a Mayweather contra las cuerdas.

Un golpeador, tiene el tiempo a su favor, aún envejecido como lo estuvieron Joe Walcott y Archie Moore, pero el tiempo a favor de Mayweather, es el de vida y de menor desgaste. Es decir, Floyd llega más entero físicamente, más vibrante, aunque naturalmente menos fuerte.

De la Hoya tiene que ser más directo y menos especulativo que Mayweather. Ya lo ha hecho, pero en estos momentos, esa obligación, implica mayor riesgo.

Veo a Mayweather ganando por puntos, después de provocar cortes con sus estocadas al toro.

Claro, no será fácil.

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DE LA HOYA VS. MAYWEATHER, LISTOS PARA SUBIR AL RING

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    De pie amigos, tomemos un poco de aire y flexionemos los músculos, porque la expectación nos enloquece.

    Mientras se aproxima la noche del 5 de mayo, las imágenes de Oscar de la Hoya y Floyd Mayweather parecen venir hacia nosotros vertiginosamente, creciendo como bolas de nieve, zig-zaguendo entre mil complicadas especulaciones, metiéndonos en el embudo del suspenso.

    ESA INCERTIDUMBRE

    El ¿qué puede pasar entre ellos la noche del 5 de mayo?, se ha convertido en un gigantesco rompecabezas. Pese al favoritismo de Mayweather por su juventud, velocidad, habilidad y atrevimiento, no se puede ignorar, más allá del desgaste que provoca el paso del tiempo, el crecimiento que consigue De la Hoya cuando se trata de poner a prueba su carácter, con el agregado de esa determinación mueve montañas, sus recursos bien cultivados y esa madurez para manejar los riesgos.

    Las apuestas continúan del lado de Mayweather, pero ¡cómo cambian las perspectivas mientras se aproxima una pelea de este tipo!

    Sentimos que el tórax se hincha, el corazón se agita, las imágenes se confunden, las dudas crecen, la garganta duele, y que nada es seguro, excepto que todo será difícil para cada uno de ellos.

    FUE RECONSTRUIDA

    Hace cuatro años, se escuchó hablar de este probable combate por vez primera, y los analistas se volcaron haciendo correr ríos de tinta con sus consideraciones.

    Viendo a De la Hoya drásticamente castigado y casi destruido en su estrepitosa derrota frente a ese verdugo implacable que fue Bernard Hopkins, la posibilidad del enfrentamiento con Mayweather, se esfumó, pero cobró vida nuevamente cuando Oscar destrozó a Ricardo Mayorga, con más autoridad que “Tito” Trinidad.

    ¡Diablos!, ¿qué es cierto? De la Hoya fue destruido por Hopkins y contra Mayorga dio la impresión de haber conseguido un gran resurgimiento. ¡Cuidado! Winky Wright hizo aterrizar a Trinidad en la pista de lo real, quitándole lo mágico que lució con Ricardo.

    ¿Ocurrirá lo mismo con De la Hoya? Eso es imprevisible. Mayweather viene de pesos inferiores, sin la explosividad y contundencia matadora de Hopkins, y sin la resistencia de Mayorga. Sin embargo, no es fácil fijarlo como blanco.

    GRANDES INTRIGAS

    Pregunta clave: ¿Podrá Oscar atrapar un relámpago en una botella? Alrededor de esa intriga se mueven las mejores posibilidades de Mayweather, quien puede ser permanentemente desconcertante por la agilidad de sus piernas y la rapidez y sincronización de sus manos.

    Tiene 36 minutos para intentar escapar danzando a los golpes de poder que Oscar estará tratando de colocar en su cabeza, evitar ser golpeado al cuerpo cuando se vea apretado contra las sogas, y tener la suficiente energía para no ser doblegado dramáticamente en los amarres.

    Olvídense de la aproximación que puedan lograr en las 154 libras, una categoría no familiarizada para Mayweather, porque en el ring, a la hora de los mameyes, De la Hoya tendrá una ventaja significativa de peso, agregada a su mayor oficio.

    UNA OBLIGACIÓN

    Algo obvio, es que Oscar presionará desde que suene la campana. Sin temor a ser sometido por un golpeo destructivo como el de Hopkins, y después de atreverse a retar el poder de Mayorga, aprovechando el descontrol del nica, seguramente buscará cómo acortar los espacios lo más pronto posible, sin importarle recibir golpes a cambio de poder pegar.

    Su gran preocupación, es que Mayweather pueda adueñarse de los hilos del combate, se establezca en la distancia adecuada, imponga el ritmo y utilice eficientemente su velocidad.

    ¿Qué podrá proporcionarle su experiencia en busca del antídoto? Esa es otra intriga. Mayweather buscará cómo neutralizar esa zurda todavía rápida y potente, que Oscar utiliza como golpe de apertura, y que le permite ensayar descargas agobiantes, como la que acabó con Ike Quartey, abrumó a Julio César Chávez Chávez, resolvió a Rafael Ruelas, y apagó la furia de Fernando Vargas.

    Ese ha sido el principal enfoque de Floyd en los entrenamientos.

    OJO CON EL CIERRE

    Hay otro ángulo interesante: si Mayweather lleva la pelea lo suficientemente largo, ¿cómo estará moviéndose De la Hoya en los rounds finales? Aquel cierre impresionante con Quartey fue en 1999, ahora el atleta en plenitud, es Mayweather.

    Peleador disciplinado, nadie duda que Oscar ha alcanzado una estupenda condición física, pero ¿alguien ha visto a Mayweather reducir su ritmo forzado por un rival? Aún en sus dos difíciles peleas con José Luis Castillo en el 2002, mantuvo su movilidad y claridad inalterables.

    Eso sí, Mayweather nunca antes ha enfrentado a un adversario del calibre de Oscar De la Hoya, aunque éste no sea el mismo que llegó a deslumbrarnos convirtiéndose en el ombligo del espectáculo. En cambio, el exigente examen de Pernell Whitaker, más enredado y más consistente recibiendo, aunque menos rápido, otorga a De la Hoya un mejor conocimiento sobre las dificultades que le planteará Floyd.

    ¿Quién más hambriento? Mayweather, siempre resplandeciente pero sin impactar, busca desesperadamente un reconocimiento pleno que esta pelea puede proporcionarle; Oscar en tanto, quiere seguir impresionando, fortaleciendo el mito, se espanta frente a la posibilidad de una despedida frustrante.

    ¿Responderá esta pelea a las expectativas como Argüello- Pryor, las superará como Leonard-Hagler, o se quedará corta como De la Hoya-Trinidad?

    Mientras las imágenes de ellos vienen hacia nosotros vertiginosamente creciendo como bolas de nieve, el suspenso nos estrangula.

    Así que, de pie amigos, la campana está por sonar. Ya veremos por quién doblará.

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